miércoles, 17 de julio de 2019
Contexto/ Creado el: 2019-07-01 10:20 - Última actualización: 2019-07-01 10:23

Pensiones: hacia un debate desde la igualdad

La discusión sobre el acceso a las pensiones como derecho fundamental va de la mano con los debates sobre el contenido y los alcances del derecho fundamental a la igualdad. Esta es la segunda entrega de esta serie, en la que UN Periódico Digital analiza el déficit de gobernanza con respecto a las pensiones.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 01 de 2019

Hernando Torres Corredor
Especial para Diario del Huila

La necesidad de encontrar una dirección en la administración global de los problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a toda la humanidad, además de las dificultades de viabilidad de los procesos de ampliación de los derechos, motivan el reconocimiento de la igualdad como valor fundamental en la armonización de los modelos de desarrollo de las naciones. Tal planteamiento, plasmado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de Naciones Unidas, en el documento La hora de la igualdad: Brechas por cerrar, caminos por abrir, nace del clamor histórico de las sociedades por la igualdad de oportunidades y derechos (marco normativo), producto del proceso de profundización de la democracia.

Lo anterior se traduce no solo en la ampliación de espacios y de debate público, sino también en el fortalecimiento de la titularidad de derechos (económicos, sociales y culturales) y en el incremento de la igualdad en el acceso a la educación, la salud, el empleo, la vivienda, los servicios básicos, la calidad ambiental y la seguridad social.

La apuesta por la construcción de una sociedad de derechos es la base para la consolidación de alianzas sociales que incrementen las oportunidades de los grupos vulnerables y la población menos favorecida. Estas alianzas incluyen pactos fiscales que velen por unas estructuras y cargas tributarias con mejores resultados redistributivos, capaces de potencializar tanto las políticas públicas como el rol del Estado con el fin de garantizar unos mínimos de bienestar para la sociedad; así, la agenda de la igualdad genera la inclusión laboral en las instituciones como protectora de la seguridad.

Los cambios estructurales y la estructura productiva diferenciada

La elección de la igualdad –como valor fundamental y énfasis estratégico de los modelos de desarrollo– deriva en un reto mayor: ¿cómo consolidarla y qué camino tomar?

De manera concordante con los postulados abordados, la Cepal plantea como línea de acción el cambio estructural, el cual implica centrar la dinámica de crecimiento en los cambios cualitativos de las estructuras productivas. En la medida en que estas variaciones estructurales generen tanto incrementos de la productividad agregada como disminuciones en las brechas de productividad y estructuras productivas diversificadas, decrecen las brechas salariales. Esta disminución de brechas en los salarios extiende el empleo de calidad hacia los diversos sectores sociales ampliando el alcance de la protección social por mecanismos contributivos y tendiendo puentes de relacionamiento entre el empleo y la protección social.

Este vínculo, que reafirma la idea de la visualización del trabajo como un mecanismo que conduce a la inclusión de los ciudadanos-trabajadores, el acceso al bienestar y a la dialéctica de aportes, se puede analizar si se concibe como una unión de tres eslabones: heterogeneidad estructural, mercado del trabajo y protección social-pensiones.

Estratos productivos, fuente de desigualdad

Inicialmente se debe tener en cuenta que las estructuras productivas presentan multiplicidades que se manifiestan en niveles diferenciados de productividad. Los países tienen un progreso técnico que marcha a compases diferentes, y la tecnología y las oportunidades de innovación no son distribuidas uniformemente. Estas diferencias son mucho más marcadas en los países latinoamericanos.

En su texto América Latina en el “umbral del desarrollo”: Un ejercicio de convergencia productiva, Ricardo Infante clasifica la heterogeneidad estructural en tres estratos de productividad con diverso acceso a la tecnología y a los mercados.

El estrato bajo se caracteriza por una baja productividad, bajos ingresos y un fuerte peso en el empleo; genera un 10,6 % del producto y concentra la mitad del empleo. Este nivel se asocia con el sector informal (empresas de máximo cinco trabajadores, no calificados, familiares ayudantes y el servicio doméstico), conformado por unidades económicas que no utilizan casi ningún tipo de mecanización, tienen baja densidad de capital y presentan un enorme atraso de las tecnologías en uso. Según la Cepal, en este contexto las relaciones laborales son poco estructuradas en su interior, ya que las actividades informales permiten la libre circulación de los trabajadores; se trata de un segmento de desafiliados de la seguridad social, en el que regularmente se instalan gran parte de los programas asistenciales del Estado, que no de pensiones.

