En otra época, ayer se debía celebrar el “Día de la Raza y la Hispanidad” en Colombia. Pero no, la conmemoración del 12 de octubre será el próximo lunes 18.  La culpa es de la Ley Emiliani (ley 51 de 1983), llamada así porque se la “inventó” el político y jurista cartagenero Raimundo Emiliani Román. Esta norma ordena mover algunos días feriados, así caigan un domingo, al próximo lunes de la fecha original, lo que automáticamente transforma esos tres días en “puentes”, como se les llama popularmente. Emiliani Román argumentó su propuesta como una manera de darle mayor productividad al país y facilitar el desarrollo del turismo. Decía que era una forma de apoyar las fiestas patronales en las regiones. Lo preocupante es que dicha Ley nos ha convertido en uno de los países con mayor número de días festivos en Latinoamérica y el mundo, con un total de 19 días feriados en 2021. No sé si el palo esté para cucharas y se deba revisar esa Ley. En el año 1990, los parlamentarios Carlos Vives y José Ramón Navarro, intentaron reformarla presentando un proyecto de Ley para que los lunes festivos se trabajen y se paguen en dinero, porque consideraban que tantos puentes afectan la producción y era preferible cambiarlos por mayores ingresos. En ese momento agremiaciones del turismo como Anato, Cotelco, el comercio informal y otras entidades del sector se hicieron sentir en contra de la propuesta con argumentos que surtieron efecto. Es lógico que el tema tiene dos lecturas, mientras para los beneficiados, los famosos “puentes” no afectan la economía del país, otros sectores consideran lo contrario. Mientras no se legisle al respecto, el día del descubrimiento de América se celebrará como en este año un lunes 18, así los demás países que han sido partícipes de la cultura hispanoamericana lo conmemoren en la fecha correcta, aunque con nombres diferentes. Raimundo Emiliani falleció en octubre de 2005 y pasó a la historia como el gestor de la Reforma Laboral que lleva su nombre. En su hoja de vida dice que esta iniciativa no sólo fortaleció el turismo nacional, sino también estimuló la actividad laboral.

Lo cierto es que nos acostumbramos a “puentear” y ya a nadie le interesa un cambio al respecto. ¿O sí?