martes, 23 de abril de 2019
Contexto/ Creado el: 2018-10-28 09:42 - Última actualización: 2018-10-28 09:56

Recuerdos dolorosos y secuelas del secuestro

Los relatos de las tragedias que nunca debieron pasar, comenzaron a ser entregadas a la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP, desde el pasado 22 de octubre. Familiares de quienes ya no están, recalcan que “nada les devolverá a sus seres queridos”.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 28 de 2018

Como el “descenso al infierno”, “trato inhumano” y “vivir en el inframundo”, ha sido calificado el cautiverio  por parte de algunas víctimas de este flagelo que fue perpetuado presuntamente por manos de lo que en su momento eran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo – Farc, EP, durante la 'Presentación de informes orales y escritos de las víctimas de secuestro político’ ante la Jurisdicción Especial para la Paz.

Los relatos de las tragedias que nunca debieron pasar, comenzaron a ser entregadas desde el pasado 22 de octubre. Quienes han contado ante la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP los horrores que padecieron han sido respectivamente Luis Eladio Pérez, Oscar Tulio Lizcano, Alan Jara, Luis Mendieta, Sigifredo López, Ingrid Betancourt, Consuelo Gonzáles de Perdomo, Jorge Eduardo Géchem y Orlando Beltrán.

Asimismo, familiares de los once diputados del Valle del Cauca secuestrados y asesinados por las Farc, también rindieron testimonios ante  la JEP.

Fabiola Perdomo, esposa de Juan Carlos Narváez; Ángela Giraldo, hermana de Francisco Giraldo; Jhon Jairo Hoyos, hijo de Javier Hoyos; Diego Quintero, hermano de Alberto Quintero; Carolina Charry, hija de Carlos Charry; Diego Barrgán, hijo de Carlos Barragán; Sebastián Arizmendi, hijo de Héctor Arizmendi; Luz Ángela Zapata Pérez, sobrina de Edinson Pérez; Diana Echeverry, hija de Ramiro Echeverry; Natalie Valera, sobrina de Rufino Varela; y Juliana Orozco, hija de Nacianceno Orozco. 

Actualmente muchos de los ex secuestrados o  sus familiares caminan por los mismos pasillos del congreso de quienes los privaron de su libertad, o acabaron con su vida, critican algunas víctimas.

Luis Eladio Pérez, estuvo seis años y medio secuestrado.

El político, que estuvo seis años y medio secuestrado por la ahora exguerrilla, habló ante la JEP del calvario que vivió. Su testimonio es duro.

Entre lágrimas, narró cómo les quitaban las botas o implementos de aseo para castigarlos y cómo los tenían “encadenados como animales”.

“Cuando se escapó Pinchao, por ejemplo, el castigo fue que nos quitaron el papel higiénico. Usted recurre a las hojas que están ahí cerca, porque uno estaba encadenado y tenía un espacio de dos o tres metros para poder moverse. Acababa las hojas y, después, con la manito”, contó Pérez.

Asimismo, el político aseguró: “No me cabe la menor duda que (detrás de su secuestro) hubo mano negra por parte de nuestros enemigos políticos en nuestras regiones”.



Óscar Tulio Lizcano forma parte de la Comisión Cuarta de la Cámara; además, es uno de los trece integrantes de la Comisión de Paz del Congreso.

Óscar Tulio Lizcano, excongresista. Fue plagiado por las Farc en agosto del 2000, a los 3 meses de posesionarse como representante. Duró más de ocho años en manos de dicha exguerrilla hasta que se fugó.

 “Tenía que pedir permiso para todo y decía: ‘guarda, permiso para orinar’, ese guarda tenía que decirle al comandante, cuando ya venía la orden que saliera a orinar, ya me había orinado en los pantalones”, relató.



Alan Jara, estuvo durante siete años y siete meses encadenado en la selva bajo las órdenes de la exguerrilla.

El exgobernador del Meta reiteró que el constante miedo a morir, a caer en medio de un combate con el Ejército o en un bombardeo, fue de los desafíos más difíciles de sobrellevar. Recordó que varias veces estuvo enfermo y que un enfermero de las Farc lo diagnosticó: leishmaniasis, hepatitis y agotamiento corporal. “El cansancio del cuerpo era muy fuerte. Hacíamos marchas larguísimas. Una de ellas la llamaron La marcha de la muerte” porque duramos dos meses caminando”, explicó.  

“Durante mi cautiverio yo oí crecer a mi hijo a través de la radio, que fue indispensable para la búsqueda de la libertad y para que nosotros sobreviviéramos sabiendo que nuestras familias no estaban solas”, agregó.

También recordó a sus compañeros de cautiverio, quienes murieron por las difíciles condiciones de la selva o en operativos de rescate.



General en retiro Luis Mendieta. Estuvo en cautiverio 11 años y 7 meses.

“El sufrimiento era bien duro para nosotros. El trato fue inhumano porque no tuvimos atención médica y tampoco asistencia", le dijo Mendieta a los magistrados de la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad, detallando cada uno de los episodios en los que tuvo complicaciones médicas y no recibió el servicio médico que con urgencia necesitaba. 

