DIARIO DEL HUILA, COMUNIDAD

Por: Hernán Galindo

Fotos: Tatiana Ramírez

Opiniones encontradas a favor y en contra se dieron en la comunidad neivana y del Huila tras lo ocurrido en la ciudad en el paro nacional del miércoles, que tuvo movilizaciones con protestas pacíficas, pero también violencia, agresiones a la fuerza pública y vandalismo.

“Hubo alegría, la gente marchó en paz, expresó su inconformismo contra políticas nacionales y la tradicional dirigencia política, lástima los daños y ataques a los bienes públicos, a las estatuas, a las fachadas de edificios”, dijo Francisco Valdés, ciudadano que encontramos en el Parque Santander, epicentro de la jornada.

En la sala de la ciudad se concentraron los marchantes para mostrarse y expresarse, convocados por organizaciones sociales y sindicales, siendo además y tristemente el gran lunar las arremetidas de parte del público para destruir estatuas de personajes históricos para Neiva y el departamento.

Las víctimas mudas del Parque Santander

A plena luz del día, en medio de arengas, aplausos y cánticos, manifestantes, la mayoría jóvenes, algunos encapuchados, en cuestión de minutos, asaltaron estatuas, monumentos y bustos que encarnan la historia de los huilenses. Algo triste, dramático y repudiable.

“Animados por muchos de los asistentes, se veía que eran estudiantes, unos golpearon, pintaron y tumbaron las estatuas. Nunca vi algo así”, contó Carlos Perdomo, pensionado que estaba en el Parque, como es usual diariamente, compartiendo con amigos.

Diario del Huila madrugó el jueves a visitar el escenario de los desmanes para hablar con la gente, con la comunidad, y hacer un balance de los hechos.

Golpeado con piedra y martillo fue derribado el busto al fundador de la ciudad, Diego de Ospina y Medinilla.

En el pedestal se lee “asesino de indígenas”, pintado con aerosol. Es una obra del escultor antioqueño Horacio Velásquez Montoya. Fue descubierta el 15 de junio de 1970.

“A pesar de los actos de violencia, atribuibles a los vándalos, que no representan el espíritu del marchante, se demostró que en Neiva hay un descontento, pero se debe ejercer en libertad y sin vulnerar los derechos de los demás”, señaló Javier Rangel, duelo de un almacén en el Pasaje Camacho, ubicado a un costado.

Otro prócer atentado fue la escultura de Francisco de Paula Santander, situada en el corazón de la plaza que lleva su nombre para rendirle homenaje y honor.

“Fue célebre en el proceso de independencia luchando al lado de jóvenes patriotas. Conocido como el hombre de las leyes”, reflexiona Jorge Torregrosa, mayor de edad.

Construyó el primer sistema de educación pública de Colombia al impulsar la creación de escuelas y universidades, por allá en 1835.  ​

El horror de Lara y Pastrana  

La efigie o figura de Rodrigo Lara Bonilla, mártir colombiano en la lucha contra el narcotráfico, entregada al departamento el 30 de abril de 2019 y ubicada a un costado de la Plaza de Banderas de la Gobernación, amaneció con manchas de pintura amarilla en el rostro. También vandalizado.

“En la placa se lee No se acabará la delincuencia mientras subsistan las oprobiosas condiciones sociales y económicas en que se encuentran millones de colombianos…”, nos hace caer en cuenta Fabio Tulio Cerquera, uno de los curiosos que llega a mirar lo ocurrido.

“Lo que ha pasado no es contra el gobierno ni la reforma tributaria. Yo también estoy en contra de más impuestos en medio de la pandemia y la crisis económica. Pero no es la solución la violencia y la salvajada”, opinó Graciela Torres, que llega a hacer una vuelta en el edificio departamental.

También fue blanco de la agresión la figura de Misael Pastrana Borrero, a un lado de la Plaza de Banderas. La amarraron con lazos y la jalaron hasta terminar en el piso. La gente gritaba y aplaudía”, contó Filiberto Buendía, lustrabotas.

“Fue derribada en Neiva la estatua de Misael Pastrana Borrero por una manada de cafres (malo, delincuente) que odian lo que ni siquiera conocen”, escribió en redes sociales uno de sus hijos, Juan Carlos, periodista.

Pastrana Arango nació en Neiva y estudió el Garzón. Fue presidente de Colombia entre 1970 y 1974. Curiosamente, gracias a su gestión, se construyó el actual Parque Santander y se rehabilitó el edificio de la Gobernación, el mismo escenario donde ayer fue víctima muda e impotente.

“Durante su gobierno se vivió la mayor revolución urbanística de Neiva, con el desarrollo de la Avenida La Toma, con su canalización, la construcción de la Avenida Circunvalación, el Monumento a La Gaitana, el Teatro Pigoanza, entre otras obras”, recuerdan libros de historia.

Y también resultó curioso que los atacantes fueron muchachos, un poquito ‘despistados’.

“Tal vez no saben que en 1973 Pastrana impulsó una reforma constitucional para la adopción del voto desde los 18 años, pues sólo podían ejercer ese derecho los mayores de 21 años. La reforma fue aprobada durante el gobierno de López Michelsen, en 1975, año en que también se rebajó la edad de la mayoría de edad a los 18 años”, comentó Gilberto Castillo, dirigente conservador.

La estatua de Pastrana fue ordenada por el entonces gobernador Jaime Lozada, asesinado por las Farc, para exaltar al huilense sobresaliente. Es autoría del maestro Luis Alfredo Ávila y fue descubierta el 21 de diciembre de 1997.

Debate abierto

Después de lo sucedido, la pregunta que quedó sonando es ¿cuál es el límite entre lo aceptable e inaceptable de dañar estatuas y bienes públicos y qué se logra con estos actos? Diario del Huila habló con la comunidad.

Flavio Chica: “Se puede derribar todos los monumentos, pero eso no cambia necesariamente lo que ocurrió. Se debe es enseñar muy bien la historia, realmente lo sucedido”.

Néstor Herrera: “Aún estamos obligados a aprender ese pasado”.

Fernán Bernal: “Se debe promover el libre intercambio de información e ideas. Se debe conocer la historia para no repetirla”.

Alejandra González: “Se pueden quedar las estatuas que hay, pero poner también la de los héroes populares criollos que están en el anonimato”.