sábado, 22 de septiembre de 2018
Enfoque/ Creado el: 2018-05-20 10:09 - Última actualización: 2018-05-20 10:11

Quiero que en mi caso se aplique la justicia

Víctima de sexting, una neivana denuncia el acoso con fines extorsivos del que ha sido víctima de su expareja; a pesar de haber sido capturado fue dejado en libertad por un juez que desestimó las pruebas. Ella, pide que se aplique la justicia.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 20 de 2018

Lo que para *Marcela era un idilio de amor, por haberse dado una segunda oportunidad en las lides del amor, se ha tornado al día de hoy en una pesadilla.

Ella, al igual que cientos de mujeres en el Huila, son víctimas silenciosas de todo tipo de violencia que paradójicamente proviene de quien en un principio tal “príncipe azul” prometen el cielo y la tierra, y juran amar y respetar para toda la vida.

Marcela, como cualquier mujer en su etapa de adolescente ya tenía su proyecto de vida definido; oriunda de la capital opita, a los 17 años se aventuró a viajar a la Capital de la República a estudiar y trabajar y allí conoció a quien hoy día es el padre de su hija, con quien posteriormente viajó a Italia.

Con él, ella, conoció los placeres del amor pero también el desengaño y la realidad de que los amores perfectos no existen; quizás los haya en algunos de los tantos cuentos de príncipes y princesas en donde todo es color de rosa. En su caso no fue así.

Otra vez el amor…

Superada la pena y el duelo propio vivido por el desamor, Marcela, luego de 11 años retornó al Huila y tiempo después conoció a quien en principio era todo amor, pero que con ciertas aptitudes demostradas a lo largo de una corta relación dejó entrever que era un “lobo feroz” disfrazado de una mansa oveja.

De esta tormentosa cuasi relación hoy se arrepiente; no solo porque abrió su corazón a quien juro amarla sino porque teme los alcances insospechados de su ex pareja que a juicio de la mujer, tiene  tendencias psicópatas para atentar contra su integridad y porque no, el de su pequeña hija.

Para Marcela, fueron seis meses de relación con quien promulga en su doble vida ser un hombre de bien amparado en la religión que profesa y que precisamente con esa “carita” de yo no fui, aunado con una labia impresionante, es que conquista y engaña a las mujeres.

Y fue precisamente por la promiscuidad de ese "Don juan", por su infidelidad y lo toxico que se convirtió su relación, que ella decidió terminarle y ahí comenzó su calvario.

Ese mismo que en su etapa de conquista juro amarla e indicar que había sido lo mejor que le había pasado en su vida, hoy la acosa, al punto de llegar al chantaje y a la extorsión a través de las redes sociales.

 “En enero de este año, nosotros terminamos y él empezó a rondar mi casa y a espiarme…No se cómo hacía pero él, ingresaba a mi Facebook…También comenzó a enviarme vídeos y fotos suyas masturbándose” sostuvo Marcela.

De acuerdo con la mujer, su otrora “galán” comenzó a exigirle dinero con la excusa de que le correspondía una parte del valor de una nevera que compraron juntos cuando convivieron como pareja, pero Marcela explica que al terminarse la relación y dividir los bienes habían acordado que ella se quedaría con el electrodoméstico, razón por la cual no le debía nada. Para presionarla a pagar, el hombre la amenazo con enviar fotos íntimas de ella al papa de su hija. La extorsión género en Marcela el temor de que el padre de la niña dejara de enviarle la cuota alimentaria, por lo cual inicialmente accedió al chantaje y prometió pagarle en cuotas el valor exigido por el ex-novio.

No obstante, ella advierte que hay también algunas motivaciones tales como haber herido su hombría de macho alfa, dado que entre su círculo de amigos se ufana de ser un ‘siete mujeres’.

“Antes de terminar nuestra relación,  él, se llevó un celular que nunca me lo devolvió y creo que de ahí ha sacado toda la información como contactos, números telefónicos de mis amigos y demás” sostiene.

Cumpliendo amenazas

Para Marcela, su “príncipe azul” ya se había desteñido y daba inicio a su martirio. Él, de las amenazas por no ella cumplir con los pagos estipulados en los tiempos acordados pasó a las vías de hecho.

“Durante nuestra relación, él, grabó muchas cosas intimas que son las que le ha hecho llegar a mi ex esposo en el exterior y al cual le pide más dinero a cambio de hacerle llegar más imágenes comprometedoras; todo esto ha hecho que por ejemplo el papá de mi hija opte por bloquear la manutención de mi hija; en pocas palabras lo hizo con una intención de perjudicarme” advierte la mujer mientras habla suave y con aptitud serena a pesar de su juventud.

Para Marcela, todo lo anterior ha sido un suplicio. Por un lado, la psicosis la acompaña ante una eventual agresión física y por el otro, que esta persona acabe con su dignidad como mujer.

““O me da eso o nos acostamos, pero usted sabe cómo soy yo y de lo que soy capaz” le ha dicho en reiteradas ocasiones cuando la ha llamado.

Y añade “Por miedo a que el haga algo accedo a darle la plata en menos de un mes, le doy los primeros 300 mil y cuando tuve que dar los otros 300 por no tenerlos el día que acordamos ha comenzado  todo lo que paso”

Atreverse a denunciar

Todo lo anterior sumado al apoyo familiar y de amigos, motivo a Marcela a instaurar la denuncia ante las autoridades que atendiendo la legislación colombiana actuó de manera eficaz y oportuna.

El sujeto, fue capturado y reseñado por diferentes delitos. No obstante, el juez que reviso su caso y viendo que no hay gravedad en los hechos decidió otorgar la libertad después de unas horas de reclusión.

Para el togado, a su juicio lo que hay en este caso es una pelea de pareja; pero desconoce que las amenazas y actos del hombre al poner en práctica lo que se conoce como “sexting” no solo en Colombia es censurable sino también castigado por la ley.

No obstante y a pesar de las adversidades, Marcela se cansó del chantaje y la extorsión de su expareja y quiere sentar un precedente para que algo similar a lo que vive no le suceda a otras mujeres en el Huila, que pueden ser víctimas de depredadores y que algunos que imparten justicia paradójicamente protegen.

*Nombre cambiado a petición de la fuente.

Antecedentes colombianos

A mediados del 2012 el Estado colombiano realizó la primera sentencia con relación a un caso de sexting. Este caso comparte características similares con otros casos que se presentan en el día a día: Una persona le exigía a otra (en este caso un hombre a una mujer) un monto de dinero y sostener relaciones sexuales con él, a cambio de no publicar montajes de fotos y videos pornográficos donde aparecía su rostro. La extorsión generada a través de medios electrónicos fue realizada desde un perfil o identidad falsa y se mantuvo durante varias semanas…

Tal como hizo la víctima en dicho caso, el Gaula de la Policía está en la responsabilidad de acompañar a la persona y hacer el seguimiento debido cuando se presentan constantes mensajes extorsivos, para finalmente diseñar el operativo u otro procedimiento que lleve a la captura del extorsionista.

La Corte Suprema de Justicia determinó la verdadera identidad del acusado y lo condenó por el delito de extorsión en grado de tentativa a 48 meses de prisión y el pago de una multa de 300 salarios mínimos.

¿Qué es el sexting?

El término “sexting” proviene de la unión de los términos ingleses “sex” y “texting” y se refiere al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles.