jueves, 20 de septiembre de 2018
Panorama/ Creado el: 2018-07-15 11:36 - Última actualización: 2018-07-15 01:52

Preocupante ‘radiografía’ del suicidio en Colombia

Entre el  año 2008 al 2017 Medicina Legal, registró 19.977 personas fallecidas por suicidios en Colombia. El 2017 creció el número de casos con 2.571. Los suicidios de niños, niñas y adolescentes pasaron de 397 en 2016 a 415 en 2017, lo que reflejó  un incremento cerca del 5,0%. 

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 15 de 2018

Mónica Serrano

Diario del Huila-Neiva

El suicidio es una actuación humana, generalmente consciente, que va encauzada a la autolesión fatal. Es un fenómeno relevante que afecta a la población mundial, cuya connotación es aún mayor cuando involucra a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Esta situación en Colombia es preocupante, ya que las cifras indicaron que entre el 2008 al 2017 se incrementó en 35,91% el suicidio de niños, niñas, adolescentes y jóvenes hasta los 24 años de edad, es decir de 582 casos en el primer año a 791 en 2017.

Asimismo, Medicina Legal registró en el decenio de 2008 al 2017 que fallecieron 19.977 personas por lesiones autoinfligidas intencionalmente. El último año registró el mayor número, con 2.571. Además se conoció  que en el país  al igual que en otros países del mundo, los hombres se quitan la vida a un ritmo mayor que las mujeres, donde representan el 81,49% de las defunciones por suicidio.

Los cinco departamentos con tasas de suicidios, por 100.000 habitantes, más elevadas en 2017 fueron: Arauca, Vaupés, Quindío, Norte de Santander y Putumayo. Los municipios identificados con cifras superiores fueron: Puerto Arica-Amazonas, Buenavista-Quindío, Santiago-Norte de Santander, Viracachá-Boyacá, Almeida-Boyacá, Campamento-Antioquia, Imués-Nariño, Galán-Santander, El Calvario -Meta, y Nariño-Cundinamarca.



Huila

En relación al territorio huilense, en el 2017 se presentaron 77 casos, de los cuales 68 fueron hombres y  nueve mujeres. Solo los municipios con mayor número de casos fue en primer lugar  Neiva con 24 hechos de los cuales 21 en los hombres y tres en mujeres. Le siguieron los municipios, de La Plata con siete, cinco en hombres y dos en mujeres, Garzón con cincos hechos, cuatro hombres y uno en mujeres, Palestina fueron cuatro tres en hombres y uno en mujeres. Pitalito siete todos, Rivera cuatro y San Agustín con cinco, donde las víctimas fueron todos hombres.

Panorama nacional

De acuerdo a las cifras, el mayor número de decesos fueron de hombres con el 81,49%; por cada 10 mujeres que se quitaron la vida, lo hicieron 44 hombres.

La mayor frecuencia de suicidios ocurrió en población entre los 20 y 39 años de edad con el 44,73%; sin embargo, de acuerdo a la distribución de los casos por tasas, el mayor riesgo de suicidio lo presentaron los hombres de 75 años y más.

El 64,29% de los suicidios se consumaron mediante la utilización de mecanismos generadores de asfixia, como el ahorcamiento, seguido, con amplia diferencia,  por el uso de sustancias tóxicas con el 16,61%, el más utilizado por las mujeres. El uso de armas de fuego ocupó el tercer lugar entre el grupo de hombres con el 12,74% y el cuarto entre las mujeres en el 2,94%. El lanzamiento al vacío continuó siendo una práctica a la que acudieron con más frecuencia las mujeres con el 10,29% que los hombres.

A las enfermedades, físicas o mentales, se les atribuyó el 29,14%, a los conflictos de pareja o expareja el 26,00% y a las rupturas sentimentales o desamor el 14,87%. La vivienda fue el lugar más frecuente en el que se consumó el acto fatal con el 77,03%.

Edades identificadas

La mayoría de los suicidios en Colombia se produjeron en edades comprendidas entre los 20 y los 39 años y entre los 40 y los 59. En los adultos mayores  de 60 años o más se registró el 14,0%. Sin embargo, la observación de acuerdo a las tasas por 100.000 habitantes mostró que los jóvenes, de ambos sexos, entre los 18 y 19 años de edad tienen mayor riesgo de suicidio, seguidos del grupo de 20 a 24.

