Diario del Huila, Crónica

Por: Hernán Guillermo Galindo M

Aunque ha tenido diversas ocupaciones, su afición con pasión es la música, que cultivó desde joven tocando guitarra. Nacido en Palermo, le canta a la tierra, a las mujeres y al amor.

Cuatro actividades han ocupado la vida de Reinaldo Rojas Tafur: la docencia, la rama judicial, escritura y la música, que, en realidad, es su gran amor y pasión.

Desde joven aprendió a tocar guitarra, tenía talento musical, recuerda. “Era intérprete, no compositor. Lo de la composición apareció posteriormente, con el paso de los años, ya siendo adulto”, comenta con satisfacción.

Comenzó realizando composiciones a su pueblo natal, Palermo. ‘Parranda huilense’, tituló la canción, que fue interpretada por Caribe Orquesta. Además, han interpretado sus temas tríos y duetos en serenatas y reuniones sociales.

No son muchas las obras musicales. Calcula unas 35 canciones que son fruto de la inspiración de lo que observa y le llama la atención de la cotidianidad diaria.

“Veo algo que me causa curiosidad, que me llama la atención y me inspiro. Les canto a la vida, al amor, a las mujeres, especialmente. Me gusta componerles canciones bonitas, que las exalten”, afirma.

La confesión nos lleva a preguntarle si ha sido parrandero y mujeriego, como buen músico. Contesta que ha compartido con unas diez y todavía las que le faltan por conseguir, señala, riendo, “pero ellas no saben”, y sigue riendo.

No recuerda cuántos años lleva casado, sólo que son más de 50, “pero cumplo con mis deberes matrimoniales”, dice, y vuelve a reír pícaramente.

De los hijos cuenta que ya cada quien hace su vida, “pese a que todos vivimos pendientes de todos, ayudándonos en lo que podamos. Soy muy familiar”.

Composiciones

Volviendo al tema musical, enfatiza que no ha inscrito una sola de sus canciones en Sayco, aunque a veces lo piensa, aburrido de las exigencias para hacerlo.

“Ante tanto trámite y obstáculos pues he preferido quedarme quieto. Y es que para mí la composición es un hobby que disfruto compartir en familia o con los amigos. Mi música me llena y acompaña, eso ya es suficiente”, dice.

Y a continuación cuenta que ha logrado pegar en la radio temas como “Parranda Huilense, que todavía suena, El Retorno, Péguese La Rodadita y otros ritmos populares para departir en cualquier época del año, pero especialmente en Navidad y San Pedro, cuando la gente está más alegre y fiestera. Precisamente, estoy trabajando en composiciones relacionadas para las dos festividades”.

Pero también aprovecha la música para hacer denuncia social, para protestar por cosas malas que observa en el país.

De Colombia y corrupción es una de sus recientes propuestas en la que le ‘canta la tabla’, sin dar nombres, a la dirigencia de Colombia. “Es un buen tema, dice cosas, pero no lo colocan mucho en la radio por temor a represalias de los poderosos”, se queja.

Hablo de los 70 mil millones de pesos que se perdieron, sin nombrar a nadie y critico la justicia de la que forme parte en una etapa de mi vida, pero que desafortunadamente hoy se vende o simplemente no funciona, agrega.

Se aprovecha de la tecnología para elaborar sus trabajos. Su productor musical está en la China. Le envía las guías y le retornan el material listo para ser impreso y salir al mercado.

“Hago imprimir los cds, pero no los vendo. Los obsequio en especial a los amigos y conocidos”, comenta, pues se da por bien servido con departir y disfrutar su música con los amigos, y a renglón seguido destaca que muchas de las canciones actuales no las comparte por vulgares o ser pasadas de tono, “no van conmigo”.

Los otros oficios

Reinaldo nació en Palermo en el año de 1946, en una familia humilde y noble. El padre, Alejo Rojas, era de Guacirco, pescaba en los ríos Magdalena y Baché. Y la madre, Mercedes, nacida en Tello, elaboraba bizcochos para aportar a la economía familiar.

En la casa fueron nueve hermanos; seis hombres y tres mujeres, que quedaron huérfanos de mamá siendo pequeños, pérdida que los obligó a aprender desde pronto a defenderse en la vida. Por eso, con dificultades y mucho esfuerzo, finalmente todos llegaron a profesionales.

Se hizo bachiller del colegio Santa Librada en el año 1964 y luego administrador de empresas de la Universidad Surcolombiana, a la edad de 32 años.

En la vida laboral se desempeñó en principio como docente, durante diez años, en Rivera, Campoalegre y Palermo. Tras renunciar fue inspector de precios pesas y medidas, inspector de policía y mediante concurso se vinculó a la rama judicial en donde sirvió 26 años, que le valieron para pensionarse.

Esa es la vida de Reinaldo Rojas, que además de músico, docente y trabajador judicial, es escritor.

Destaca los dos libros que escribió. Uno que se gestó cuando era funcionario judicial y conoció de cerca los problemas de los niños de la calle.

“Filosofía del Gamín, lo titulé, en 1996. Contiene el léxico que utilizan los muchachos abandonados. Y el otro lo escribí en 2005, Incauto, sobre la nueva democracia, que tiene relación con hechos sucedidos en Méjico”, concluye su historia.

Carátula de uno de sus libros filosofía del Gamín