sábado, 25 de mayo de 2019
Cultura/ Creado el: 2018-10-13 01:07 - Última actualización: 2018-10-13 02:51

Taller de fotoperiodismo con Natalia Botero en Cinexcusa

El taller de fotoperiodismo se realizará del 23 al 25 de octubre en la Universidad Surcolombiana. Es gratuito y requiere inscripción previa.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 13 de 2018

Luz Viviana Cardoso García
Prensa Cinexcusa

Natalia Botero, una mujer aguerrida, con tacto y una sensibilidad por la vida será quien dirigirá el taller de fotoperiodismo en el 13º Festival de Cine de Neiva Cinexcusa. Ha trabajado el tema de la desaparición forzada y de conflicto armado en Colombia duránte más de veinte años. Desde hace ocho años trabaja de la mano de familiares de víctimas en la reconstrucción de sus historias de vida, de la memoria colectiva y de la memoria individual.

¿En qué consistirá su presentación en el Festival?

Es taller de memoria estará basado en hechos reales donde se trabaje la verdad desde diferentes puntos de vista, con una metodología de compilación de archivos de trabajo de fotografía de autor y de la metafotografía.

La propuesta del trabajo de memoria es una apuesta por valorar la importancia del ejercicio de la fotografía y de la función que cumple la imagen como testigo y prueba fehaciente de que los hechos, sucesos y personajes existieron, que tuvieron unas dinámicas en un momento determinado. El ejercicio de la memoria implica también un contexto histórico, una profundidad, investigación y tener encuentra las diversas miradas y acercamiento a la verdad lo más posible.

¿Cuáles son sus propósitos al dictar un taller de fotoperiodismo a la región sur colombiana que ha sido atravesada por el conflicto colombiano?

Que quienes tengan la aproximación con la fotografía le den el valor y el carácter que requiere en el momento histórico que pasa el país. Conocer las pequeñas historias que nos rodean y están insertas en nuestra cotidianidad. Entender que hay unos relatos históricos importantes por rescatar. La historia de Colombia no está narrada por los grandes protagonistas y en este caso hay que darles voz a las víctimas.

Entender que a los victimarios, o a quienes hicieron la guerra por muchos años, se les ha dado voz y mucha importancia. Es el momento de que las víctimas puedan ayudar a construir parte de la verdad sobre las cosas que ha pasado el país por el conflicto.

¿Cómo será la dinámica diaria del taller?

Se va a trabajar el tema de memoria y se van a construir relatos desde la producción fotográfica y desde archivos existentes, donde hay una compilación de fotos de autor y archivos particulares.  

En la búsqueda de la verdad y la reconstrucción de las historias de vidas, ¿Ayuda a los familiares de las víctimas a estar en “Paz”?

No, les ha generado es un sosiego y una serenidad para poder enfrentar el dolor. Entender cuál es la raíz de su dolor y que el dolor no parte del hecho victimizante de que lo asesinaron, sino que se perdio una vida, unos momentos vividos, una cotidianidad, un ser que era importante para uno.

Los procesos que realizo con los familiares de las víctimas y sobre todo con las mujeres son procesos de memoria donde las personas que han sufrido el conflicto pueden entender porqué el dolor se hace más fuerte y porqué es importante dar ese paso adelante. Entran, más que una paz, en un estado de serenidad para afrontar más su dolor y para tener actos de resiliencia que les ayuden a transformar ese dolor en cosas positivas para su futuro.

¿Cómo ha sido su experiencia contando historias de Narcotráfico?

No ha sido fácil porque me tocó vivir la época del narcotráfico. Siendo una ciudadana que aún no era periodista, no poder salir en las noches con mis amigos porque se ponían bombas en las discotecas, porque masacraban a los jóvenes en varios lugares. Había un resguardo por la integridad de uno por parte de los padres.

Como periodista, me tocaron los coletazos del fenómeno social que dejó el narcotráfico. Vivenciar la muerte de Pablo Escobar y fotografiar ese hecho que generó una conmoción social, entre contradicciones de felicidad, llanto y dolor por todos. El tema de Pablo se volvió algo icónico. Su maldad, su accionar que permeó desde lo lumpen hasta lo político y social.

La experiencia con el narcotráfico ha sido desde las víctimas inclusive desde las víctimas de estratos altos donde conocí los hijos que quedaron de esa época, y encuentra uno que hay muchas personas de mi generación que vienen del narcotráfico y en ellos se rompe esa cadena del narcotraficante. El hacer otra cotidianidad y otra forma de vivir distinta de las que vivieron y aprendieron de sus padres y sus madres, porque también hubo mamás bajo perfil.