Los suicidios de niños, niñas y adolescentes pasaron de 397 en 2016 a 415 en 2017, lo que reflejó  un incremento cerca del 5,0%, mientras en la población adulta mayor se incrementó en 9,0%. Llama especialmente la atención la ocurrencia de dos suicidios de niños entre los 5 y 9 años de edad. En el periodo 2008-2017 se incrementó el número de casos y tasas de suicidio en infantes, adolescentes y jóvenes hasta los 24 años de edad.

Por otro lado, el informe registró que en el 2017 el domingo y lunes fueron los  días de la semana con más suicidios, en estos dos días se presentaron el 18,86% y el 16,30%, respectivamente.


Un problema a nivel mundial

Pese a que las tasas de suicidio tienden a aumentar con la edad, la Organización Mundial de la Salud consideró que en algunos países son más elevadas entre jóvenes, y estima un aumento alarmante en el mundo entre los jóvenes de 15 a 25 años. En esta misma línea, según los datos de 2014 del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes de 11 a 15 años.

Los estudios al respecto han permitido identificar numerosos factores de riesgo de tipo económico, cultural, familiar, relacional, biológico, psicológico y algunos trastornos mentales, como la depresión y la esquizofrenia, que convergen en la conducta suicida. También se conoció que estudios recientes también han vinculado el bullying, la victimización por intimidación y la perpetración, el acoso cibernético y el estado de minoría sexual con la ideación y los comportamientos suicidas entre los jóvenes.

Por lo tanto,  se ha demostrado que el bullying en la infancia está relacionado directamente con un mayor riesgo de autolesión en la adolescencia tardía, pero también indirectamente a través de depresión posterior.  Además de la depresión, la afectación del estado emocional de niños y jóvenes víctimas de matoneo comprende trastornos de identidad, angustia, ansiedad, confusión, desconfianza, inseguridad, sentimientos de humillación, de inferioridad; al mismo tiempo se tornan pasivos y poco exigentes; todo esto repercute en sus relaciones interpersonales y en su vida afectiva. Si no reciben un tratamiento oportuno o por lo menos la atención a sus problemas, pueden tener consecuencias lamentables, incluido el suicidio.

 

Recuadro:

¡En alerta!

Pese a los esfuerzos del sector salud en Colombia por disminuir los suicidios, esto no se ha logrado; por el contrario, la línea de tiempo evidencia una tendencia de aumento, en especial en la población más joven.

Este tipo de defunciones continúa presentándose en mayor proporción en la población con bajos niveles de educación, lo que ha llevado a la consideración de este componente como un factor protector, esencial en los programas de prevención y atención.  El suicidio es considerado como un problema multicausal que involucra a diversos sectores de la sociedad, se requiere además la inclusión de garantías al acceso a la educación, la equidad en el proceso enseñanza-aprendizaje en niños y jóvenes, y métodos de estudio que contribuyan tanto al fortalecimiento cognitivo y emocional de estos, como el desarrollo de competencias relacionales y afrontamiento de situaciones estresantes.

El contexto escolar, con frecuencia, es generador de fracaso, angustia y conductas suicidas entre niños, adolescentes y jóvenes cuando son maltratados por sus padres, bien sea mediante actos humillantes, de rechazo y estigmatización ligados con frecuencia a la pertenencia étnica, al credo u orientación sexual, o son víctimas de matoneo o cibermatoneo. Presiones por bajo rendimiento, reprobación de una evaluación, una asignatura o un año académico, o incluso por el incumplimiento de un deber son cotidianas y motivo de frecuentes tensiones escolares, que en ocasiones se manifiestan mediante conductas suicidas por la presión familiar y escolar, el temor al castigo, la vergüenza, el sentimiento de minusvalía y de fracaso.

Se halló también que el 50,98% de las personas que se suicidaron estaban solteras y el 5,45 y 2,10% separadas o divorciadas y viudas respectivamente; estos estados son considerados factores de riesgo, sustentados en la premisa de que la familia es el contexto por excelencia generador de las condiciones para el desarrollo y bienestar sostenible de las personas.

Teniendo en cuenta que el suicidio es un fenómeno multicausal, se requiere fortalecer la capacitación a los profesores, personal de salud, padres de familia, líderes comunitarios y estudiantes para que adquieran habilidades para sospechar, identificar, tratar y utilizar las redes de apoyo pertinentes cuando se detectan eventos de acoso escolar, ciberacoso o enfermedades mentales como la depresión, que pueden detonar el suicidio.

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