La sociedad norteamericana se encuentra totalmente fracturada por la posesión de los 46 ° presidente de los Estados Unidos Joe Biden, dados los antecedentes que han precedido a este acto solemne que se desarrollará hoy en la capital del país más grande del planeta. Washington se encuentra totalmente militarizada, al igual que las ciudades de esta Nación, con el fin de garantizar la seguridad y evitar eventuales hechos de violencia partidista.

Lo sucedido el pasado 6 de enero por la asonada ocurrida contra el templo de la democracia del país más poderoso del planeta, donde miles de simpatizantes adeptos al presidente Donald Trump, irrumpieron violentamente en medio de las sesiones del Congreso, con el fin de evitar la ratificación del presidente electo Joe Biden. A través de un mensaje fallido millones de personas han comprado la idea de Trump del fraude electoral, que los ha convertido en unos borregos de la política, quienes están convencidos de negar la nueva realidad.

De nada sirvió el accionar del saliente presidente Donald Trump, quien ha venido haciendo lo posible por manipular el resultado de las elecciones y desconocer al presidente electo, Joe Biden. Sus ataques a la democracia y su golpe de Estado fallido han sembrado divisiones profundas y peligrosas en los Estados Unidos, pero además con influencia global.

Es tal la preocupación de las familias estadounidenses, que han acudido masivamente a comprar armas. Se estima que estas transacciones se realizaron durante la última semana para enfrentar cualquier hecho de violencia que genere una afectación a sus unidades familiares. Algo insólito. Lo importante, es que Biden cuenta con las mayorías en la Cámara y el Senado para la aprobación de sus iniciativas gubernamentales.

Además, el nuevo presidente tiene como reto asegurar la estabilidad y la integridad de una de las democracias más emblemáticas y admiradas del mundo. Más allá de los desafíos que deberá asumir la dupla Biden-Kamala Harris, resulta un verdadero quebradero de cabeza saber qué hacer con Trump para hacerle pagar por lo que muchos consideran un grave delito.

Igualmente, junto con la pandemia, Joe Biden debe atender problemas en el mercado laboral interno, así como la reconstrucción de confianza y relaciones comerciales que se vieron erosionadas durante la era Trump. Llega a la Casa Blanca para ponerse al frente de la peor crisis sanitaria en la historia moderna, en el lugar con los mayores índices de contagios y muertes, y que a la vez representa la economía más grande del planeta. Estos hechos dejan grandes desafíos para el nuevo primer mandatario.