jueves, 15 de noviembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-06 08:56

Invertir bien y derrotar la corrupción.

Escrito por: Julio Bahamón Vanegas
 | septiembre 06 de 2018

La semana anterior dijimos en esta columna que era necesario que las fuerzas vivas del Dpto. del Huila se pusieran de acuerdo en un solo documento que comprometiera al Presidente Iván Duque  en ayudarle a la región.  Desde luego, que no sería de buen recibo por la comunidad que quienes hayan tenido relaciones non santas con los grupos reconocidos de la corruptela local, puedan ser ahora  interlocutores válidos de los intereses de los huilenses ante el alto gobierno. Acordémonos que el periodo presidencial es de apenas cuatro años, lo que nos invita a ser muy eficientes en la administración de los recursos públicos que nos asignen, escrupulosos hasta la saciedad y muy concretos con las inversiones que vamos a solicitar. En el campo de la salud, por ejemplo hay que atender la opinión de  valiosos médicos regionales  que tienen muy claro cómo  se debe tratar el  tema de la salud, el papel que deben jugar la EPS, las IPS, los fondos de seguridad social, en fin todo el entramaje de la seguridad social del país, es el c aso de los  Médicos Oscar Luis Fernández y de Germán Liévano Rodríguez, entre otros. Lo mismo en materia de educación. Los rectores de nuestras universidades deben ser convocados y sus criterios atendidos; al igual  para el sector rural, se tiene que  escuchar a los líderes de la producción alimentaria regional, hay quienes hablarán en favor de la caficultura y de la ganadería extensiva, en fin debemos cuidarle el bolsillo a nuestra gente, y que las ayudas económicas que se reciban,  las podamos ver en obras al final del gobierno del Dr. Iván Duque. Cambiando de tema, personalmente a mí  me preocupa lo que se pueda derivar, para el país, a raíz de  la perdida de la consulta anticorrupción. Algunas personas escriben con el deseo y no quieren reconocer que se perdió. Y hablan de que esos 11,6 millones de sufragios depositados a su favor es un mandato claro para poner en vigencia los embelecos de la misma. Una elección se pierde, lo sabemos, o se gana, llámese directa,  o consulta, o referendo, plebiscito o cualquier otro mecanismo de participación ciudadana, por un solo voto. Esas son las reglas de la democracia. No vale, el casi ganamos, ni, el casi llegamos. O se gana, o se pierde. El presidente Duque después de conocer el fracaso de la politizada consulta ha convocado a todas las tendencias políticas, incluida la oposición, con timochenko a la cabeza, para abordar seriamente el tema de la lucha contra ese flagelo. Mi preocupación estriba en que esa sería la última oportunidad que le quedaría a la clase política para lucirse ante el país regalándole antes de la navidad un estatuto serio y elocuente de control y erradicación de la corrupción. De lo contrario, no existiría alternativa distinta a acudir directamente al pueblo para que sea este, el constituyente primario, el que diga la última palabra. El gobierno aprovecharía las elecciones del año entrante para convocar una asamblea constituyente que haga las reformas puntuales que requerimos. Y se debe acudir al pueblo porqué en nuestra nación se viene, desde hace ocho años, legislando e impartiendo justicia en forma selectiva. Se legisla y se administra justicia con raseros diferentes a la legalidad y en contra de alguien. Por esa razón debemos advertir a los enemigos de Álvaro Uribe que se encuentran agazapados en la C.S.J que una detención del  expresidente sería un error irreparable y el país no se resignaría a tamaña persecución.

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