sábado, 22 de septiembre de 2018
Opinión/ Creado el: 2018-09-10 08:53

Soluciones políticas

Escrito por: Libardo 
 Gómez Sánchez | septiembre 10 de 2018

Si las decisiones de política económica no dependieran del interés particular de unos pocos grupos de poder multinacional, las lecciones que las crisis de otros países nos muestran, permitirían decisiones que beneficien a mayorías y no minorías como nos sucede.

Luego de una década del último gran terremoto financiero global, que tuvo su epicentro en la economía norteamericana y que vio desmoronarse a colosos como Lehman Brothers, los economistas y gobernantes deberían tener claro que, en momentos de crisis, pretender austeridad sobre la base de apretar a los que menos  tienen y otorgar beneficios tributarios a los que más poseen, resulta un coctel explosivo que ahonda las dificultades, porque debilita la demanda; por el contrario,  el aumento del gasto público, así tenga un impacto negativo en el déficit fiscal, actúa como un bálsamo haciendo crecer la economía y reduciendo el desempleo.

El  déficit fiscal no se resuelve deprimiendo el producto nacional, ni achicando el aparato del estado, así solo se destruye empleo y se perjudica a los del común.

Así mismo, el crecimiento del PIB no resulta necesariamente garantía de una distribución equitativa de beneficios entre la población y tampoco facilita medir los costos medioambientales en que se incurre para su aumento; el gobierno además de estar atento al impacto en los recursos naturales, debería vigilar: que la banca cumpla la función de proveer crédito a tasas razonables a la pequeña y mediana empresa; dispensar recursos para investigación básica, porque la inversión en investigación y desarrollo son un factor determinante en las tasas de crecimiento de una economía. Reducir en educación y en salud, pero otorgar deducciones fiscales a las grandes empresas, son decisiones que nada tienen que ver con las fuerzas del mercado, obedecen a los intereses de las corporaciones globales, que ahora manejan de manera integral todos los negocios: provisión de materias primas, su transformación, distribución al mayor y al detal; determinan los precios incluso por fuera de la realidad del mercado, regulan los volúmenes y se apoyan en gobiernos que los subsidian con recursos públicos y dictan leyes para marginar a la competencia.

En resumen las decisiones que conducen a asegurar empleo y prosperidad bien repartida, no son económicas, son políticas, de tal manera que la determinación política de aplicar IVA a los productos básicos de la canasta familiar, podrá agregar unos millones al erario, pero los perderá con creces con la baja en la recaudación de la demanda de otros bienes, el apretón obligara a los ciudadanos a prescindir de ellos.

Comentarios