Se cumplen ya ocho días del paro y esto continúa, las personas que aún no salen a protestar o
aquellos que no estamos de acuerdo con el vandalismo y los daños que ha habido en el comercio,
hemos olvidado, como tal vez lo olvidó el gobierno de Duque, que este paro del 28 de abril a hoy,
no empezó este año.

Es un paro anunciado a cuentagotas como resultado del inconformismo del pueblo por la falta de
solución a los requerimientos que se hicieron en el Paro de noviembre de 2019, cuando, a pesar
de las lluvias, el pueblo colombiano también paró, marchó y también, como ahora, hubo hechos
vandálicos. La reforma tributaria así como los huevos del ministro, solamente fueron las gotas que
derramaron la copa, pero era una copa ya llena. Era una copa llena de rabia, de desespero y de
frustración de todo un pueblo que pide liderazgo, que exige respuestas a los problemas reales del
país, y que NO ha tenido ninguna respuesta de un gobierno torpe, ciego, sordo y mudo.

Torpe, porque a pesar de las señales que hubo no quiso sentarse a dialogar ni con sindicatos, ni
etnias, ni camioneros; ciego porque a pesar de saber que tenía un pueblo a punto de estallar, con
el desempleo aumentando, con el hambre a flor de piel, con cientos de miles de pequeñas y
medianas empresas cerrando sus puertas y aumentando la crisis, no enviaba mensajes claros; a
estas alturas del paro a ningún colombiano le queda duda lo desacertado de la reforma tributaria.
Sordo y mudo porque a pesar de salir todos los días por la televisión, en un programa que nadie ve
y que cuesta un dineral, no se comunica con su pueblo. Ha perdido credibilidad y es evidente la
escasez de liderazgo, no solamente del presidente, sino también de todo su gabinete.

El país está incendiado. Nadie absolutamente nadie, está de acuerdo con los hechos de
vandalismo que han sucedido. Me duelen las cifras del paro, los 27 jóvenes asesinados, a la fecha
en que escribo, pero también me duele los 20 policías heridos de gravedad, son el pueblo atacado
y atacando al pueblo, porque aquí no hay ni generales ni coroneles, son solo policías del pueblo.
Me duelen los 900 hechos de violencia, 10 casos de violencia sexual, 16 casos de ataque directo a
los ojos de los manifestantes, así como duele ver la infraestructura física destruida, CAI´s ,
Transmilenio, el sistema del MIO en Cali, nadie puede estar de acuerdo. Así que debemos hacer un
llamado a la cordura, a pesar de la rabia, del desespero, de la desesperanza, debemos ante todo
tener cordura.

Pero definitivamente hacer un llamado al gobierno Duque, a que se quite la venda de los ojos, los
tapones de los oídos, termine con la tozuda mudez y demuestre que con el liderazgo que aún
pueda tener, llame al diálogo, a las centrales obreras, a los sindicatos, a las cámaras de comercio, a
la iglesia, estudiantes, campesinos, camioneros y representantes de las etnias, tres grupos que
acaban de unirse al paro, para iniciar una gran mesa de concertación nacional, porque solamente
con el diálogo podemos encontrar solución, no es con las armas, no es con la violencia, ni es con la
destrucción de nuestra infraestructura, y la pandemia que le había dado un ratico de solaz, para
haber dialogado y haber propuesto soluciones reales, se le acabó. Así que el balón está en su
cancha presidente.

La ceguera de Duque