Diario del Huila, Comunidad

Por: Hernán Guillermo Galindo

Después de casi dos años de espera, iniciarán las obras de rehabilitación de la vieja estructura para preservar la seguridad de estudiantes, profesores y directivos. Diario del Huila visitó la histórica institución de Neiva.

La Institución Educativa Santa Librada o Colegio Nacional Santa Librada de Neiva es Patrimonio Histórico de la Nación. Por la antigüedad de su estructura, porque ha liderado los procesos educativos que se han gestado en el Huila y porque por sus aulas han desfilado muy destacados e ilustres huilenses y colombianos que se han destacado en diversos escenarios llenando de orgullo a la institución de la ciudad.

Fue fundado el 26 de septiembre del año 1845, en desarrollo de la ley impartida por el general Francisco de Paula Santander, quien ordenó la creación de un colegio en cada capital de provincia de la Nueva Granada.

De allí derivan también el nombre de Colegios Santanderinos, que forman parte del contexto educativo en el país.

Está ubicado en el barrio del mismo nombre, Santa Librada, junto al tradicional Chapinero, la avenida La Toma, cerca al Comando de la Policía Metropolitana, a la Villa Olímpica y el estadio ‘Guillermo Plazas Alcid’.

“Por sus aulas pasaron médicos, abogados, grandes profesionales de diversas áreas, como el escritor José Eustasio Rivera, hasta exministros y congresistas como Guillermo Plazas Alcid, Jorge Eduardo Géchem Turbay y Rodrigo Villalba, periodistas, deportistas, que hicieron grandes a nuestro colegio”, afirmó Lizardo Fernández, residente en una de las casas vecinas.

La recordación es para situarnos en la buena noticia que después de más de dos años de espera, la administración municipal de Neiva, con el concurso de otras entidades, anunció las tareas de rehabilitación de la planta física en gran parte deteriorada por falta de mantenimiento, el agua y el sol y el paso de los años.

La remodelación

“Los trabajos de readecuación se justifican porque el colegio se estaba cayendo a pedazos. De hecho, finalizando el año 2019, ocurrió una emergencia por el colapso del techo del salón del grado quinto, en la que resultaron heridas unas personas”, recuerda el exestudiante Fernández.

Por todo lo anterior, Diario del Huila visitó la institución para hablar con alumnos y directivas, y así conocer más de la oportuna intervención de la obra de belleza arquitectónica y gran valor para los neivanos, Patrimonio Cultural e Histórico de la Nación, declarado por el Senado de la República.

Caminar por los pasillos y patios o ingresar a los salones da una sensación de emoción y respeto que no se puede describir fácilmente.

Es de un lado como retroceder en el tiempo y de otro evocar los tiempos como estudiantes que, aunque no fuimos alumnos suyos, sí tuvimos cercanía con la institución por familia o los amigos que estudiaron en sus salones o gozaron en los patios o jugaron en sus áreas deportivas.

“Curiosamente, la declaratoria ha sido una de las talanqueras para realizar cualquier tipo de obras o remodelación”, sostuvo el rector, Carlos Fernando Manchola, que lleva tres años en el cargo, y tuvo que vivir la crisis de la caída de parte de la antigua estructura y los embates de la pandemia del Covid-19.

Nos recibió en una oficina sencilla, ubicada a la entrada del colegio, en el primer piso del bloque uno.

Los salones están vacíos. Los 700 alumnos, que deberían estar en el aprendizaje, estudian en la virtualidad debido a la pandemia y las consecuencias del desplome del techo hace casi dos años.

El directivo docente se mostró optimista por el contrato que se ha establecido con la Secretaría de Educación Municipal por 1.146 millones de pesos para la atención de la planta física y 100 millones más para la interventoría de los trabajos.

Con los recursos se podrán realizar algunas obras que se consideran urgentes para responder al alto riesgo que se presenta para los estudiantes, docentes y la comunidad educativa en general.

“Son casi dos años desde que se presentó el desafortunado accidente en el que se desplomó parte del techo de las aulas. Desde entonces parte del bloque dos de la Institución se debió cerrar por recomendación de la Oficina de Atención de Desastres”, sostiene Juan Perdomo, uno de los padres de familia que por casualidad llegó a adelantar el trámite de unos documentos.

La Institución funciona con tres sedes. La principal, en donde se tiene la mayor parte de infraestructura que será intervenida; y dos sedes anexas, ‘Gabino Charry’, a una cuadra en el barrio Chapinero y ‘Marta Tello’, frente a la sede de la Policía Metropolitana. Las anexas atienden desde preescolar y básica primaria.

Actualmente se registra un aforo de 1.050 estudiantes entre primaria y bachillerato, 700 de los cuales están en la principal. Para este año se entregarán 62 nuevos bachilleres al país.

Obras e inversiones

En esta primera fase de labores se espera readecuar entre 10 y 15 aulas de las 28 con que cuenta el colegio en su sede principal.

En las sedes alternas ya se vienen adelantando trabajos de remodelación que están por culminar, ya que éstas no necesitaban permiso especial del Ministerio de Cultura.

En la primera fase se hará optimización del sistema eléctrico, redes de acueducto, alcantarillado, muro de cerramiento y habilitación del bloque B.

El contrato que se ha firmado con recursos del Fondo Nacional de Pensiones Territoriales, Fonpet, es por tres meses por lo que los tiempos no darían que el colegio pueda volver a la presencialidad.

En diciembre, si no surge ningún tipo de inconveniente, será entregada esta fase y se podrá continuar con una segunda que está en vía de contratación, se nos informa.

El Rector recordó finalmente que el colegio consta de tres bloques: el primero de los cuales es la parte antigua, la más difícil de intervenir ya que de acuerdo al Ministerio de Cultura se debe preservar su arquitectura. Así que cualquier intervención se debe implementar de acuerdo a esos parámetros.

Los otros dos bloques son el dos, intermedio entre la estructura antigua y el bloque tres o C, que es el más moderno, pero también el que mayor intervención y recursos necesita.

Más recursos y obras

Se necesitarían otros recursos con destino a la remodelación de los bloques dos y tres en el que este último es el que más inversión necesitaría ya que está cerrado y tiene unas 16 aulas.

En términos generales se necesitarían unos cinco mil millones de pesos más para poder remodelar el colegio en su totalidad, pero principio tienen las cosas y por ahora la comunidad celebra que se haya destrabado lo de la remodelación y los recursos ya que alcanzaron a pensar que el colegio iba a quedar en el olvido.

“Es nuestro compromiso preservar la Institución por su historia, por lo que significa para Neiva y la región. Uno por dónde camina encuentra exalumnos o padres de familia que le manifiestan ese amor por el Santa Librada así que entre todos lo debemos mantener y llevar al lugar que se merece”, concluyó el Rector.

Salvavidas para que el Santa Librada no se caiga a pedazos

El entorno está rodeado de árboles y jardines.