El nuevo repunte de contagios de Covid-19 en Tokio ha reavivado la inquietud sobre los Juegos Olímpicos cuando resta sólo una semana para la cita deportiva, que también sigue generando descontento y protestas entre la ciudadanía nipona.

La región capitalina registró este viernes 1.271 nuevos contagios, lo que supone el tercer día consecutivo por encima del millar de infecciones y después de que en la víspera se rebasaran los 1.300 casos, la mayor cifra en seis meses.

El auge de las infecciones tiene lugar cuando se aproxima la inauguración de los Juegos de Tokio, prevista para el día 23, y en medio de un ambiente de rechazo popular hacia el evento, que se teme que pueda convertirse en un foco de contagios por la llegada de decenas de miles de participantes extranjeros.

Los contagios están al alza en la metrópolis tokiota pese a que el pasado lunes entró en vigor un nuevo estado de emergencia sanitaria en la región, una medida que conlleva sobre todo el recorte de horarios para bares y restaurantes, y la prohibición de que vendan bebidas alcohólicas.

Estas restricciones no se aplican de forma estricta en la capital -son numerosos los negocios que se las saltan- y no han bastado para frenar el avance del virus en una región donde la mayoría de nuevos contagios afectan a persones menores de cuarenta años.

También está generando descontento entre los ciudadanos la visita a Japón del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, quien acudió este viernes a la ciudad nipona de Hiroshima con la intención de dar inicio a la tregua olímpica que aboga por la paz mundial durante la celebración de los Juegos.

Bach, que ha protagonizado una sucesión de declaraciones desafortunadas desde su llegada a Japón la semana pasada, tampoco ha sido bien recibido en Hiroshima, sobre todo entre los supervivientes de la bomba atómica lanzada sobre esa ciudad al final de la II Guerra Mundial.

Un grupo de ciudadanos contrarios a la visita del máximo representante del COI ha logrado reunir hasta este viernes unas 70.000 firmas a través de una petición online que señala que la celebración de los Juegos en plena pandemia será un “desprecio para la salud y la vida de las personas” y no “un festival de paz”.