miércoles, 21 de agosto de 2019
Contexto/ Creado el: 2018-11-25 10:17 - Última actualización: 2018-11-25 10:19

Principales logros y desafíos del Acuerdo de Paz

La ejecución del Acuerdo de Paz entre el Estado Colombiano y las Farc, cumplió 2 años de los 15 años que se trazaron para su implementación. Diferentes organismos encargados de apoyar y vigilar el proceso, entregaron balance.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 25 de 2018

Ayer se celebró el segundo aniversario del Acuerdo Final de Paz firmado por el gobierno de Colombia y las Farc-EP el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá.

Producto de seis años de negociaciones, el Acuerdo puso fin a uno de los conflictos internos más largos y más cruentos en el continente americano y en el mundo.

Durante los 24 meses transcurridos desde la firma del Acuerdo Final, acontecimientos de la mayor importancia han ocurrido. Así lo afirmaron mediante declaración conjunta el representante especial del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas – ONU, para Colombia, Jean Arnault, y el enviado especial de la Unión Europea Para la Paz en Colombia, Eamon Gilmore. Acerca del segundo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz.

Logros

  • El cese definitivo del fuego y de las hostilidades y con él, el descenso de indicadores de violencia importantes.
  • El inicio del tránsito a la vida civil de más de 13,000 miembros de las Farc-EP, incluyendo unos 3000 privados de libertad.
  • La dejación y destrucción de unas nueve mil armas de todo calibre, de toneladas de explosivos y de decenas de miles de municiones.
  • La transformación de la organización guerrillera en partido político y su participación electoral y parlamentaria.

Según el informe, el impacto de estos eventos sobre la vida nacional no se hizo esperar: los procesos electorales parlamentario y presidencial, iniciados apenas cuatro meses después de la dejación de armas fueron los más pacíficos y participativos en décadas.

Más allá de las dinámicas políticas, se puede observar en los territorios afectados por la confrontación una voluntad general de aprovechar las oportunidades derivadas del Acuerdo de Paz. En este deseo se unen comunidades campesinas, organizaciones locales, jóvenes, empresarios, mujeres, pueblos étnicos, exguerrilleros comprometidos con la reincorporación a la vida civil, todos convencidos de que existen hoy opciones sin precedentes para el desarrollo, la convivencia y la reconciliación, agregan.

“A esta voluntad de dejar atrás la confrontación se suma una condena universal hacia la violencia, independientemente de sus propósitos y de donde provenga, ilustrada por el Pacto Nacional para la Vida firmado en Apartadó en agosto pasado”.

JEP

Añaden los expertos que inseparable de la valoración del proceso de paz es el progreso hacia la verdad, la justicia y la reparación para las innumerables víctimas del conflicto.

Admiten que “los avances han sido difíciles”,   sin embargo “la Jurisdicción Especial para la Paz, que busca combinar el pleno respeto al debido proceso, la participación de las víctimas y sanciones restaurativas para los participantes en el conflicto está ahora en marcha”.

Y asegura el comunicado que la Comisión de la Verdad está a punto de iniciar su labor de esclarecimiento, reconocimiento y reconciliación en todo el país.

“Confiamos que, juntamente con la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, este Sistema de Verdad, Justicia y Reparación permita al país alcanzar el justo equilibrio entre las exigencias de la Justicia y los pre-requisitos de la paz”, sostienen.

Desafíos

Advierten también los expertos que a pesar que las anteriores “realidades positivas nacidas del proceso de paz”, estas según la Comisión de Seguimiento  “no disimulan sus desafíos dramáticamente evidenciadas por la situación de violencia que siguen viviendo regiones como el Catatumbo, Nariño o el Cauca donde, dos años después de la firma del Acuerdo Final con la Farc, las comunidades carecen todavía de garantías fundamentales”.

En ese sentido, señalan que una de las expresiones más negativas de esta violencia es la persistencia del asesinato de líderes sociales.