Y lo que me ha tocado vivir en el hoy, los hijos de esa segunda generación del narcotráfico que retomaron otra vez desde el ámbito de la “legalidad”. Son imágenes públicas, de estratos ejecutivos, en esferas académicas pero que manejan el negocio por debajo de cuerda.

La articulación de las distintas disciplinas en la narración del conflicto colombiano, ¿Cuál es su mirada frente a este tema?

Soy muy consciente que el fotógrafo en Colombia que ha vivido, registrado, fotografiado el conflicto le ha tocado desarrollar una intuición de la economía visual en donde una imagen tiene que mostrar y tiene que dar cuenta lo fuerte, de lo impactante, así sea en un detalle. Hemos aprendido a sintetizar en una imagen el dolor, la violencia, la guerra. Hay unos referentes visuales claros para el fotógrafo que se vuelven universales, donde no es necesario mostrar al hecho violento en primera plana para saber lo que produce un asesinato en Colombia, que es el rompiente de una cotidianidad, la tragedia de la familia.

Creo que en Colombia los fotógrafos hemos aprendido no por la academia sino por la intensidad del conflicto, hemos hecho una escuela muy importante desde el fotoperiodismo, más que la valentía de narrar los hechos, es la forma como la hemos ingeniado para sintetizar el dolor, el horror en dos tres imágenes para que el otro pueda entender lo que sucede.

¿Cuáles son los temas que está trabajando - proyectos personales?

Son tres proyectos: ‘Te recuerdo, te presiento’. Es el álbum familiar con los ausentes y las víctimas de desaparición forzada.

Desde hace ocho años trabajo la desaparición forzada desde los grupos forenses de exhumaciones con la Fiscalía. He entendido que la fotografía documental forense en el tema de la desaparición forzada va tener mucha relevancia. Hay cosas que solo desde la fotografía van hacer posible generar pruebas y testificar hechos y acontecimientos que se niegan a la luz de los victimarios.

Y desde las familias, reconstrucción de historias de vida de las víctimas de desaparición forzada, el tema del álbum familiar. Aplico la experiencia que tengo en la parte de memoria y archivo con la construcción de relatos, buscamos en los archivos de los familiares, les enseño a construir la idea de la usencia desde la materialidad con la fotografía, porque la fotografía objetiva la idea.

Y el segundo proyecto es ‘Al sol y al viento’, un trabajo que hago de sublimación en tela. Recorro los territorios del conflicto donde hubo guerra para contar un poco la permanencia de la gente en el lugar, el retorno, la resistencia de los que sobrevivieron la guerra y hacerles un homenaje a los sobrevivientes del conflicto. Me dediqué a fotografiar los tendederos de ropa de todo Colombia, a decir que también hay esperanza en medio del dolor, sin tapar la otra realidad.

Por último, un proyecto muy bonito en la ciudad de Envigado, en la casa cultural ‘La Focal’ junto otros tres amigos fotógrafos. Ahí solo trabajamos la fotografía, hacemos exposiciones, talleres y para este año fuimos los aliados para los talleres de fotografía para el Festival Gabo, en la ciudad de Medellin.

Un mensaje a los jóvenes que descubren y ejercen que la imagen es su voz.

El compromiso de narrar a partir de la fotografía es 24 horas, de una gran ética y responsabilidad frente a la sociedad y uno mismo, lo que se dice y se narra en una imagen es lo que cala y queda en la imagen del otro. Hacer fotografía es una gran responsabilidad social y de coherencia, es uno mismo y a lo que se está apuntando.

Necesitamos gente completamente sana desde lo mental y físico, gente fortalecida para narrar este país.

Entrada libre y gratuita.

Del 22 al 26 de octubre de 2018, tema central será Narcotráfico.

Escenarios: Universidad Surcolombiana como sede central, Universidad Uniminuto, Instituciones educativas públicas y Hospital Universitario de Neiva.

Novedades 2018

Por primera vez en su historia el Festival llega a una sala de cine comercial en alianza con Royal Films.

Todas las actividades tendrán entrada libre y gratuita gracias a la Gobernación del Huila, la Alcaldía de Neiva, la Universidad Surcolombiana y todos los patrocinadores del Cinexcusa.

Mayor información en www.cinexcusa.com sobre la inscripción previa al taller.

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