DIARIO DEL HUILA, ANÁLISIS

Por: Rolando Monje Gómez

Fotografías: José Rodrigo Montalvo

El empleo aún se ubica en niveles inferiores a los observados en el período prepandemia. Hay sectores con avances considerables en materia de empleo, como es el caso de comercio y alojamiento, transporte y comunicaciones, y actividades profesionales. Se presentan también disparidades por grupos poblacionales, siendo las diferencias entre género unas de las más notorias.

De acuerdo con las series mensuales desestacionalizadas de la Gran encuesta integrada de hogares (GEIH) del DANE, en agosto el empleo nacional tuvo un crecimiento mensual del 2,1 % (436.000 empleos).

La creación de empleo estuvo jalonada en mayor medida por los municipios intermedios y áreas rurales; en agosto, solo el 22 % de los puestos de trabajo fueron creados en las trece principales ciudades. Estas cifras indican que la recuperación del empleo se reanudó, luego de un semestre anquilosado debido a los picos de contagio por el Covid-19 y la situación de orden público en el país, según se indica en el Reporte del Mercado Laboral del Grupo de Análisis del Mercado Laboral de la Subgerencia de Política Monetaria e Información Económica del Banco de la República.

El empleo aún se ubica en niveles inferiores a los observados en el período prepandemia; por lo que aún falta por recuperarse el 12,9 % del empleo perdido entre abril y febrero de 2020 en el agregado nacional. En los últimos meses, el mayor dinamismo del empleo también se ha traducido en una recuperación de la tasa de ocupación (TO). A agosto, la nacional y de las trece principales ciudades se ubican en el 53,5 % y 54,5 %, respectivamente. Sin embargo, aunque la demanda laboral ha mostrado una corrección importante, continúa por debajo de los niveles registrados antes de la pandemia.

Después de registrar caídas durante el primer semestre, la dinámica del empleo no asalariado muestra un retorno a la senda de crecimiento. Con datos en trimestre móvil, el empleo no asalariado nacional creció 2,4% (288.000 empleos) entre julio y agosto. Mientras tanto, en el mismo período el segmento asalariado permaneció prácticamente inalterado y se estabilizó alrededor de 8,9 millones de empleados.

Así, la recuperación de los puestos de trabajo perdidos a inicios de la pandemia continúa siendo mayor en el segmento no asalariado (83,4%) que en el asalariado (66,5%).

Segmento formal

En el área urbana las recientes ganancias de empleo son explicadas por un mejor comportamiento del segmento formal. Con datos en trimestre móvil, el empleo formal en las veintitrés principales ciudades creció 1,7% (100.000 empleos) entre julio y agosto.

Al descomponer este segmento, entre asalariado y no asalariado, la mayor contribución al crecimiento del empleo fue la del formal asalariado, con 1,25 pp. Por su parte, el formal no asalariado, compuesto principalmente por trabajadores cuenta propia profesionales, contribuyó con 0,45 pp. Entre tanto, el segmento informal experimentó una ligera contracción en el mismo período de 0,2% (12.900 empleos).

Esta recomposición del empleo en el área urbana hacia el segmento formal permitió que la tasa de informalidad mostrara importantes correcciones durante los últimos meses, llegando a niveles similares a los observados durante 2019.

Otras mediciones

De acuerdo con los registros proporcionados por la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA), en julio se había recuperado el 97 % de las cotizaciones a pensión de trabajadores dependientes pérdidas durante la emergencia sanitaria.

De igual manera, las cifras de afiliación a cajas de compensación familiar dejan en evidencia la sustancial recuperación que ha tenido el segmento formal. El número de afiliados a julio era de 9,6 millones, superior en 147.100 al registrado previo al inicio de la pandemia.

Los registros administrativos de riesgos laborales de Fasecolda muestran un comportamiento similar. En este caso, el número de asegurados de julio supera en 260.000 al registrado en los meses que precedieron a la pandemia.

Los índices de vacantes

Acorde con la recuperación del empleo formal, los índices de vacantes de avisos clasificados y del Servicio Público de Empleo muestran un crecimiento favorable y pronunciado. En el caso de los avisos clasificados, las vacantes incluso superan los niveles observados en el período prepandemia en 34 pp.

En lo que respecta al índice de vacantes de la GEIH, también se observa una importante recuperación, con tendencia a estabilizarse. De acuerdo a lo anterior, las encuestas de expectativas a septiembre y junio, respectivamente, sugieren un aumento notorio de los encuestados que esperan aumentar la nómina en tres meses, proporción que supera los niveles previos al inicio de las medidas de confinamiento.

