Parapeto

La semana anterior los periódicos regionales informaron de algunas obras que fueron contratadas por el gobierno anterior presidido por Carlos Julio González que al final de su mandato entraron a engrosar la lista de obras inconclusas, inacabadas e incompletas y mostraron como ejemplo a una de ellas que fue contratada desde el año 2.018 por un valor considerable superior a los $17.000 millones de pesos, con lo cual engañaron a los habitantes del municipio de Campoalegre, ya que el dragado y canalización de la quebrada Rio Frio,  afluente que había ocasionado una peligrosísima avalancha en los meses anteriores, no se ejecutó como se había licitado. Esa obra tiene una historia que conocí personalmente en el mismo despacho del entonces gobernador cuando su alter ego un tal José Nelson Polanía influyo como determinador para señalar a dedo a la empresa que sería beneficiada con el favor oficial. Amor con amor te pago.  Pero no fueron pocas las obras civiles y los contratos de servicios que en esa administración sirvieron para saciar el apetito del mandatario de turno. Veamos, entonces  un  muestreo de algunas de la sinfonía de  obras inconclusas, inacabadas, a medias o incompletas por virtud del gobierno anterior,  y es bueno que la ciudadanía las conozca para que, en una sola voz, le pueda  exigir  a la Contraloría General de la Republica su inmediata intervención, y a gritos,  la presencia  de la Fiscalía General de la Nación para que el  asalto a la buena fe de la ciudadanía y al patrimonio del Huila provocado en esa administración, no  quede impune:

1 .-Dragado de Rio Frio en Campoalegre Valor original $17.000 millones de pesos;  2.- Pavimento de la vía:  Cruce Saladoblanco –  Oporapa  por $16.000 millones de pesos más una adición de $6.000 millones; 3.-Puente sobre el rio Magdalena entre la inspección de la Laguna y  Guacacayo, adjudicada hace tres años por $4,300 millones de pesos sin el lleno de los requisitos legales, esto es, sin diseños, ni estudios completos, razón que tuvo la actual administración del Ing Luis Enrique Dussán para liquidar el contrato. 4.- En Garzón, la vía a San Antonio del Pescado por $12.000 millones y su correspondiente adición. 5.- Distrito de riego de Paicol por $280.000 millones de pesos.  6.- La vía Acevedo – San Adolfo por $12,000 millones de pesos; 7.- La vía San Agustín -Obando por un valor de $11,000 millones de pesos y sus concebidas adiciones. Lamentablemente no poseo por ahora más información, pero con esta muestra de obras inacabadas o de obras a medias, los despilfarros presupuestal fueron vulgar, irresponsable y escandaloso. Hago un llamado a los huilenses para que analicen detenidamente lo que aquí en mi columna denuncio ya que con este somero repaso podrán ver, como y de qué forma se fugaron, perdieron y casi sin equivocarnos, robaron dineros que le pertenecen a la comunidad. Aspiro a que la investigación no se circunscriba solamente a los casos que en esta columna relaciono.

La pesquisa debe ir al fondo de toda la contratación que se celebró durante la administración del señor González Villa, establecer responsabilidades, al igual al círculo más íntimo de su familia y también a sus cercanos colaboradores. Después de conocer esta realidad es que uno comienza a entender por qué en nuestro departamento las inversiones de la nación no prosperan, claro, se podría pensar que la ocupación de las altas autoridades regionales se ha centrado, en el reciente pasado,  en el negocio sucio de la corrupción y han desatendido temas a los cuales, ellos lo saben,  no le pudieron meter la garras, como  el de la Concesión de la Via Neiva – Pitalito – Mocoa – Santana y, que por negligencia  de los  de acá, permitieron que su solución se aplazara en el tiempo, ya que llevamos más de 6 años en los que los usuarios de esa carretera hemos venido sufriendo las consecuencias de su  deterioro y  pagando peajes con promesas falsas de parte de la ANI llegando a cifras muy importantes  cercana a los $500.000 millones de pesos.  Ahora, más que nunca, cuando en la ANI se está cocinando otra afrenta contra la región pues se conoce que en Bogotá están negociando instalar cuatro nuevos peajes para satisfacer las demandas de los nuevos socios asignados a los viejos contratistas de la incumplida firma Aliadas, debemos estar alertas.