En medio de la pandemia, los colombianos dieron prioridad a los pagos de los créditos de vivienda sobre los créditos de vehículo y las tarjetas. El 38% de los consumidores encuestados indican haberse visto afectados negativamente por la pandemia en el pasado, pero no en la actualidad. Entre estos consumidores, solo el 7% afirma que sus finanzas se han recuperado totalmente.

DIARIO DEL HUILA, ANÁLISIS

Por: Rolando Monje Gómez

Un estudio TransUnion, empresa mundial experta en análisis de consumo señaló que en Colombia, las prioridades de pagos, de los consumidores, cambiaron durante la pandemia. Mientras que algunos mostraban una preferencia pequeña, pero consistente, hacia las tarjetas de crédito antes de la pandemia, se evidenció una clara jerarquía hacia los pagos de los créditos personales durante este tiempo.

Durante el estudio se analizaron consumidores que tienen en sus portafolios crédito de vivienda, crédito de vehículo y tarjeta de crédito. Los colombianos que tienen estos tres productos se comportan como lo indica la jerarquía de pagos convencional, según la cual la prioridad es la hipoteca, siempre se paga primero, luego sigue el vehículo y por último las cuentas de la tarjeta de crédito.

La preocupación por la capacidad de pago de obligaciones financieras entre los consumidores impactados en este sentido se ha mantenido consistentemente alta (93% en abril de 2020 y 89% en la actualidad). El 56% espera no poder pagar al menos una de sus obligaciones actuales en su totalidad ­el 43% de estos consumidores espera tener un déficit presupuestal en un mes y el 27% espera poder pagar sus obligaciones durante más de un mes, pero menos de tres meses.

Los créditos de vivienda, los créditos personales y los microcréditos son las obligaciones que los consumidores impactados actualmente y que tienen estos créditos más indican que no podrán pagar. En el caso de los créditos de vivienda y los microcréditos, mientras que el 9% y el 11% de los consumidores impactados indican tener este tipo de créditos, respectivamente, casi la mitad de estos (45% y 44%, respectivamente) indican que no podrán pagar. El porcentaje de consumidores impactados con créditos personales es del 39%, y el 45% de estos consumidores indica que tendrá dificultades para pagar.

Desde que comenzó la pandemia la prioridad hacia los créditos de vivienda sobre los otros productos de crédito se ha vuelto más marcada. El diferencial de tasas de morosidad -la diferencia entre la tasa de mora de 30 días o más a los 12 meses de tarjeta y vivienda- era 2,3 puntos porcentuales en el tercer trimestre de 2020 a favor de los créditos hipotecarios frente a 1,5 puntos porcentuales en el tercer trimestre de 2019. Es decir, la tasa de mora de 30 días o más a los 12 meses de tarjeta pasó de ser 4,75 veces mayor a la de vivienda en tercer trimestre de 2019 a ser 8 veces mayor en el mismo periodo de 2020.

Preferencia

Indica el informe que este cambio en la preferencia de los consumidores hacia una mayor prioridad en los pagos de los créditos de vivienda, podría atribuirse en parte al crecimiento en el valor de la vivienda en los últimos años, lo que lleva a que los consumidores colombianos protejan el valor acumulado de su vivienda en medio de un fuerte mercado inmobiliario en todo el país.

Además, las percepciones de los consumidores sobre las consecuencias negativas de la morosidad también pueden ser un factor impulsor de este cambio. Si bien la mayoría de los consumidores colombianos (68%) espera un impacto negativo en su puntaje crediticio por no realizar un pago de su tarjeta de crédito, existe un temor significativo a que el incumplimiento de un pago de su crédito de vehículo o de su hipoteca pueda dar lugar al embargo del activo.

En el caso de los consumidores con un crédito de vehículo, el 29% cree que su vehículo puede ser embargado si se retrasa 30 días en el pago. Del mismo modo, el 27% de los consumidores cree que su casa podría ser embargada si se retrasa en los pagos.

El 36% de los consumidores encuestados indica que en el último año ha recibido algún tipo de alivio financiero. En el caso de los consumidores de menores ingresos esta cifra es del 29%. Los consumidores indicaron que los alivios se obtuvieron principalmente para créditos de vivienda (33%), créditos personales (34%), las tarjetas (27%) y microcréditos (34%).

El riesgo de perder el vehículo o la casa parece ser la principal causa detrás de las decisiones de pago de los consumidores. Durante la pandemia, los subsidios por parte del gobierno y programas de alivios financieros por parte de las entidades proporcionaron a los consumidores un flujo de caja y flexibilidad en sus créditos tan necesarios para los consumidores.

Impacto financiero

A medida que los efectos de la pandemia persisten, los consumidores colombianos se ven obligados a quedarse en sus casas para estar seguros, a trabajar desde su casa para seguir empleado y a utilizar sus propios vehículos para evitar el transporte público. Esta dinámica está impulsando las opciones y preferencias de los consumidores a favor de los pagos de los créditos hipotecarios y de vehículo.

Cuando se analiza la dinámica de la jerarquía de pagos para consumidores que solo tienen una tarjeta de crédito en su portafolio y al menos un crédito personal, los resultados cambian.

Antes de la crisis estos consumidores mostraban una prioridad clara hacia la tarjeta, mayor a la observada para consumidores con más de una, y esta prioridad se mantuvo durante la pandemia.

Por otro lado, en algunos países donde incluso consumidores con una sola tarjeta en su billetera y al menos un crédito personal priorizaban su crédito personal frente a su tarjeta antes de la pandemia, se observó un cambio en la jerarquía de pagos durante la pandemia, cuando la tarjeta se volvió prioridad.

A medida que la economía colombiana se recupera con una reactivación de la actividad económica, la mitad (50%) de los consumidores colombianos continúan reportando dificultades financieras provocadas por la pandemia, lo que supone una disminución de 22 puntos porcentuales desde diciembre de 2020.

De los consumidores que han tenido reducción de ingresos (actualmente o en el pasado), el 7% son resilientes indicando que sus finanzas se han recuperado por completo y otro 64% tienen la esperanza de que sus finanzas se recuperarán.

Los hogares de bajos ingresos siguen siendo los más afectados por la crisis del Covid-19, con el 71% de los hogares con ingresos mensuales inferiores a un millón de pesos indicando impacto financiero.

Esto se compara con el 50% de los hogares de ingresos medios, ingresos mensuales entre $2 millones y $3 millones, que indican impacto financiero actualmente y el 35% de los hogares de ingresos más altos, ingresos mensuales superiores a tres millones de pesos. Solo el 7% de los hogares de bajos ingresos que se han visto afectados han iniciado un nuevo trabajo o actividad generadora de ingresos, en comparación con el 19% de los hogares de ingresos medios y altos.

Además, un porcentaje menor ha recibido alivios financieros, 29% en comparación con el 39% de los hogares de ingresos medios y altos, y están menos preparados para cuando los alivios terminen, el 17% de los hogares de ingresos más bajos dicen no estar en absoluto preparados, en comparación con el 8% de los segmentos de ingresos medios y altos.

A medida que la actividad económica continúa recuperándose, llegan nuevas vacunas y se anuncian más subsidios del gobierno, los colombianos se sienten un poco más optimistas ­82% de los consumidores indican que se sienten algo, muy o extremadamente optimistas, en relación con el 74% en diciembre.

La crisis del Covid-19 reforzó la importancia del ahorro en los hogares colombianos ­el 66% de los hogares afectados afirmó que ahora veían al ahorro como algo mucho más importante que antes de la pandemia.

Las mayores ‘colgadas’ de los consumidores: microcréditos y créditos personales