viernes, 17 de agosto de 2018
Neiva/ Creado el: 2018-08-02 09:07 - Última actualización: 2018-08-06 12:34

VIH: La soledad de una vida con un virus incurable

Los señalamientos y críticas de la sociedad son otros de los padecimientos con los que tienen que lidiar las personas que son diagnosticadas con esta patología.

Alberto Osorio.

Escrito por: Caterine Manchola | agosto 02 de 2018

“Cuando alguien dice “tengo sida” de una vez la sociedad lo encasilla en que se es trabajadora sexual o gay. Pues a la gente “decente” no le da eso. Toda la familia, amigos o conocidos se hacen a un lado y uno debe continuar solo”.  

Así califica esta enfermedad Alberto Osorio de 54 años, quien fundó hace 17 años Güipas Fundación Semillas de Vida.  

Continúa diciendo “si se es mujer, dicen que es trabajadora sexual, y si se es hombre no, ese man con lo gay que era, se había tardado”.

Osorio lo relata según lo que ha vivido, ya que ha padecido  este y demás atropellos por parte de la sociedad desde hace 30 años, cuando le fue diagnosticado el Virus de Inmunodeficiencia Humana – VIH, pero con el pasar de los años,  este le ganó terreno y se convirtió en enfermedad. 

Debe sobrevivir, además de la enfermedad, a los contantes señalamientos de muchas personas pues “la gente me ve en el colectivo y me reconoce, se aleja, no se sienta a mi lado”, comentó y “con el pasar del tiempo no hay sistema defensivo que a uno sostenga”, agregó.

Dijo que tiene solo 22 glóbulos blancos hasta el momento.

Según indica, el tema de las enfermedades sexuales es omitido y señalado por la sociedad puesto que “si un día cualquiera uno llega al trabajo y dice, me dio cáncer en los senos, todo el mundo le va a brindar ayuda”, pero si se habla de una patología producida por medio de relaciones sexuales, “la gente lo esquiva”.  

La fundación


Su diario vivir cosiste de levantarse, tomar algunas pastas, hacer oficio e irse a trabajar en la fundación recaudando fondos para sostenerla, la cual nació fruto de uno de los deseos más inocentes que un niño de seis años manifestó.    

“Dijo que quería tener sida para poder comer,  y de ahí nació guipas, el 31 de agosto del año 2001, pues el niño era de escasos recursos económicos y veía que al contrario de él, las personas con VIH sí podían comer”.

Esta se construyó para llevar alimentos a niños y niñas con el virus o la enfermedad, o también de escasos recursos cuya alimentación es limitada.

Al llegar a realizarle la entrevista a, Alberto Osorio, una de las cosas más curiosas que me llevé, además de ver que absolutamente toda la gran casa de dos pisos, suelos, paredes y cielo raso,   está  enchapada por cuestiones de asepsia, es que no había nadie además de mi entrevistado.

Pero durante la charla, confesó que todos se habían escondido cuando se enteraron de la visita.

“Cuando dan el diagnóstico, lo primero que uno piensa es que todo el mundo lo va a discriminar, comenzando por la misma familia”.

“Es que es muy difícil dar la cara. Nos escondemos porque huimos al escarnio público. Los que están aquí no van a dar la cara porque las críticas sociales son terribles. Le tenemos miedo a que nos señalen”.

Explicó que, incluso, los niños y niñas de la fundación tuvieron uniforme y cuando la gente los veía en las calles les gritaban cosas insultantes. Razón por la cual se debió omitirlo.

De otro lado, expresó que uno de los problemas más graves que ha presenciado a lo largo de su vida, es que “todas las personas quieren venir y dejar tirados a los infectados”.

Con detalle narró que tuvo la amarga experiencia de que alguien muriera dentro de la fundación, lo cual fue un problema porque, según él, nadie se quería hacer cargo del cadáver.

“No lo querían aceptar. Nos tocó llamar a la funeraria, recoger el cadáver, llevarlo hasta la puerta de la casa de la familia y dejarlo ahí. Fuimos con policías y todo”, dijo. “Así de sencillo” agregó.

“Si los padres han muerto, los familiares no quieren hacerse cargo de los niños y niñas. Buscan dejarlos en cualquier entidad”.

Indicó que incluso, “tuvimos una vez una casa en un barrio y la vivienda fue cerrada debido a la discriminación de la gente. No aceptaban que en su barrio hubiera un sitio para personas muriéndose de sida… esa presión hace que uno se retracte”.

