DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Por: Leidy Catalina Durán Vásquez

Argemiro lleva más de 40 años con lotero en el departamento del Huila, gracias a este oficio sacó adelante a sus cuatro hijos que hoy también conoce de esta profesión, aunque los días de cuarentena no fueron fáciles, él y su familia se reinventaron para conseguir lo del día a día.

Cada mañana Argemiro inicia su día con una taza de café en compañía de su esposa. Sale a las 7:00 a.m. de casa para iniciar la jornada laboral como lotero, trabajo que desde hace 45 años heredó de su padre.

Desde los 10 años empezó a trabajar con Alberto Vidal Castillo y Promociones del Sur como lotero. Dentro de su época de infancia recuerda cuando pasaba por los diferentes restaurantes de Neiva y el antiguo aeropuerto, donde gentilmente los propietarios le permitían vender lotería fuera de los locales.

“Me arreglaba para salir y llegaba a los restaurantes, la gente me ofrecía comida pero yo no aceptaba, solo pedía que me compraran la lotería del Huila, eso era un gran aporte para mí” expresó Argemiro.

La venta de la lotería le permitió brindarle un hogar y estudio a sus 4 hijos que hoy en día ya son independientes y que también trabajaron como loteros.

“Comencé a vender lotería desde 1983 y ahí me quedé, conocí a Argemiro y sacamos adelante nuestros cuatro hijos que también fuimos enseñando a trabajar como loteros”, expresó María Lilia Vélez, vendedora de lotería.

La multitud y ruido del centro de Neiva, lo acompañan el tiempo que debe permanecer en su punto de venta frente a la Gobernación del Huila deseando suerte a su clientela.

Infla su dummie y acomoda una mesa de madera que es su escritorio, empieza a ubicar la colección de billetes de lotería para los transeúntes o clientes fieles que se animen a comprar y llevarse un poco de suerte.

“Organizo la lotería, pido datos de los números del sorteo anterior y días anteriores para disponerme a vender todo el día. Uno se entretiene atendiendo la gente, me gusta que los clientes se van contentos cuando encuentran el número que buscan”, dijo Argemiro.

Se conocen muchos agüeros para ‘atinarle’ al premio mayor, las personas tienen un número favorito o número de la abundancia, le apuestan a la ‘muela’, hay personas que prefieren jugar con números de fechas de nacimiento, fechas especiales para ellos o simplemente porque el número es considerado ‘bonito’. Bajo esa lógica, Argemiro logró vender un premio mayor, una de las anécdotas más importantes en su historia como lotero.

Sin embargo, durante el confinamiento generado por la pandemia, Argemiro y su esposa se vieron limitados, no podían salir a trabajar y tener un sustento debido a la suspensión de los juegos de suerte que incluía a las loterías.

“A raíz del confinamiento duramos casi 72 días exactos que no podíamos salir a trabajar, la pandemia nos afectó muchísimo”, mencionó Argemiro.

La venta de la lotería es del día a día y la pandemia disminuyó las ventas. No obstante, la motivación de María Lilia Vélez y su hijo para salir adelante los llevó a vender empanadas a familia y amigos; primero fueron 50 y 80 empanadas y actualmente preparan más de 100.

Toda la familia de Argemiro ha crecido vendiendo lotería del Huila y se apoyan constantemente; su esposa e hijo también conocen del negocio y la clientela. Es así como la compra de la lotería ayuda a muchos loteros que se encuentran en todo el departamento y aportando recursos a la salud de los huilenses.

Ser lotero, una herencia de familia

Desde los 10 años empezó a trabajar con Alberto Vidal Castillo y Promociones del Sur como lotero.