Por: Faiver Eduardo Hoyos

Al Pan, Pan…

Ningún gobierno en el mundo estaba preparado para tener que lidiar con un enemigo tan poderoso y además invisible en pleno siglo XXI como sucedió con el coronavirus. El gobierno colombiano en cabeza de Iván Duque mucho menos.

Algunos mandatarios de diferentes países pasaran a la historia y serán recordados como grandes líderes, los cuales amparados bajo la investidura de ser los hombres más importantes de cada nación, trataron de salvaguardar la salud, la economía y la seguridad de todos sus habitantes en medio de una pandemia.

Otros gobernantes en cambio serán recordados no precisamente por sus buenas gestiones en tiempos difíciles. Las malas decisiones de algunos, la arbitrariedad y la mezquindad de otros para cogobernar con todos los sectores sociales que puede reunir una nación les cobrara factura.

Ese es el caso del Presidente de Colombia Iván Duque, el cual será recordado como el primer Presidente en la historia del país en haber impulsado tres reformas tributarias en solo dos años y medio que lleva su gobierno. Un gran futurista nuestro Presidente, quien desde antes de pandemia ha tenido en sus planes “vacunar” a los colombianos de “a pie”.

El mal manejo que desde el Gobierno Nacional le han dado a la pandemia y los frágiles alivios económicos para los ciudadanos más desprotegidos, sumados ahora con una nueva Reforma Tributaria que parece llegará en medio de la peor crisis económica en la historia de Colombia, han causado que el país se vuelva inviable e insostenible.

Lo que se sabe hasta el momento de la no tan esperada Reforma Tributaria es la polémica propuesta de gravar algunos productos de la canasta familiar con un IVA del 19%. Algo muy preocupante y contraproducente pues actualmente el 60% de la canasta familiar en Colombia ya está gravada.

Otras de las propuestas que contempla la nueva Reforma es aumentar la base de las personas que declaran renta. También se contempla la posibilidad de aumentar hasta en un 15% los gravámenes para los estratos cinco y seis. Además de algunos alivios tributarios para los más “poderosos”.

Si bien es cierto, no podemos desconocer la realidad del país el cual tiene su economía totalmente desquebrajada y requiere de manera urgente aumentar el recaudo en sus ingresos, estás medidas resultan totalmente impopulares por donde se les mire, las cuales repercutirán en un golpe directo a los bolsillos de millones de colombianos que hoy hacen parte de la clase baja y media.

En vez de seguir asfixiando a las personas asalariadas, pensionados, pequeños y medianos comerciantes y a las clases sociales históricamente más abandonas por el Estado, se deberían pensar en estrategias que castiguen severamente la evasión y elusión de impuestos, la corrupción, fortalecer la lucha contra el contrabando y tal vez una de las medidas más sencillas pero dolorosas para aquellos burócratas empedernidos: la disminución del tamaño del Estado y la reducción de grandes salarios como el caso de los Congresistas.

Lastimosamente mientras en nuestro país siga reinando la corrupción y todo lo que de ello se deriva, ningún peso recaudado será suficiente. Es con estrategias de fondo que lograremos recaudar los recursos necesarios para el funcionamiento como nación.

Por ahora lo único cierto es que gracias a la gestión del Gobierno Nacional llegará primero a Colombia la vacunación más+ IVA, antes que las vacunas contra el coronavirus. En un país que aguanta hambre aumentar el precio al huevo debería ser considerado un delito de lesa humanidad.