Por: Álvaro Hernando Cardona González

 

Los lectores no imaginan las dificultades que tenemos cada semana determinando qué les compartimos. Ahora, es porque tenemos mucho por comentar y compartir y venimos acumulando artículos y temas que creemos son todos interesantes y francos.

Escogimos este. Resulta que, a finales del año pasado, el experto Juan Pablo Ruiz Soto, en un artículo titulado ¿Por qué titulación colectiva y no individual en la Amazonia y el Pacífico?, sostuvo que las titulaciones colectivas sirven para la conservación ambiental (El Espectador, octubre 20 de 2020).

Algunos argumentos suyos son que: a) para frenar la deforestación la clave está en identificar y apoyar alternativas productivas que hagan uso y aprovechamiento de la oferta del bosque húmedo tropical, que generen ingresos a las poblaciones que lo habitan y que ese ingreso sea superior a su uso alternativo predominante, que él cree, es la ganadería extensiva; b) A pesar de lo anterior, se preocupa por los resultados de un informe del Ideam del 2017 que concluye que en muchos casos la apropiación de la tierra no es para uso productivo, sino, especulación predial. Es decir, mecanismo de apropiación de riqueza y poder; c) La diferencia de precios del suelo rural, principalmente por inversiones públicas en infraestructura integrando esas tierras al mercado, le llega al terrateniente que actúa como especulador. Y esta dinámica tiene mayor magnitud e impacto en áreas de los llamados “baldíos nacionales”.

Recordemos que los bienes baldíos son aquellos que el Estado bajo el dominio eminente, aún no ha sacado de su “propiedad”. Y que estos inmuebles, cuando no cumplen papel ambiental (páramos, áreas estratégicas o protegidas, aguas, etc) están destinadas a la adjudicación a hombres del campo para que produzcan alimentos. Y esto último, chace que más y más personas que se hacen pasar por hombres del campo, tomen posesión de tierras con el ánimo de que les legalicen títulos de propiedad. Y muchas veces, lamentable, esas tenencias con aprovechamiento (talando sobre todo para hacer tierras aptas para el pastoreo de ganado) son sobre inmuebles de los inadjudicables. La negociación Farc-Santos aceleró esto y ya es evidente.

Lo que propone Ruiz, es como una medida para detener esto, es en estas zonas, sólo realizar titulaciones colectivas o comunitarias que aseguren la permanencia del campesino como productor y eviten la especulación predial asociada a los títulos individuales. Y que, aunque él no lo menciona, lo agregamos nosotros, al ser adjudicación colectiva, genere un mayor control ciudadano en la adjudicación por fuera de las áreas prohibidas porque son necesarias para todos, para vivir y vivir sanamente. Porque tienen alto valor ambiental.