Sin embargo, han logrado salir adelante y ya cuentan con el hogar Nuestra Señora de Fátima, que ayuda a mujeres con el virus VIH y están en  embarazadas. Y una finca donde residen 94 personas “con VIH sida muriéndose”, dijo fríamente Osorio.

“Tenemos otra casa donde la familia los ha abandonado y nadie quiere hacerse cargo”.

El representante legal recalcó que viven netamente de donaciones de enseres, “no recibimos ayudas monetarias, y por eso hemos subsistido”.

“Estoy preparado para morir”

Alberto Osorio manifiesta estar tranquilo pues “cuando se ingresa al mundo del Sida, uno se acostumbra… y asistir a tantos talleres también ayuda, además que es algo tan natural ver morir la gente, ya lo tomo más tranquilamente”.

Sostuvo que ha hecho tanto duelo que esto ya no le afecta.  

La forma en que contrajo el virus fue por medio de relaciones sexuales con su esposa, luego de que le realizaran una trasfusión  de sangre pues sufrió un accidente automovilístico.

“Ella era mala para manejar, tuvo un accidente y le pusieron sangre infectada… como yo tenía relaciones sexuales con ella, también me infecté”.

Su esposa murió en otro accidente de tránsito, pero por más de seis años sobrellevaron juntos el virus.

Paradójicamente, dice no tener rencor contra Dios y asegura que antes le agradase.

“Le agradezco a Dios mi VIH, porque he conocido personas maravillosas que hacen posibles grandes cosas. Por ejemplo, tenemos a Luisa María Duque Cerón, que fue una gran mujer que nos ayudó muchos años en la Fundación. Hay gente que durante 17 años nos ha ayudado sin condiciones. Hay personas que ayuda a construir y eso alienta a vivir”.

Su padre murió por manos de la guerrilla y su madre vive en Europa, pero no tiene contacto con ella desde que se describió su patología. Con las hermanas y hermanos la relación es de lejos.

Como ya se dijo, tiene solo 22  glóbulos blancos. Los llamados leucocitos, según explicó   Arley Medina Herrera, profesional en la salud,   en la población normal deben estar entre 3 mil y 10 mil. Cuando están por debajo de 3 mil  quiere decir que hay una leucopenia y esto significa que toda la línea celular se encuentra baja y por lo tanto la respuesta inmune ante cualquier infección es muy limitada. Si tiene solo 22 quiere decir que está en alto riesgo de infectarse de cualquier enfermedad de la que una persona del común no se enfermaría.

Finalmente, expresó que la última recaída fue provocada por  una gripa que lo tuvo seis días en clínica. Hace poco también, debido a una bacteria estomacal, “me tocó aguantar hambre en la clínica, me alimentaba solamente por suero, mientras la bacteria se moría de hambre porque no podía matarla de otra forma”.

A tener en cuenta

Es importante recordar que no toda persona con VIH tiene sida.  

El término  SIDA no es sinónimo de VIH, pues SIDA es el nombre de la enfermedad y la sigla VIH (virus de inmunodeficiencia humana) designa al virus que la causa.

El SIDA, es la ‘fase final y avanzada de la infección crónica por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)’; es decir, el SIDA es la enfermedad y el VIH el virus que la origina: se puede ser portador del virus y no padecer nunca la enfermedad.

En el año 2017 se reportaron 253 casos nuevos. De los cuales 152 fueron del municipio de Neiva según informó Arley Medina Herrera.

“En este año a primer semestre llevamos 132 casos en todo el departamento de los cuales 82 son del municipio de Neiva. El mecanismo de trasmisión más frecuente se dio por medio de relaciones sexuales, seguido de parenteral es decir, inyecciones intravenosas o catéter”, explicó el profesional en salud.

Cifras

  • El primer mecanismo en mención,  se dio en su mayoría entre parejas heterosexuales con un 65%. Seguido de homosexual y bisexual con un 27% y 3,78% respectivamente.
  • El 81% del total pertenece al régimen subsidiado, y 31% contributivo.
  • El  69% hombres fue en hombres. Y el 31,8% mujeres.
  • El rango de edad más frecuente es de 16-25 años con un 34%; y de 26 a 35 años con un 31%.
  • Se han registrado 3 gestantes con VIH en lo corrido del año.

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