martes, 22 de enero de 2019
Café/ Creado el: 2019-01-07 12:06

Quindío: En donde lloran los guaduales para que el café tenga alma

Los caficultores le apuestan a un 2019 lleno de logros, con mejores precios y con una calidad que permita seguir marcando la pauta en el mercado internacional.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 07 de 2019

Un nuevo viaje por la máquina del tiempo nos llevó al hermoso Valle del Cocora, pasando por el sublime Salento, mirando el paisaje de los Nevados, corriendo a Quimbaya y recorriendo una vía angosta que terminó en la muy amable Génova.

A cuarenta minutos aproximadamente logramos conocer la pequeña municipalidad de Pijao, y de allí corrimos a la imponente Armenia en ese Quindío hermoso que regala desde las montañas verdes de la cordillera central un vista única y especial en donde crece un café espectacular y de inmejorable calidad que recibe los beneficios de las manos amorosas que lo siembran y lo cosechan, es más, hasta de los guaduales abundantes que le envían agua y vida para dicha de Colombia y el mundo cafetero.

Recorrer el Quindío es pasear por el mismísimo Edén, ir por esas tierras de huella Quimbaya implica caminar de la mano con Dios y evocando cada narración y cada evocación de los cronistas que vinieron en 1830 a ver colonización, mulas, café y cargueros en unos rincones inhóspitos que solamente fueron conquistados por esa raza paisa pujante y desafiante que logró internarse en el corazón de una selva repleta de retos que terminó premiando la tozudez y el arrojo con montañas de singular belleza, con helechos, guaduas, fuentes de agua cristalina y desde luego con granos de ese inmejorable café.

Aquellos que osaron desafiar la naturaleza inclemente fueron acomodando de a poquitos la incipiente bandeja paisa, pues en ese trasegar de finca en finca iban reuniendo algo de comida en hojas de plátano que finalmente le dio origen al delicioso y abundante plato típico de los atrevidos colonos antioqueños.

El Quindío es belleza, ese departamento de 1.845 kilómetros cuadrados es ejemplo de caficultura y allí entre matas de café, guineo y frutas salieron espantados los recolectores con la presencia de la llorona, de la patasola, de la Madre Monte y de uno que otro fantasma fortuito. Los que no asustaban en las casonas viejas de colores vivos optaban por amargarle el rato al más despistado en zonas rurales.

Antes de entrar en materia cafetera es bueno decir que Quindío fue una tierra de vicisitudes ya que no todo fue dicha ni logros o conquistas de tierra a machetazo limpio en las duras faldas de la estribación andina. En ese departamento la violencia campeó e hizo de las suyas en momentos en que por esos linderos deambulaba huraño y agazapado el temible “Sangre Negra”, era una violencia bipartidista en donde liberales mataban conservadores y viceversa. El Quindío debió recibir esa herencia maldita del nueve de abril de 1948 cuando muchos asesinaban a nombre del desaparecido “Negro Gaitán”.

Hoy Quindío cuenta otras historias, ello saltándonos importantes capítulos del libro gordo de la historia en la que hubo desde mandato regional desde Popayán hasta narcotráfico y figuras que dejaron un mal recuerdo. En medio de todo, el quindiano supo sobreponerse a los embates de la vida e históricamente encontró en el cultivo de café la salida a los inconmensurables problemas que les fue dando por ahí derecho ese temperamento estoico y esa resiliencia heredada.

La caficultura quindiana cuenta con muchas aristas para embelesarse, pero el Parque Nacional del Café sintetiza una cultura y una forma de vida, aunque a decir verdad el Quindío todo es un parque natural con paisaje cultural cafetero que enamora y deja a muchos con esos deseos incontenibles de regresar.

Sobre el particular el Director Ejecutivo del Comité de Cafeteros del Quindío, José Martín Vásquez Arenas, precisó que el año que recién terminó fue difícil, lleno de coyunturas en donde el impacto del precio generó una malsana incertidumbre en detrimento de unos caficultores juiciosos que nuevamente salieron lastimados por la Bolsa de Nueva York, por los especuladores y por unos fondos que no saben de qué está hecho cada ser humano que siembra café, mucho menos, se da por enterado el encopetado inversionista del sufrimiento de quienes siembran el bebestible a física pérdida.

Amén de los hechos, el directivo aseguró que afortunadamente el departamento hizo la tarea porque el compromiso de los caficultores redundó en unas buenas prácticas agrícolas demostrando que trabajando en ese sentido es posible mejorar la rentabilidad sobre pilares de rentabilidad y eficiencia representadas en una mayor densidad por hectárea y reflejada desde luego en una caficultura joven así como en procesos de calidad para lograr una mejor taza en el café.

Un dato no menor, fue que la tasa de cambio dio una mano importante pues de contarse con un dólar deprimido o por debajo de los 3.000 pesos, la caficultura estaría en medio de un escenario bastante complicado. Los productores vieron un repunte que duró un mes para luego recaer en los niveles de tacañería por parte de los negociantes de la Gran Manzana que reconocen en promedio un dólar por libra para llevar la carga de 125 kilos a los niveles de 730 mil pesos, toda una infamia que no cubre los costos de producción.

La dependencia del precio del dólar y de la poca generosidad en Nueva York invita a los productores a buscar alternativas y esa opción está en las diversas calidades de café en el departamento puesto que solamente con una mejor taza será posible lograr ese diferencial de precio que remunere de mejor manera a los productores y en ese sentido hay un compromiso por parte del Comité Departamental que quiere ver caficultores prósperos en 2019 y trabajando en un portafolio de cafés especiales para el departamento del Quindío.

“Esa es la estrategia, en eso nos tenemos que enfocar y por ello el Comité Departamental realizará una inversión muy importante en el Agrado, el Centro de Análisis y laboratorio del gremio en la región que será representativa y que se verá reflejada en ese seguimiento y en ese apoyo para que el caficultor desarrolle en cada una de las 5.200 fincas que hay en el Quindío un trabajo profundo en la calidad del café”, puntualizó  el señor Vásquez Arenas.

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