Estamos a seis meses de las elecciones al Congreso de la Republica, los colombianos iremos en marzo a las urnas a elegir a 108 senadores y 172 representantes a la cámara. En medio de los efectos de la pandemia seguramente, pues hasta que todo el mundo no este vacunado no se puede bajar la guardia.

No obstante, estas elecciones serán quizá las más atípicas de nuestra historia reciente, los paros y manifestaciones ciudadanas en las calles, sumado a la violencia que estas han generado, tienen el ambiente enrarecido, hay que mencionar, además, que la incertidumbre de saber si el rechazo enorme que hoy según las encuestas tienen los partidos se verá reflejado en las urnas.

Definitivamente el clamor nacional que hoy resuena en las calles y redes sociales es el de renovar la política colombiana. El país está cansado de ver como cada cuatro años llegan los políticos hablando bonito y prometiendo el cielo y la tierra, pero luego de ganar no vuelven, no contestan, no abrazan, no llaman, en otras palabras, se pierden. Lo Colombia rural siente todavía el abandono, ve como sus hijos abandonan el campo al no poder estudiar desde allí, al no tener un empleo y oportunidades de tecnificar los procesos de producción de sus productos. No sabemos nada de Guainía, del Guaviare, del Vichada, del Vaupés, de Putumayo, solo bombardeos y hechos de violencia que nos muestran las noticias, y sus vías, ¿Cómo están?, ¿Cómo las del Huila? Vueltas una nada…

Hay que renovar el Congreso, de nada servirá volver a elegir un presidente decente, si tendrá que enfrentarse a esos glotones y hambrientos de poder. Necesitamos más jóvenes en política, opinando, debatiendo, con respeto eso sí, pero con la contundencia y claridad, que a pesar de las dificultades que acá menciono y otras más que tiene Colombia, sepan que podríamos estar peor, pero a Dios gracias con las imperfecciones propias de cada democracia, la nuestra nos ha garantizado por lo menos crecer económicamente, mejorar en cobertura en salud y educación.

Renovemos el legislativo, pero no con odiadores, no con personas que apoyan la violencia y la legitiman como un mecanismo para exigir derechos, renovemos el Senado y la Cámara, pero con personas que defiendan las libertades, el libre mercado y la justicia como eje fundamental y bastión de nuestra democracia. Renovemos, votemos por personas nuevas que amen y respeten a nuestra fuerza pública, que lleguen a apoyar el emprendimiento, que exijan más recursos para educación, para salud, para el cuidado y conservación del medio ambiente.

El pueblo colombiano tiene el reto grande en el 2022 de cuidar su democracia, pero debe tener cuidado en no caer en manos de populistas. Acá necesitamos entre todos sacar adelante el país, debemos luchar de manera frontal contra la pobreza, buscar incentivar el emprendimiento y así generar empleo, hay que entender que la guerra de clases no es el camino, tampoco la expropiación y mucho menos la violencia y el vandalismo. Unidos como país, juntos creyendo en nuestras capacidades, cuidando las cosas positivas que hemos logrado y luchando por mejorar lo que está mal, podremos salir adelante.