El estrato alto, compuesto por actividades de exportación y grandes empresas (más de 200 trabajadores), presenta una productividad significativamente alta (generan el 66,9 % del producto y cerca del promedio de las economías desarrolladas), una expansión dinámica de las actividades modernas, pero con una baja creación de empleo (participación del 19,8 % del empleo total) y desarticulación con los otros estratos productivos. El uso de capital y la tecnología es intensivo, lo que ocasiona mayores niveles de productividad.

La Cepal indica que este nivel se caracteriza por la formalización en el establecimiento de relaciones laborales, contratos de trabajo y mayores niveles de protección de los trabajadores. La mayoría de los trabajadores de este grupo están instalados en la ruta del acceso a los regímenes pensionales formalizados.

En el estrato mediano se ubican las pymes (entre 6 y 199 ocupados), que registran una productividad promedio en el contexto de las economías latinoamericanas (generan el 22,5 % del producto) y un peso moderado en el empleo (ocupación del 30 %). Para la Cepal, las economías de este estrato presentan un lento crecimiento, los vínculos con los sectores de alta productividad son escasos, tienen una participación más bien secundaria en el crecimiento, y por ende no generan resultados deseables en cuanto a producción y empleo. Regularmente los trabajadores de este segmento tienen una gran movilidad ocupacional y baja densidad en sus aportes a la seguridad social, lo cual genera barreras de acceso al reconocimiento de estas prestaciones.

Ahora bien, el grado de heterogeneidad estructural se encuentra relacionado con el desempeño socioeconómico de las naciones. Por ejemplo, el grado de heterogeneidad de la estructura económica es elevado si un importante porcentaje de los ocupados pertenece al estrato bajo, que aporta una parte ínfima del producto. En contraste, el estrato alto, que ocupa a una porción muy baja de los trabajadores, aporta muy significativamente al producto. También se demuestra que en países con desbalances en sus estructuras económicas, tanto el producto interno bruto per cápita como el PIB por ocupado son menores a los de países con un nivel de heterogeneidad productiva mediano.

Para Ricardo Infante, la economía colombiana se clasifica en el grupo de países con un grado de heterogeneidad estructural medio. Este grupo presenta una estructura económica promedio dentro de la región, genera parte importante del producto interno bruto (48,2 %) y representa altos porcentajes de la población y del empleo (50,3 % y 50,5 %, respectivamente).

Esta productividad diferenciada de los ocupados en los diferentes estratos productivos es una fuente de desigualdad en la distribución del ingreso, teniendo en cuenta que el ingreso por ocupado depende de la productividad, la cual es función de la composición del empleo por estrato productivo y su posicionamiento de cara a la protección social.

Relación entre heterogeneidad estructural y mercado laboral

Una vez descrita la relación entre la heterogeneidad estructural, el desempeño económico y la distribución del ingreso, se pueden intuir indicios sobre el rol que juega la heterogeneidad estructural en la desigualdad productiva y laboral, por lo que es importante que los datos sobre la estructura productiva se observen de manera conjunta con las cifras de empleo: si los sectores en los que la productividad es creciente absorben una reducida proporción del empleo, solo una reducida cantidad de trabajadores se verá beneficiada de los aumentos salariales, mientras el resto continuará ocupado en los sectores que tienen productividad y salarios menores.

Según la Cepal, el crecimiento de la proporción de trabajadores en sectores de baja productividad genera un impacto en los niveles de equidad, ya que tiene la tendencia a producir una distribución más desigual de salarios, favoreciendo a un grupo menor de trabajadores, que tienen mayor desarrollo de capacidades y están mejor insertos en las carreras de productividad.

La protección social

A lo largo del artículo se ha pretendido esbozar cómo la heterogeneidad estructural se refleja y se traslada al mercado de trabajo. El grado de afectación del empleo en el sector informal fija un techo a las capacidades de incrementar la productividad de la población ocupada en su conjunto. Del mismo modo, condiciona el tipo de empleo a que pueden ingresar aquellos que se encuentran por fuera del mercado laboral o desempleados, constituyéndose en una barrera estructural para acceder a los regímenes pensionales.

Esta restricción estructural explica una gran parte de las desigualdades existentes en los mercados laborales de Latinoamérica, desigualdades que se ven reflejadas en las brechas salariales y en la asociación significativa de los ingresos con el tipo de empleo y de acceso a los sistemas de seguridad social en el último tramo de su vida. Aspectos como la flexibilización, la deficiente regulación, los problemas de expansión de la base del empleo protegido y el decaimiento de los mecanismos de negociación colectiva parecen haber menguado la capacidad de la institucionalidad laboral para bloquear la transición de las desigualdades originadas como producto de la heterogeneidad estructural.

Esta es la realidad en que se insertan los sistemas de protección social de la región, y que un debate pensional necesariamente tiene que abordar.

* Decano, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional de Colombia (UNAL)