DIARIO DEL HUILA, CONTEXTO

Por: Rolando Monje Gómez

Para adaptarse con eficacia y eficiencia a las dinámicas actuales generadas por la pandemia del Covid-19, el trabajo virtual en casa ha sido fundamental para garantizar la continuidad del servicio y la seguridad de los servidores públicos.

‘Los desafíos del Covid-19 en el empleo público en Colombia’ es una encuesta conjunta entre el Dane, el DAFP, el Banco Mundial y la University College London, que busca contar datos estadísticos para identificar la percepción de los servidores públicos y contratistas sobre la valoración de los desafíos y la evaluación de la incidencia de la emergencia sanitaria.

En el trasfondo de los resultados de esta encuesta, deben analizarse las potencialidades de la transformación digital que se vio acelerada en la administración pública como consecuencia de esta situación que afectó a toda la humanidad, así como el valor de la confianza que implicó e incidirá positivamente en la forma como se relacionan las personas entre sí en las entidades públicas.

El 81,4% de los encuestados trabajó de manera remota al menos un día por semana, esta práctica fue menos frecuente a nivel subnacional. En el periodo de julio a septiembre de 2020, el 18,6% de las personas llevó a cabo su trabajo de manera presencial a tiempo completo (5 días por semana). El 37,2% trabajó únicamente de manera remota.

El trabajo remoto fue menos frecuente a nivel subnacional: el 13,5% de las personas encuestadas a nivel central trabajó únicamente de manera presencial; esta cifra sube al 30,8% en gobernaciones y 35,6% en alcaldías de ciudades capitales.

El 93,0% de las personas encuestadas (servidores públicos y contratistas) que trabajaron remotamente quisieran trabajar al menos parte del tiempo de manera remota también después de la pandemia, la mayoría de ellas contando con tareas laborales que permitan el trabajo remoto.

En promedio, los servidores públicos y contratistas quisieran trabajar remotamente 2,6 días semanales después de la pandemia, y dada la opción, una tercera parte de las personas encuestadas optaría por alguna opción de trabajo remoto antes que por un aumento de salario. El 57,0% indica que todas sus funciones se pueden desempeñar de manera efectiva remotamente.

En algunas entidades, más del 20% no quisiera trabajar remotamente pospandemia y solamente una minoría indica que todas sus funciones se pueden desempeñar de manera efectiva remotamente, por lo que sería importante que esta modalidad de trabajo se pudiera adelantar de manera voluntaria.

El 22,8% de quienes ejercen responsabilidades de jefatura y supervisión de personal indica que su equipo no ha podido llevar a cabo sus funciones igual de bien que antes de la pandemia. Del mismo modo, el 24,3% de las personas encuestadas consideran que son menos productivos y el 20,8% se consideran más distraídos trabajando remotamente que de manera presencial.

La satisfacción y motivación laboral, y el compromiso institucional se mantienen en niveles altos, a pesar de un aumento percibido en la carga laboral. El 93,3% de las personas encuestadas se sienten satisfechos y motivados con su trabajo, cifra similar a lo reportado en el 2019 en la Encuesta sobre Ambiente y Desempeño Institucional – EDI.

Un 11,7% quisiera dejar su entidad en los próximos doce meses (cifra similar al 12,0% del año pasado). Estas cifras parecen favorables, sobre todo en vista de un aumento percibido en la carga laboral. En promedio el 63,1% indica que su carga de trabajo ha aumentado desde el inicio de la pandemia; un 32,3% indica que sigue igual, y solo un 4,6% indica que ha disminuido. En este punto es importante precisar que las mujeres y aquellos con responsabilidades de cuidado reportan con mayor frecuencia que su carga laboral ha aumentado.

La mayoría de las personas reportan que su bienestar no se ha visto perjudicado por el trabajo remoto, aunque una minoría importante difiere. El 22,2% reporta que su salud física ha empeorado durante el trabajo remoto, un 23,2% indica que no logra conseguir un equilibrio entre su vida personal y el trabajo, un 32,0% indica que se siente más ansioso trabajando remotamente, y un 28,1% indica que se siente solo/a y desconectado/a de sus colegas.

En algunas entidades con bajo desempeño en estos indicadores estas cifras suben notablemente, un 41,8% se siente más ansioso y un 29,7% afirma que su salud física ha empeorado.

Dos tercios de las personas encuestadas indican que han recibido apoyo suficiente por parte de la dirección de su entidad y están satisfechos con el apoyo brindado por la oficina de sistemas.

Solo una minoría indica que los esfuerzos para apoyar la salud física y mental, y la cohesión en equipo durante el trabajo remoto son suficientes. El 46,8% indica que su entidad brinda los recursos necesarios para apoyar su salud mental, y el 13,3% que su entidad ha realizado una verificación de seguridad y salud de su espacio de teletrabajo o trabajo en casa (al 42,0% le han orientado sobre una autoevaluación).

Las personas encuestadas sienten que cuentan con muchas de las habilidades requeridas para trabajar remotamente, a pesar de que solo una minoría ha recibido capacitación.

Internet y nuevas tecnologías

El equipamiento, las fallas en la conexión de internet y los espacios dedicados de trabajo son los desafíos principales que han enfrentado los encuestados. Entre el 90,1% y el 96,3% de las personas encuestadas indican que necesitan computadoras, internet y celular para trabajar remotamente tienen, de hecho, acceso a estos recursos.

La gran mayoría indica que su computadora (81,4%) y celular (87,2%) tienen la calidad suficiente para hacer su trabajo eficazmente, aunque solo en una minoría de casos computadores (26,7%) o celulares (5,1%) fueron provistos o subvencionados por la entidad pública.

Igualmente, solo el 56,5% indica tener acceso a un espacio de trabajo adecuado para trabajar remotamente en casa y el 27,8% reporta fallas frecuentes con su conexión a internet entre las dificultades principales en el trabajo remoto.

Las personas encuestadas sienten que cuentan con muchas de las habilidades requeridas para trabajar remotamente, a pesar de que solo una minoría ha recibido capacitación. El 46,9% indica haber recibido capacitación para poder trabajar de manera eficaz desde la casa, alrededor de 40,0% en habilidades tecnológicas y entre el 20,0% y 25,0% recibió alguna capacitación en habilidades blandas para el trabajo remoto.

Sin embargo, la mayoría se siente capacitada en habilidades blandas y tecnológicas, como el liderazgo y gestión de personas de manera remota (66,0%), la comunicación y colaboración remota efectiva (67,8%), el manejo de plataformas de colaboración virtual.

Esta percepción también la tienen los directivos ya que el 74,0% indica que su equipo ha adquirido las habilidades para trabajar remotamente. Un 44,0% de las personas encuestadas indica que le gustaría recibir más capacitación en el uso de herramientas tecnológicas. Esto es prioritario en particular en algunos grupos, con encuestados de mayor edad y menor nivel educativo reportando que se sienten menos capacitados.

La ciberseguridad presenta un riesgo importante en el trabajo remoto. Solo el 12,3% de las personas encuestadas ha recibido capacitación en ciberseguridad y una minoría (42,0%) se siente capacitada en la detección y prevención de riesgos de ciberseguridad.

Algunas entidades no han recibido capacitaciones en temas de ciberseguridad, y menos de una cuarta parte de las personas encuestadas se sienten capacitados en la detección y prevención de riesgos de ciberseguridad. En el caso de las alcaldías capitales y gobernaciones tienen puntuaciones más bajas en estos indicadores, en particular las personas encuestadas de mayor edad, los de niveles jerárquicos inferiores y con educación secundaria.