jueves, 15 de noviembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-12 09:03

Problemas como arroz

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | septiembre 12 de 2018

El arroz como otros cereales en diversas culturas es símbolo de abundancia y buena fortuna, no en vano a la salida de los casamientos, se suele arrojar arroz augurando prosperidad a los nuevos esposos.

En una tierra tan fértil como la del Huila, el poder sembrar arroz era hasta hace poco un negocio redondo, una reafirmación de esa creencia popular de la prosperidad que traía consigo este grano.

Lamentablemente esta situación ha venido cambiando de manera drástica, como sucede con el agro colombiano en general.

Sin embargo, la situación de los productores arroceros a diferencia de otros sectores agrícolas parece no ser incierta.

Hagamos una relación entre el arroz y el café. Este, es un producto por el cual Colombia es reconocido a nivel mundial, y recientemente el Departamento del Huila, se ha posicionado como el nuevo Eje cafetero del país.

Evidentemente, los productores de Café también están pasando por un momento difícil, con precios de carga por debajo del precio de sustentación que debería tener para que exista alguna utilidad. Lo mismo sucede con la carga de arroz paddy, o arroz verde cosechado sin ningún proceso de molinaje.

Sin embargo, difícil sería imaginar que la solución de la crisis cafetera se resolviera importando café de países vecinos, esto sería visto como una afrenta a la tradición y esfuerzo del campesino que tanto esfuerzo ha hecho por mantener el estándar de calidad que caracteriza al café de Colombia.

En el caso del arroz, no parece que exista ningún doliente teniendo en cuenta que hace poco se aprobó la liberación de aranceles para la importación de arroz peruano, y si sumamos las cargas que entran desde Ecuador, la inundación de arroz extranjero en el mercado nacional se hace evidente. Y lo seguirá siendo, a medida que las políticas arancelarias para la entrada de arroces de otras partes del mundo se vayan flexibilizando, dejando al campesino arrocero en un estado de postración e impotencia.

Esto, sumado a la poca importancia que se le da a la calidad de nuestros arroces (sobre todos los producidos en nuestra región del alto Magdalena) y a la imposición del precio por parte de los grandes emporios arroceros de nuestro país que aún cuando suban el precio al consumidor final, no lo hacen con su precio de compra al campesino.

Mientras tanto, los gremios arroceros, de manera tímida han intentado promover la comercialización del arroz nacional a partir de la constitución de molinos independientes con marcas propias, dejando a un lado la intermediación que representan las empresas molineras más reconocidas.

Y ante la recesión económica que se vive en la actualidad, el campesino huilense, no ha tenido otra alternativa que sembrar a como de lugar. En el censo arrocero de 2016, esta situación se vio de manera clara,  siendo el Departamento del Huila el departamento dónde más creció la producción arrocera, con un incremento del 44 %.  Se estima que en la actualidad existe un total de 19 000 hectáreas de arroz sembrado en el Departamento.

¿Habrá solución a la crisis? Esperemos que sí, con la apertura de nuevos mercados, la independencia paulatina de los emporios arroceros y, sobre todo, creer y promocionando la calidad del producto, seguramente vendrán tiempos mejores.

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