Contó también que los guerrilleros los mantenían encadenados del cuello y que a veces les pedían que les cedieran un eslabón. "Ese era el trato humanitario de la guerrillera, un eslabón para que al menos no molestara tanto al respirar o comer. Al estar encadenados a un árbol la cadena presionaba más, a veces me despertaba en medio de la noche con medio cuerpo paralizado", recordó.

Mendieta no pudo contener sus lágrimas cuando recordó que las largas horas de caminata y de no comer le causaron problemas en las piernas, a veces tenía que arrastrarse, y también los gestos de compañerismo de Alan Jara que le despejaba un lugar para que pudiera dormir.

"Estar sin poder caminar, con diarrea y paludismo... y la total indolencia e indiferencia de los integrantes de las Farc de no prestarle un medicamento, ni atención, sino como desprecio hacia nosotros".



Sigifredo López, exdiputado del Valle. Estuvo retenido durante 7 años y fue el único sobreviviente del secuestro de los diputados del Valle en abril del 2002.

Comentó que los tratos que les daban sus captores eran infames y que además escuchó cómo 5 años y medio después del secuestro asesinaron al resto de sus compañeros diputados. Sobrevivió, cuenta, porque estaba castigado y en otro lugar diferente al de sus compañeros.

Para él estar secuestrado en las selvas fue vivir en el “inframundo, en el olvido”.

"Tirados en el pantano, en donde llegáramos, había que descansar. Si había persecución del Ejército no podíamos dormir acostados sino sentados y listos para salir", dijo.

"Un secuestrado solamente vive en los recuerdos de lo que era su vida antes", expresó.



Ingrid Betancourt, estuvo 6 años y 4 meses en cautiverio.

La exsecuestrada, que habló del dolor que soportó en cautiverio al enterarse de la muerte de su papá, dijo además que los guerrilleros de las FARC les prohibían tender la ropa al sol y a veces les decían: “‘¡vamos a la libertad!’ para que camináramos más rápido en una marcha”.

“Sin agua, muertos de sed, encadenados como esclavos en barcos de muerte”, así los transportaban. Betancourt relató que la obligaban a hacer sus necesidades frente a sus compañeros, incluso, encima de ellos.

"A mí me daban menos rollo de papel que a mis compañeros hombres. Por esa razón terminaba cortando la ropa que me daban y usaba un pedazo", contó también ante los magistrados de la JEP en una videoconferencia desde París.

Cuando llevaban elementos de aseo para sus víctimas, los guardias de las FARC le decían: “para usted no hay toallas higiénicas, vea cómo se las arregla”.

Cuando les daban la opción de bañarse, explicó, la llevaban a charcos de lodo o “me sacaban a las seis de la tarde, cuando cunden los mosquitos”.

Sobre el video que Colombia conoció durante su cautiverio, dijo que la grabaron poco después de que se recuperara de una enfermedad que trató uno de sus compañeros, William Pérez, después de días de súplicas por parte de ella y otros secuestrados.

Según Íngrid, los jefes guerrilleros de las FARC premiaban con ascensos a quienes maltrataban a las mujeres secuestradas y “esto el secretariado lo sabía”.

En uno de los intentos de fuga, los subversivos “me hicieron arrodillar, me pegaron y dispararon como si me fueran a ejecutar”.

La exsecuestrada recalcó que la reparación debe ser para las familias de los soldados que murieron buscándola.



Fabiola Perdomo, esposa del asesinado en cautiverio por las FARC, el ex presidente de la Asamblea del Valle, Juan Carlos Narváez.

"Nada me va a devolver a mi esposo Juan Carlos. No hay justicia que repare lo irreparable pero sí hay acciones y decisiones que ayudan a menguar el dolor".

“No queremos que lo que vivimos se repita en las próximas generaciones", reiteró Fabiola Perdomo, esposa del diputado Juan Carlos Narváez.

"Con mi hija y con mi familia hemos decidido perdonar y seguir avanzando y trabajando por la paz que siempre soñó mi esposo".

"No es fácil estar aquí. Comparado con los otros testimonios, en nuestro caso podemos decir que hemos avanzado porque hemos podido reencontrarnos con nuestros victimarios y hacer catarsis", recalcó la esposa del inmolado.

Testimonios ante la JEP

La Jurisdicción Especial para la Paz –JEP, es el componente de justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, creado por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP. La JEP tiene la función de administrar justicia transicional y conocer de los delitos cometidos en el marco del conflicto armado que se hubieran cometido antes del 1 de diciembre de 2016. 

El trabajo de la JEP se enfocará en los delitos más graves y representativos del conflicto armado, de acuerdo con los criterios de selección y priorización que sean definidos por la ley y los magistrados. En particular, podrá conocer de los delitos que hubieren cometido excombatientes de las FARC-EP, miembros de la Fuerza Pública, otros agentes del Estado y terceros civiles.

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