“El reto es indudablemente incrementar la presencia de las instituciones estatales para hacer llegar a los territorios los dividendos de la paz a los cuales las comunidades aspiran: seguridad, educación, salud, tierra, infraestructura y oportunidades de desarrollo alternativas a las economías ilegales. La tarea es inmensa, la articulación de todas las instituciones imprescindible, la contribución de los actores regionales a su propio desarrollo decisivo”, advierten.

Amenazas

De acuerdo con el último informe de  verificación realizado por la ONU, el aumento de cultivos ilícitos  es otra situación que atenta contra el proceso de paz.

“El 19 de septiembre, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Gobierno presentaron el informe de monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos correspondiente a 2017. Para fines de ese año, el cultivo de coca en el país había alcanzado un nivel histórico de 171.000 hectáreas, con una producción potencial de 1.379 toneladas de cocaína pura. Las economías ilícitas, que incluyen la extracción minera y las drogas, son una fuente continua de violencia en el país y constituyen una amenaza para el proceso de paz”, destaca el documento.

También asegura que los asesinatos y las amenazas contra líderes sociales y defensores de derechos humanos no han cesado.

“El aumento del número de muertes de líderes sociales y defensores de derechos humanos, en la dinámica de violencia, sigue afectando principalmente a las zonas rurales. Todas las fuentes, incluida la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos lo atestiguan”.

En esta misma línea alerta se señalan los múltiples factores que hay detrás de estos asesinatos, entre ellos la participación de las víctimas en la defensa de la tierra y recursos naturales; en la implementación del Acuerdo de Paz, en particular del programa de sustitución de los cultivos de coca y la formulación de planes de desarrollo rural; en la restitución de tierras y el regreso de los desplazados; en la defensa de su tierra frente a intereses privados, entre otros.

Sobre la reincorporación, el actual informe reiteró como se ha hecho en los anteriores, que el objetivo fundamental de proporcionar oportunidades de generación de ingresos a los excombatientes, dista mucho de haberse logrado, como ilustra el hecho de que solo se han aprobado 17 proyectos, de los cuales solo 2 cuentan actualmente con financiación.

“Ante esta situación, la Misión ha redoblado sus esfuerzos por apoyar actividades de generación de ingresos rápidas, utilizando recursos del fondo fiduciario del Departamento de Asuntos Políticos y contribuciones adicionales de los donantes. En total, esas iniciativas apoyan 47 emprendimientos de excombatientes en los 25 espacios territoriales y en 22 nuevos puntos de reagrupamiento. 9 de esas microempresas están dirigidas por mujeres, y en todas las iniciativas apoyadas se tienen en cuenta consideraciones de género. El equipo de Naciones Unidas en el país, la Misión y las instituciones competentes siguieron coordinándose en lo que respecta a los programas en apoyo del proceso de reincorporación. El Fondo Fiduciario de Asociados Múltiples de las Naciones Unidas ha asignado 9 millones de dólares para intervenciones de reincorporación socioeconómica, a lo que se suma el apoyo de donantes bilaterales”.

A pesar de los desafíos y tropiezas del proceso, el Presidente Iván Duque y la ONU, han reiterado su apoyo.

Por su parte de la Comisión de Seguimiento, aseguró que “este gran proyecto de paz con desarrollo, justicia y equidad, la comunidad internacional está plenamente identificada, como lo ha manifestado en múltiples foros, incluyendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

Y que “a nivel internacional, existe conciencia de los retos que el país ha superado y de los desafíos que están todavía por delante. Este segundo aniversario es entonces la oportunidad para felicitar a la sociedad colombiana por el progreso alcanzado, alentarla frente a los desafíos del futuro, y comprometer el apoyo internacional con los esfuerzos del Estado y de la sociedad civil para que Colombia se vuelva el ejemplo de tránsito exitoso de la guerra a la paz que el mundo necesita”.

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