lunes, 17 de junio de 2019
Opinión/ Creado el: 2019-04-13 11:10

Símbolo de la transparencia

Escrito por: Editorial | abril 13 de 2019

Hablar de Antanas Mockus es referirnos al mayor símbolo emblemático de la honestidad y la transparencia. Amante del Diálogo y del permanente consenso para darle soluciones a las diversas problemáticas que presenta la sociedad. A través de simbolismos encontraba el camino expedito para enviar mensajes a sus contradictores, para encontrar salidas a los disensos entre los diferentes actores que son causantes de las más grandes contradicciones sociales y políticas. Su trasegar por la alcaldía de Bogotá, les permitió a los bogotanos fortalecer la cultura ciudadana y mirar la ciudad como un todo, para enrutarla hacia una capital amable y respetuosa de las normas. A pesar de que las posteriores administraciones, dejaron decaer este modelo ciudadano, todavía se guardan gratos recuerdos de su administración.

Lo anterior le permitió obtener en las pasadas elecciones la segunda votación más alta, en la vida democrática de este país, que le permitió acceder a una curul en el Senado de la República. Mockus, obtuvo más de 520 mil votos. Pero sus contradictores lo demandaron varias veces para afectar su posición congresional. Todas las sorteó positivamente para defender su curul. Pero las normas electorales son claras para determinar las inhabilidades de los congresistas. No se puede inscribirse como candidato a cargos de elección popular, quien haya ostentado este cargo en una entidad que tenga contratos con el Estado, como fue el caso de Corpovisionarios y Mockus.

En efecto, en julio del año pasado, el tribunal electoral resolvió una demanda que pedían la anulación de la inscripción de Mockus, lo que fue negado por la sala plena. Las mayorías derrotaron una ponencia que pedía sancionar a Mockus y que contenía un certificado de la Cámara de Comercio que equipara su cargo como presidente de Corpovisionarios, al de representante legal.

Pero no contentos, con esta decisión de este Alto Tribunal, nuevamente fue demandada su curul ante el Consejo de Estado, la cual condujo a la pérdida de su investidura como Senador de la República. Los colombianos dejaremos de observar a través de los medios televisivos, todo el simbolismo que trató de inculcar a sus compañeros de esta Corporación, como el respeto y la transparencia en cada uno de los debates legislativos que se producía. Aunque era risible su actuar en algunas ocasiones, en el fondo expresaba su inconformidad a través de mimos y comportamientos atípicos, por la forma irracional en que algunos de sus compañeros de esta alta corporación, se comportaban cuando se tomaban decisiones de alta responsabilidad para el país. Lo extrañaremos y la opinión pública lamenta su retiro.

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