sábado, 04 de abril de 2020
Internacional/ Creado el: 2020-03-25 05:52

Trabajo, educación, ciberdelitos... y otros daños del COVID-19

Mientras los médicos, científicos y otras personas trabajan día y noche para prevenir, tratar y controlar esta respuesta sin precedentes al brote de coronavirus, las Naciones Unidas y sus agencias buscan soluciones para contrarrestar la amenaza que supone el COVID-19.  

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 25 de 2020

"Ya no se trata solamente de una crisis sanitaria mundial, sino también de una importante crisis económica y del mercado laboral que está teniendo un enorme impacto en las personas", explicó Guy Ryder, Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este mismo advirtió que hasta 25 millones de personas podrían perder su empleo como consecuencia de los efectos de la pandemia de COVID-19, lo cual se puede comparar con los 22 millones de afectados de la crisis financiera mundial de 2008-2009.

“En 2008, gracias a que el mundo hizo un frente común ante las consecuencias de la crisis financiera mundial, se evitó lo peor. La actual coyuntura requiere de ese tipo de liderazgo y determinación”, añadió.

En la nota de evaluación preliminar de la OIT se pide la adopción de medidas urgentes, a gran escala, coordinadas y basadas en tres pilares: proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo, estimular la economía y el empleo, y sostener los puestos de trabajo y los ingresos.

Esas medidas incluyen la ampliación de la protección social, el apoyo para mantener el empleo y la concesión de ayudas financieras y desgravaciones fiscales, en particular a las microempresas y pequeñas y medianas empresas. Además, en la nota se proponen medidas de política fiscal y monetaria, así como préstamos y ayuda financiera a sectores económicos concretos.

Falta de vivienda

Leilani Farha, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a una vivienda digna, instó a los gobiernos a adoptar medidas urgentes para evitar que algunas personas se quedaran sin hogar y garantizar el acceso a una vivienda digna a quienes no la tuvieran.

"La vivienda se ha convertido en la primera línea de defensa en contra del coronavirus", afirmó. "Un hogar rara vez ha marcado la diferencia entre una situación de vida o de muerte".

Explicó que había dos grupos de población que corrían mayores riesgos: los que vivían en refugios de emergencia, los que carecían de vivienda y los que se habían asentado de manera informal; y los que se enfrentaban a la pérdida de empleo y a dificultades económicas que podrían ocasionar pagos atrasados de hipotecas y alquileres, y hasta desahucios.

En algunos Estados se están comenzando a adoptar buenas prácticas: moratoria de los desahucios por atrasos en el pago de alquileres e hipotecas, aplazamientos de los pagos de las hipotecas para los afectados por el virus, ampliación de las moratorias en invierno de los desahucios forzosos de los asentamientos informales y mejora del acceso a los servicios de saneamiento y a los refugios de emergencia para las personas sin hogar.

Con respecto a aquellos que se enfrentan a la pérdida de empleo y a las dificultades económicas, recomendó a los Estados que proporcionaran asistencia financiera directa para poder afrontar o aplazar los pagos de alquileres e hipotecas. Además, habló de promulgar una moratoria sobre los desahucios debidos a los atrasos, introducir medidas de estabilización o reducción de los alquileres y, por lo menos mientras dure la pandemia, suspender los costos de los servicios públicos y las tasas adicionales.

"Existe el riesgo de que esas medidas permitan a agentes financieros de todo el mundo aprovechar la pandemia y las desgracias de muchos para dominar los mercados inmobiliarios sin tener en cuenta los derechos humanos, tal y como ocurrió tras la crisis financiera mundial de 2008", advirtió la Relatora Especial. "Los Estados miembros deben impedir las prácticas depredadoras de los inversores institucionales en el ámbito del sector inmobiliario residencial".

Coalición para la educación

La pandemia del COVID-19 ha provocado el cierre de escuelas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), hasta última hora del martes, más de 850 millones de niños y jóvenes -aproximadamente la mitad de la población estudiantil mundial- han dejado de asistir a las escuelas y universidades debido al COVID-19.

Los países de todo el mundo se apresuran a llenar ese hueco con un sistema de enseñanza a distancia, pero la duración incierta del cierre de los centros y facultades añade más complicaciones a sus esfuerzos.

Por este motivo, la UNESCO ha creado un grupo de trabajo COVID-19 que proporciona asesoramiento y asistencia técnica a los gobiernos que trabajan para que los estudiantes que no asisten a la escuela puedan continuar recibiendo una educación. La UNESCO también está celebrando reuniones virtuales periódicas con los ministros de educación de todo el mundo para compartir experiencias y determinar las necesidades prioritarias.

Además, esta organización ha lanzado la Coalición Mundial para la Educación COVID-19, que reúne a asociados multilaterales y al sector privado (incluidos Microsoft, el sistema global para las comunicaciones móviles y la Asociación GSM) para ayudar a los países a desplegar sistemas de aprendizaje a distancia. El objetivo es reducir al mínimo las interrupciones educativas y mantener el contacto social con los alumnos.

Delitos cibernéticos

Dado que cada vez hay más y más personas, tanto estudiantes como trabajadores, que se quedan en casa y pasan tiempo en línea, un experto que lucha en contra de los delitos cibernéticos ofrece algunos consejos. Neil Walsh, uno de los directivos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) que lucha en contra de la ciberdelincuencia y del blanqueo de dinero, explica que los ciberdelincuentes están aprovechando la pandemia de COVID-19 para enviar correos electrónicos con "actualizaciones de virus" que tratan de recoger los detalles de su nombre de usuario y contraseña. "Siempre se debe verificar la veracidad de un correo electrónico antes de hacer clic en los enlaces o archivos adjuntos", afirma.

Walsh también recomendó ir con cuidado con el malware integrado en Maps u otras aplicaciones, ya que pueden propagarlo y poner en peligro a los ordenadores, así como ser cautos con las comrpas on line, ya que los ciberdelincuentes lo aprovechan, por ejemplo, para vender un desinfectante de manos inexistente.

Cada día el mundo está presenciando acciones colectivas e individuales que animan a todos, en todas partes, a formar parte de esta respuesta y a no dejar a nadie por el camino. Los Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) invitan a los profesionales sanitarios interesados a ayudar a combatir el COVID-19 inscribiéndose en nuestra reserva de talentos y solicitando las asignaciones pertinentes.