A mediados de la década de 1990 la población de Chalá (Sucre), en el Caribe colombiano, se hizo tristemente célebre porque la entonces guerrilla de las Farc perpetró un atentado terrorista con un burro que cargaron de explosivos, que cuando los activaron acabó con la vidad de 11 policías. 25 años después, sus habitantes vuelven a ser atemorizados por un grupo de hombres armados que con intimidaciones impusieron un toque de queda el pasado domingo 30 de mayo.

En el periódico El Heraldo de Barranquilla (Atlántico) informaron que se trató de un grupo de encapuchados que con disparos al aire amedrentaron a los habitantes en el casco urbano del municipio, y también en los sectores rurales de Don Gabriel, Buenos Aires y La Ceiba.

“Y aquí en el pueblo de dos en dos se fueron a la vía que va hacia Ovejas, hacia Buenos Aires y La Ceiba y los otros tres llegaron al barrio Abajo y hasta al centro de salud”, atestiguó uno de los pobladores en el diario caribeño.

Por esta razón, la alcaldesa de Chalán, Ivone Fernández Gutiérrez, organizó un consejo extraordinario de seguridad con el que se acordó un plan para hacerle frente a las amenazas a la población y dio detalles de la incursión del grupo de hombres armados.

“Se escucharon disparos, se presume que son con armas de largo alcance, y muchos ciudadanos manifestaron que cuatro hombres encapuchados a quienes encontraron en la calle los mandaron a dormir”, dijo la alcaldesa en una entrevista en la emisora Caracol Radio.

La funcionaria recordó en ese medio radial que su pueblo había superado una oleada de violencia en la década de 1990 y la primera del 2000, que afectó profundamente a los municipios aledaños en esa zona de los Montes de María.

“Nosotros en Chalán, a mediados de los 90 y 2000, vivimos una horrible noche porque hubo muchos asesinatos. Esto nos ha dejado marcados y cualquier estallido de un volador nos causa temor y mucho más cuando nosotros identificamos que es un disparo de arma de fuego y que es un volador”, afirmó.

Tras el consejo de seguridad, la Armada Nacional, en conjunto con la Policía iniciaron operativos de registro y control a personas en esa población.

“Se continuará desarrollando operaciones en esta región, acompañando a las comunidades para velar por su seguridad y el ejercicio de sus derechos constitucionales y prevenir acciones criminales de los grupos al margen de la ley que delinquen en el Caribe colombiano y que intentan constreñir a la población civil. Así mismo, invita a la ciudadanía a brindar información que permita dar con los autores de estos hechos”, informaron en un comunicado.

También la alcaldesa decretó el toque de queda en la noche en el municipio para que la Fuerza Pública pueda garantizar la seguridad en esa zona del país.

Entre tanto, en El Heraldo, informaron que Ovejas (Sucre) es otra de las poblaciones que se encuentra en riesgo en los Montes de María, por lo que allí se convocó una mesa de trabajo para el 11 de junio y en la que se tiene programado que asista el viceministro del Interior Juan Pablo Diaz.

Esta población, junto con la de El Salado, fue de las más afectadas en la oleada de violencia que se vivió en los Montes de María a finales de la década de 1990 y la primera del 2000. La incursión más violenta la perpetraron las extintas Autodefensas Unidas de Colombia, que en el corregimiento de Chengue asesinaron a 27 personas en 2001.