Por un lado, hay sectores con avances considerables en materia de empleo, como es el caso de comercio y alojamiento, transporte y comunicaciones, y actividades profesionales. Estos sectores ya lograron recuperar los niveles de empleo que tenían antes del inicio de la crisis sanitaria, puesto que se encuentran por encima de la línea punteada de 45 grados. Por otro lado, en contraposición, los sectores de recreación y otros servicios, junto con manufacturas, son los sectores más rezagados en su recuperación.

A niveles cercanos de prepandemia

La productividad laboral se define como la relación entre el valor agregado (medido por el PIB) y el trabajo empleado; este último medido en términos de ocupación o de horas trabajadas totales. La reducción de la ocupación y, sobre todo, de las horas trabajadas durante la pandemia, había elevado este indicador a niveles históricamente altos, especialmente en el caso de la productividad por hora trabajada.

Dado que en el segundo trimestre de 2021 la recuperación del empleo total estaba cercana al 80 % de lo observado en febrero de 2020 y que las horas de trabajo se asemejaban a los niveles de dicho mes, se observa, entonces, que la productividad laboral vuelve a valores cercanos a los prepandemia.

Sin embargo, existe una importante heterogeneidad sectorial en los indicadores de productividad. Se observa que en sectores como servicios y manufactura los niveles de dicho indicador se encuentran bastante por encima de los anteriores a la pandemia, mientras que en construcción la tendencia es decreciente.

Los sectores de mayor crecimiento de la productividad se destacan por presentar expansiones del PIB considerables, y un empleo con un menor dinamismo. Por ejemplo, en el sector de la manufactura se evidencian crecimientos anuales del PIB del 32,5 %; sin embargo, la recuperación del empleo en este sector es de las más débiles.

La participación laboral volvió a crecer, pero sigue por debajo de los niveles prepandemia. En ausencia de restricciones a la movilidad y de problemas de orden público, y con una reapertura gradual de las instituciones educativas y de cuidado, la tasa global de participación (TGP) volvió a aumentar en el tercer trimestre, luego de un retroceso en el segundo.

En agosto, dicho indicador se ubica en el 61,2 % en el agregado nacional y el 64 % en las trece ciudades. Parte de esta recuperación es impulsada por un repunte en la participación de las mujeres, cuya TGP se incrementó en 0,4 pp en el trimestre móvil terminado en agosto.

La TD continúa descendiendo

En agosto, la Tasa de Desocupación  de las trece principales ciudades llegó al 15 %, mientras que en el agregado nacional se ubicó en el 12,6 %, con una reducción mensual de más de 1 pp. Estas reducciones se explican por el mayor crecimiento de la ocupación respecto al de la participación.

Asimismo, se observa que el desempleo de corta duración (desocupados buscando trabajo tres o menos meses) ha retornado a niveles prepandemia. Por su parte, el desempleo de larga duración (más de tres meses) empezó a bajar en julio, luego de haberse estancado en mayo y junio, pero continúa en niveles bastante altos.

El comportamiento de la TD presenta dinámicas diferentes para distintas regiones y grupos de población. En buena parte de las capitales pequeñas la TD ya se ha recuperado. Sin embargo, la TD continúa muy deteriorada en ciudades grandes como Bogotá y Cali. En el caso de Cali, por ejemplo, la TD en agosto recuperó los niveles presentados en marzo, luego de que durante el período marzo-mayo presentara un incremento de casi 4 pp.

Por otro lado, se presentan también disparidades por grupos poblacionales, siendo las diferencias entre género unas de las más notorias. La TD de hombres se ha reducido más que la de mujeres durante los últimos meses, lo que ha llevado a que se detenga la corrección de la brecha de género, la cual se mantiene en niveles históricamente altos: 7,8 pp en desfavor de las mujeres.

No asalariados

El ingreso mensual de los no asalariados volvió al nivel prepandemia. Acorde con la recuperación de las horas trabajadas, el ingreso real mensual ha recuperado los niveles observados antes de la pandemia. Esta recuperación sobresale en el segmento de no asalariados, quienes presentaron una caída cercana al 64 % en sus ingresos laborales durante la crisis sanitaria.

A pesar de lo anterior, el ingreso por hora para este segmento de trabajadores aún no se ha recuperado completamente, ubicándose aún en niveles 8 pp por debajo del nivel prepandemia.

Por otro lado, de acuerdo con la recuperación del empleo asalariado, los salarios reales por hora para este segmento de trabajadores muestran un comportamiento estable.

Los pronósticos sugieren que la TD continuaría cayendo en lo que resta de 2021 y en 2022, pero de manera gradual.

Acorde con la recuperación de las horas trabajadas, el ingreso real mensual ha recuperado los niveles observados antes de la pandemia.