lunes, 15 de octubre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-04-15 12:00 - Última actualización: 2018-04-15 12:01

Rincón del Botalón: Mitos y verdades de nuestra minería

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 15 de 2018

Por: German Liévano Rodríguez

Ciertamente debemos reconocer nuestra ignorancia crasa acerca de la minería. Sólo afloran a nuestra mente, esos mineros siempre sufridos que como hormigas perforan con túneles las entrañas de nuestras montañas y valles. O nos acordamos de los desastres ambientales por vertimientos de petróleo como fue la catástrofe del Golfo de México o más recientemente, el pozo de Ecopetrol que en Santander explotó y contaminó ríos y tierras de modo inconmensurable. Pero estamos lejos de abarcar racionalmente ese fascinante universo que es la minería. Por ello, fue realmente gratificante escuchar en nuestra Tertulia de esta semana al distinguido Profesor Roberto Vargas Cuervo de la Universidad Surcolombiana, quien en compañía de otros geólogos de la Facultad de Ingeniería de Petróleos han liderado importantes trabajos de investigación agrupados, como el Museo Geológico de la Usco y ahora en su proyección regional han configurado, el llamado Centro de Desarrollo Tecnológico Minero Energético del Huila.

Esta importante iniciativa fue apoyada por las empresas mineras más importantes del departamento como Fosfatos del Huila, Quinsa, Productora y Comercializadora Reina, Masseq Proyectos e Ingeniería, Ladrillera Andina, Arca Minerales, el Sena, entre otras. Grandiosa idea que esperamos fructifique y persista, pues lo de la minería es demasiado importante. Los geólogos leen en las rocas y sedimentos no sólo la edad de la tierra y su composición, sino también los eventos mayores que han ocurrido en la historia de la humanidad con la misma destreza, como un cardiólogo interpreta un electrocardiograma de un paciente. Con el conocimiento derivado de sus múltiples trabajos, el docente investigador Vargas nos hizo un fascinante inventario de las riquezas minerales que tenemos en el Huila, pues conociendo la composición de las rocas que configuran nuestra dos cordilleras y nuestro valle del rio Magdalena se puede deducir con gran exactitud los insólitos tesoros que nos rodean sin saberlo.

Mármol, oro, petróleo, feldespato, barita, cobre, zinc, hierro, roca fosfórica, plata, feldespatos, amatista, fluorita, caolín, grafito, tierras raras, etc. etc. Lamentablemente el mayor porcentaje de nuestra explotación minera es ilegal y antitécnica, con lo cual se agrede el medio ambiente y se generan irremediables daños. Por ejemplo, todas las quebradas y ríos que nacen en nuestras cordilleras arrastran partículas de oro. De allí la explotación masiva que se está haciendo de los materiales de playa y arrastre que la comunidad cree que es para materiales de construcción, pero hoy en día se están procesando para extraer ese oro aluvial y para ello se recurre al uso irresponsable de sustancias como el mercurio, el cianuro y otros, que luego envenenan nuestros peces y nuestra población consumidora. Igual que en el resto del país, ha servido como sustento de mafias y grupos ilegales. Lo más insólito del panorama minero y energético, es que ninguno de los grandes proyectos nacionales ha servido para generar riqueza y bienestar a las comunidades.

Todo lo contrario. La explotación de níquel en gran escala en Cerro Matoso, el carbón en la Guajira, el petróleo en medio Colombia, el oro en Antioquia, la plata en el Chocó, el agua en nuestra represa del Quimbo y así podríamos reseñar muchos ejemplos donde se comprueba que la gran ganancia es para las grandes empresas o para generar corrupción, mientras que la comunidad se afecta con el

medio ambiente contaminado y sólo disfruta ocasionales empleos, proliferación de cantinas y prostíbulos. Pero no es que de por sí la minería, sea mala o satánica. Lo que ocurre es que no hay voluntad política en nuestros gobernantes de ahora y siempre para establecer unas regalías decorosas y unas reglas técnicas de explotación que respeten el medio ambiente. Por eso se da el rechazo popular con las consultas negativas en todo el país para aceptar la minería. Como es el caso del Páramo de Santurbán en Santander o el oro en Cajamarca Tolima. De allí la gran importancia de contar con el apoyo de la academia, como es el caso de nuestra Facultad de Petróleos de la USCO (lástima que le recortaron lo de Minas) que debería concretar el proyecto de formar geólogos que es el profesional que nos debe guiar con acierto en la explotación minera.

Pero quizás, lo más importante es generar el modelo de minería con responsabilidad social y ambiental, que es lo que debe servirnos para disfrutar las inmensas riquezas que tenemos bajo nuestros pies y alrededor sin afectación de la comunidad, ni del ecosistema. Allí es donde la Universidad debe convertirse en guía y generar el conocimiento adecuado para que los gobernantes elaboren los controles necesarios. Porque subsisten grandes dudas. Por ejemplo, lo de la explotación del petróleo por el sistema de “fracking” se ha prohibido en muchos países especialmente en Europa por sus probables daños ambientales, pero aquí el gobierno sostiene que se puede utilizar y de hecho en el Huila, ya hay una concesión para que 13 municipios sean utilizados para este sistema a pesar de las serias advertencias, que diferentes sectores han elevado ante la opinión pública. Debe abrirse el debate responsable y serio en el cual la Universidad tiene una gran importancia. Mientras tanto nuestras felicitaciones sinceras al Profesor Roberto Vargas y los demás miembros del Museo Geológico de la Usco por sus aportes al conocimiento de nuestros recursos mineros.

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