Por: Adward Casallas

La reciente imputación de la Fiscalía al precandidato presidencial Sergio Fajardo por una obligación interna contraída en el año 2013 en dólares por un monto de USD 77 millones cuando era gobernador de Antioquia, originó un “presunto detrimento fiscal” por la devaluación del peso colombiano que, hasta el año pasado, ascendió a unos 320.000 millones de pesos según lo dicho por ese ente acusador. Lo más curioso es que la Fiscalía solo se fijó en este caso ya que para ese mismo año en pleno “boom petrolero” por los altos precios del petróleo, muchas empresas y entidades estatales suscribieron varios contratos en dólares.

Por lo anterior, la Fiscalía debería imputarle cargos casi a la sexta parte de los empleados públicos en Colombia que para la fecha firmaron contratos con tarifas pactadas en dólares pero que nadie tenía previsto el bajonazo de los precios del petróleo, así como nadie tenía prevista la pandemia.

Para el año 2014 los precios del crudo como en caída libre, pasaron de 110 a 60 dólares el barril, y en el 2015, ya estábamos por los 30 dólares, lo que representó una depreciación del casi 80%, que a su vez afectó la TRM en Colombia de pasar de 1900 a 2600 pesos. Ni el más experto lo tenía previsto.

Luego para el 2020 llega la pandemia donde el precio del petróleo ya había llegado a una recuperación a 70 dólares el barril donde nuevamente cayó a históricos de hasta menos 35 dólares lo que significaba que las empresas productoras pagaban para que alguien se llevara su petróleo debido a la sobreproducción que se presentaba en ese momento, afectando nuevamente la TRM en Colombia subiendo de 3200 hasta más de 4000 pesos el dólar, es decir, del 2013 al 2020 el aumento de la TRM fue del 100%.

¿Acaso la Fiscalía y Contraloría están revisando los más de 1800 contratos suscritos en dólares que según la Auditoría General de la República se tenían para esa fecha por entidades estatales? Inclusive el mismo gobierno sabe que las ganancias por las ventas del petróleo se reciben en dólares, por lo tanto, ¿debería investigarse al gobierno por presentar la tercera reforma tributaria en menos de años para cubrir el hueco fiscal del país por no haber planeado la devaluación del peso?

Entonces lo que pretenden con Fajardo y lo que han hecho con Petro es tratar de dejar un camino sin competencias, donde el rival para el caso del Uribismo, le sea más fácil su camino hacia la presidencia, basándose en argumentos débiles confundiendo al ciudadano del común como “una jugadita más”.