Diario del Huila

Una madre ejemplar

May 7, 2022

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DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Por: Daniela Gutiérrez

Miriam Ramírez Trujillo es una mujer de 50 años que pese a todas las dificultades que ha tenido en su vida ha logrado su mayor objetivo; ser una mamá ejemplar. La tenacidad y las ganas de darle bienestar a su familia, la llevaron a sacar adelante a tres hijos que hoy son la fuerza que su cuerpo ha perdido y la compañía que su alma anhela.

 “Hay unos que nacen con estrella y otros estrellados; yo soy del segundo equipo, desde muy pequeña supe que tendría que trabajar bastante para conseguir mis objetivos. Lo que siempre tuve claro era que si Dios me regalaba hijos iba a dejar la sangre en la arena por ellos; porque eso hacemos las mamás”, asintió Miriam Ramírez Trujillo.

Su historia es bastante fuerte, tiene capítulos negros que prefirió no tocar, pero también está llena de esperanza, de amor, de satisfacción, de anhelos y sobre todo de propósitos, del poder de reinventarse para resurgir y no dejarse derrumbar ante las situaciones.

“Desde muy chiquita siempre tuve la visión de poder estudiar, me tocó duro, pero lo hice; y lo hice sola. Nos tocaba trabajar para pagarnos el colegio y todo lo que necesitáramos porque mis papás no tenían recursos. Nos tocaba irnos caminando desde el barrio El Gaitán hasta el barrio Chicalá, pero lo hacíamos y éramos los mejores, junto a mis hermanos”, relató Miriam.

Es graduada de la Institución Educativa Ceinar, donde siempre se destacó por sus buenas calificaciones, pero sobre todo por lo bien que se desempeñaba en las artes plásticas. Esa fue una de las pasiones que la acompañó gran parte de su vida y que le brindó la posibilidad de dejar en varios retratos su recuerdo.

Una ilusión perdida

Siendo muy joven Miriam narra que se enamoró y se casó con el hombre que pensó en su momento era el ideal, sin embargo “fue un error, error lo digo porque a estas alturas, con 50 años soy una persona separada, madre cabeza de familia prácticamente siempre, porque a pesar de que tenía un esposo fui yo la que en todo momento preveía para las necesidades de la casa”.

Su situación económica es difícil, en algunos momentos fue precaria, vivían en una “rancho” como ella lo llama de tejas de zinc y cuatro paredes. Se desempeñó como empleada doméstica, niñera, cuidadora de ancianos, planchaba y hacía cualquier labor que le retribuyera un valor económico para llevar sustento a su hogar.

Tiene 3 hijos. Juan Sebastián, Cristian David y Gabriel Alejandro; un pequeño de ocho años que hoy por hoy se ha convertido en su bastón “ese se me coló, yo estaba operada para no tener más bebés, pero llegó él y solo Dios sabe por qué me lo envió”.

Pese a todo asegura que nunca se ha sentido sola, siempre ha tenido el respaldo de las personas que la quieren y la admiran; por su verraquera, por su jovialidad, por su espíritu, por su carisma y por el ángel que lleva dentro.

No se deja vencer

Aunque es técnica en Secretariado Ejecutivo, hizo cursos de lencería, de belleza, de croché e hizo seminarios de primeros auxilios, nunca logró cumplir su sueño que era ser enfermera de profesión, al principio su poder adquisitivo no era mucho para lograr entrar a esta carrera y luego el afán de darle todo a sus hijos no la dejó convertirse en profesional.

Hoy en día su cuerpo le ha pasado factura puesto que debido a todo el esfuerzo físico hecho durante años de trabajo la tienen sufriendo de un problema muscular en uno de sus brazos. El trabajo que tenía “que pensé que era una bendición me cerró las puertas cuando me enfermé” manifiesta.

Y ahora se encuentra desempleada y “rebuscándome la vida porque tengo todavía dos chicos que sacar adelante. Yo le pido a Dios que no me deje caer porque ellos me necesitan. Mi hijo mayor ya tiene su trabajo y puede sostenerse, pero los otros dos no y yo aspiro a que pueda ayudarles hasta que terminen de estudiar”, indicó la abnegada madre.

Hoy por hoy tiene la voluntad de ayudar y prestar su servicio ante los más necesitados, es así como es colaboradora en la Fundación La Casa de Mo. “Una fundación sin ánimo de lucro que ayuda, acompaña y presta servicios a los abuelitos, hago parte de los bomberos brigadistas, soy policía cívica y estoy haciendo el curso de vigilancia para trabajar como guarda se seguridad”, contó.

Pese a los años que tiene Miriam no pierde sus ganas de salir adelante, de poder en algún momento dejar una casa digna para sus hijos, de poder ofrecerles una mejor calidad de vida, de hacer realidad todos los sueños que tiene y de seguir aportando a su comunidad y a todas las personas que necesiten de su ayuda. Sin duda, serán muchas las madres que se ven retratadas en la historia de vida de Miriam.

Autor: WebMasterDH

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