Diario del Huila, Crónica

Por: Hernán Guillermo Galindo M

De origen campesino en Timaná, después de varios oficios manuales se dedicó a la marroquinería. Elabora productos en cuero completamente a mano que le ayudan para vivir feliz.

Su nombre es Nelcy Joven Celis, nacida en el municipio de Timaná, sur del Huila, el 26 de enero de 1965. “Tengo 56 años, vivo tranquila, contenta con lo que ha sido mi existencia y desarrollando el talento que Dios me ha dado”, comenta la mujer, sencilla y trabajadora.

Cuenta orgullosa que es de raíces campesinas porque la infancia, de la que tiene los más hermosos momentos, la gozó en la vereda Montañita del municipio, “en un hogar humilde donde podía hacer falta muchas cosas materiales menos el amor de Dios y familiar”.

De inmediato, cuenta de sus padres, José Gustavo Joven y Arcelia Celis, a quienes recuerda con especial aprecio por todo lo que le dieron y enseñaron.

“Siempre nos inculcaron  buenos principios, comportamientos y modales. Nos decían que había que trabajar dignamente para defendernos en la vida, tener un futuro sin hacer mal ni dañar a nadie. Y así les hemos cumplido, con orgullo”, asegura.

Hoy, el núcleo familiar de Nelcy lo conforman su esposo, Edgar Rojas, conductor, y tres hijos, dos varones y una niña, todavía estudiante.

Manualidades varias

Volviendo a su infancia, destaca que siempre se inclinó por las manualidades, tenía destreza y habilidad para hacer distintos trabajos con las manos, con o sin ayuda de herramientas. Las artes manuales eran lo suyo

Por eso, de niña le gustaba mucho la modistería, hacía vestidos a mano con retazos de tela que encontraba o dejaba la mamá. En la familia una hermana trabaja la bisutería, es la única relación que encuentra en la casa de una probable herencia en las artes manuales.

Nelcy tuvo diversos oficios para ganar el sustento y salir adelante. Tareas artesanales, estuvo en la modistería durante 20 años, le jaló a la pintura en tela, a la decoración navideña, muñequería, juegos de individuales y manteles, decoración para baños, crochet o tejido de gancho, “para tejer labores con hilo o lana”, entre otros.

Pero con el tiempo se encontró con su real destino, conoció la marroquinería, la fabricación artesanal de artículos de cuero, maestría que le llamó poderosamente la atención y con la que se quedó hasta la fecha, señala, entusiasmada por lo logrado, mientras corta con detalle un pliego de cuero.

“Desde joven y hasta la fecha me he dedicado con pasión, amor y empeño a esta bella labor artesanal. Elaboro productos en cuero, completamente a mano”, comenta, despreocupada de no poder elaborar algunas piezas o artículos por la falta de maquinaria.

Sus herramientas, además de las manos, son un cuchillo, martillo, aguja de punta roma, lápiz, papel para moldear y regla metálica.

Confecciona bolsos para dama, de diversa forma y tamaño, mochilas, monederos, productos totalmente en cuero, insiste. Los materiales los consigue en Pitalito. “Cuero tula…cuero tala…napa badana. El más utilizado es el tula y otras pieles de colores llamativo, decorativos…”

¿En qué se inspira, cómo diseña?, le preguntamos. “Nadie me ayuda. Pido a Dios Santo me ilumine y empiezo a mirar, a pensar…entonces dibujo, diseño, trazo…si no me gusta o me equivoco borro y vuelvo a pensar hasta quedar satisfecha con la faena”, responde, tranquila.

Habilidades y superación

Su universidad han sido sus propias habilidades, el emprendimiento, las ganas de aprender y superarse, además del Sena, “institución de la que estoy muy agradecida por su ayuda y por el talento humano tan maravilloso que tienen”.

Sin descontento ni rencor responde a la pregunta de si la marroquinería le ha dado para vivir. “No, la verdad es una ayuda muy grande para el sostenimiento, pero considerar que alcanza para vivir pues no. Nos va bien pero también hay costos y la venta no es permanente, por diversas razones”.

Sin embargo, esta mujer timanense, batalladora y optimista, es muy agradecida, y lo cuenta alegre:

“Primero, con Dios, que me dio la vida, me tiene con salud y me llena de sabiduría cada día para hacer a placer mi trabajo y cumplir lo mejor posible a los clientes. Y segundo, con el Sena porque me ha ayudado a capacitarme y me ha permitido aprender mucho, la enseñanza de sus docentes me he servido mucho”.

Claro, y con la marroquinería, con los cueros y compradores, “porque me ocupan el poco tiempo libre, siempre estoy ocupada, me aleja del ocio y no da espacio para pensar lo que no rinde ni sirve”, afirma, mientras sigue laborando en su taller, ‘Nelcy Joven Marroquinería’, en la casa en Timaná.

Elabora diversos artículos en cuero en su propio taller.