Por: Aníbal Charry González

Después de Semana Santa,  es lo que se le viene pierna arriba al pueblo de abajo, si como está previsto por parte del subpresidente Duque, se comienza a tramitar la tercera reforma tributaria maquillada con diferente nombre que se presenta en este incompetente  y  alcabalero gobierno que no da pie con bola como se dice en el argot popular, que de ser aprobada y todo indica que lo será, va a terminar incrementando la pavorosa desigualdad en este país medalla de bronce a nivel orbital,  lo cual constituye una verdadera vergüenza dado que, como se ha anunciado se fundamentará en más de lo mismo que nos han dado secularmente, cual es el incremento del IVA extendiéndolo a productos básicos de la canasta familiar, y en la ampliación de la base del impuesto de renta para quienes tienen ingresos mensuales entre 2 y 6 salarios mínimos,  aumentando de ñapa las tasas de renta entre 6 y 10 salarios mínimos, como coinciden los expertos en el tema.

Mejor dicho,  también como siempre ha ocurrido en todos los gobiernos de presidentes que de candidatos han prometido que no habrá más impuestos, nos caparán nuevamente a los de abajo,  mientras los de arriba que tienen  concentrada la riqueza en muy pocas manos y son los que financian las campañas incluidas las de presidentes,  quedaran prácticamente incólumes so capa de la falacia de generar empleo,  cumpliéndoles el régimen a ellos sí, la promesa de que no los afectarán con mayores cargas impositivas que vayan a mermar su enorme riqueza, que por supuesto ni por asomo generará su distribución para siquiera paliar la ingente desigualdad en la cual somos casi campeones en el orbe.

Y es que se trata de una farsa de reforma tributaria con fines de solidaridad de acuerdo a su mentiroso nombre de Ley de Solidaridad Sostenible, que aspira a recoger en medio del impacto de la pandemia más de 30 billones de pesos, o sea 3 veces lo que dejó la última reforma aprobada en el 2019, como que la mitad de esa enorme suma se destinará a comprar 24  aviones de guerra a los Estados Unidos, en una actitud incomprensible y desconsiderada por decir lo menos con el agobiado y expoliado pueblo colombiano que siempre es el paganini, sin que se afecte a quienes deben verdaderamente afectarse con más cargas impositivas como son los grandes ricos, como lo piden en otras latitudes ellos mismos con el fin de contribuir a conjurar los nocivos efectos de la pandemia y generar desarrollo social.

Escolio. El presidente de la JEP Eduardo Cifuentes en respuesta a la propuesta de Tomás Uribe,  de reemplazarla por un formulario y reducirla en un 30 por ciento,  manifestó que se trataba de ignorancia absoluta en un anhelo de impunidad absoluta, pero más que ignorancia absoluta por lo que representa la consciente propuesta viniendo de quien viene,  se trata simple y llanamente de un acto de bellaquería absoluta de total desprecio por la justicia, el proceso de paz y las millones de víctimas del atroz conflicto armado.