DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Por: Hernán Galindo

En las manos de Nelson Enrique Medina Oliveros, ingeniero industrial, el duro, pero maleable fruto, se transforma en una hermosa obra de arte, que aprendió de sus padres en el municipio de Tello.

En Tello son tradición histórica las artesanías, destacándose la elaboración de la cestería, proceso de confección mediante tejido o arrollamiento de algún material plegable como cestas, canastos, canas, jarrones y cofres, elaborados en guadua que se consigue de forma fácil en el municipio, en el norte del Huila.

En ese ambiente nació Nelson Medina, quien recuerda que de niño conoció un gusto o talento especial por las manualidades que hacía. Se entretenía en hacer manillas en hilo macramé, que luego vendía para tener dinero y ayudarse con los gastos personales.

Enseñanza de los padres

En realidad, su amor por el trabajo manual viene de herencia familiar. Sus padres, Carmelia Oliveros y Juan Medina, estaban en el oficio. Pero fue hasta el año 2008 que Nelson, ingeniero industrial, se dedicó más en firme a la labor artesanal.

Comenzó a colaborarle a la mamá en el arte de elaborar piezas a partir del totumo, objetos llenos de creatividad, colorido y esmero.

En tierras del Huila crece un árbol de copa frondosa y frutos grandes, similares a una calabaza, algunos de color verde y otros, un poco más oscuros, casi de tono café. Su nombre científico es Crescentia Cujete, comúnmente conocido como totumo o tapara, como le llaman algunos.

“Mis papás fueron quienes me enseñaron y me indujeron a trabajar en la elaboración de la artesanía en totumo. Eso fue eso fue un proceso familiar en la casa, del que estoy muy agradecido y orgulloso”, cuenta el hombre de 47 años, tras destacar que gran parte de su conocimiento es empírico, pues ha sido muy poco el estudio o formación artística.

El emprendimiento, que en la actualidad comparte con la mamá, ya que ella tiene registrado el nombre de la empresa, es Jícaro, un arte en totumo.

De ahí salen esculturas, jarrones, lámparas, frutas, bomboneras, saleros, azucareros, porta lápices, tarjeteros, animales como armadillos, tucanes, guacamayas y búhos; llaveros, y más elementos de ornamentación del hogar y la oficina.

Este uso se reconoce como una forma de aprovechamiento de un producto vegetal y ecológico que no causa daños ambientales, caso contrario de los envases plásticos y de icopor, productos contaminantes y sin posibilidad de biodegradarse.

“Nosotros hacemos diversas figuras como armadillo, tucanos, guacamayos y jarrones, entre otras. Son elementos que sirven para decorar hogares y oficinas y otros para la casa o la cocina”, señala.

Nelson manifiesta con seguridad, pero también con humildad y satisfacción, que las creaciones artesanales son únicas ya que la técnica que las marca son el uso de colores vivos y diseños con buen acabado.  V

Varias horas puede tardar en darle forma a una sola pieza, pulirla con buriles, oscurecerla con soplete y darle vivos colores con pinturas que ellos mismos mezclan.

Para ello, deben escoger los totumos que estén más maduros. Luego, se introducen en una olla con agua y a fuego lento inicia su cocción, esto, para darle mayor resistencia y maleabilidad al fruto.

Asegura que para crear una nueva pieza es primordial el ingenio del artesano, quien, con sutileza, dedicación, inventiva y esfuerzo, le da vida al totumo, fruto que compra en la región.

“Yo hago distintas figuras, las que son más representativas son el armadillo, tucán, guacamayo, entre otros, que son más expresivos en colores…”. El valor del objeto artístico depende del tiempo que necesite la elaboración de la artesanía, en la que trabaja la familia, en general.

Tienda y taller

Las figuras y objetos se pueden encontrar y comprar en Tello, en la tienda y taller situado en la calle tercera número 1- 69. El contacto telefónico es 314 348 5004.

Nelson, quien reconoce que nunca ha participado en concursos, pero sí les gustaría asistir para expresar y dar a conocer su arte, con mensajes positivos, si pudiera poner un negocio en un centro comercial ya le tiene el nombre más apropiado. El mismo que le pusieron sus papás ‘Jícaro, un arte en totumo’.

¿Con qué sueña respecto a su arte? Tener un local propio para poder vender las artesanías, para llegar a más personas, dice y destaca que, aunque el oficio es un placer también hace por la economía familiar, “pues con la venta de las artesanías se tiene una ganancia que mejora la calidad de vida de mi familia”.

Destacado

“Mis papás fueron quienes me enseñaron y me indujeron a trabajar en la elaboración de la artesanía en totumo. Eso fue eso fue un proceso familiar en la casa, del que estoy muy agradecido y orgulloso”, cuenta el hombre de 47 años, tras destacar que gran parte de su conocimiento es empírico, pues ha sido muy poco el estudio o formación artística.

Nelson Enrique Medina elabora todo tipo de utensilios en totumo.