Por: José Eustacio Rivera Montes

En esta nueva contienda por la presidencia de la república, se parte del mismo vocabulario y dialéctica política del pasado, el “coco” del castro chavismo, ahora el Petro madurísimo. Burdo estigma y vacío mensaje a un debate que debe estar nutrido por las propuestas, la reactivación económica y salvar nuestro fallido sistema de salud.

Una bandera del centro democrático y liderada por Iván Duque en el 2018, un fantasma inventado al que se le comió cuento en grandes masas, que cayeron en el juego de la distracción. Muchos hoy han perdido el miedo y son más los indignados y desinflados con Duque, que ven con mayor idoneidad esta deliberación de partidos y candidatos que ya empiezan a trazar su hoja de ruta.

Lo que revela esa estrategia es agotamiento de propuestas. Claro que adicionarán muchas. Pero la derecha tiene el problema de que está en el poder y sus propuestas tienen que ser de continuidad. Es incoherente prometer cambiar políticas que todos los partidos de la coalición apoyaron, más ahora que la coalición para las elecciones presidenciales es la misma que gobierna.

Pueden prometer mejorar la seguridad, pero los contrincantes dirán que empeoró en este Gobierno. Pueden prometer crecimiento económico, pero el balance de los cuatro años del gobierno Duque no será muy distinto al actual, en que la pobreza, la extrema pobreza y el desempleo aumentaron. La promesa de “el que la hace la paga” no podrá repetirse, ni la de reducción significativa del narcotráfico. Banderas como la regularización de los inmigrantes venezolanos no serán muy populares entre los votantes, según muestran las encuestas. Ni serán banderas consolidadas y populares la economía naranja y la participación de la mujer.

La opción de un candidato inteligente y moderado, como se vendió Iván Duque, ya no atrae, pero la derecha no puede presentar un candidato extremista porque no tiene uno fuerte, porque eso le impediría un acuerdo con los partidos y los precandidatos moderados —como los exalcaldes—, y sobre todo porque le cedería la centroderecha al candidato de centro. Entonces tiene que insistir en un candidato con parecidos a Iván Duque, que posiblemente termine con una desfavorabilidad alta como la actual.

El uribismo sigue con la estrategia de generar miedo contra Petro, y no hacia las FARC como les ha funcionado a lo largo de la historia, la falta de propuestas ideológicas, porque no prosperaron en el Gobierno, la derecha parece condenada a instrumentalizar la elección. Tratar de llevar a Petro a segunda vuelta, porque contra el centro tendría menos posibilidades, y juntar miedo y maquinaria para derrotarlo.