Estamos viviendo unos tiempos difíciles por la falta de tolerancia y de aceptar las diferencias, un estado de polarización social donde el campo de batalla de esta particular ‘guerra’ son las redes sociales, desde donde se dispara en diferentes frentes y distintos enemigos.

Hoy la guerra que enfrentamos es de ideas, de formas de pensar, unas muy interesantes, otras no tanto y las más, insulsas y sin sentido. Nos estamos llenando de enemigos gratuitos e invisibles, porque en muchas ocasiones atacamos contra aquél, que sin saber realmente quién es, se toma el atrevimiento de contradecir nuestras opiniones.

Frente a todo lo anterior, toma aún más importancia la reunión que sostuvieron ayer en la Comisión de la Verdad, el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso y uno de los jefes de las exFarc, Rodrigo Londoño, más conocido como ‘Timochenko’. En otros tiempos, enemigos de verdad, batallando desde orillas opuestas, pero ayer tuvieron el coraje y la gallardía de sentarse a hablar de la absurda guerra que ambos enfrentaron.

La Comisión, creada por el acuerdo de paz firmado en 2016 por el Gobierno y las Farc, convocó a estos dos protagonistas del conflicto para que, de manera virtual, diesen su versión sobre ciertos episodios y pudiesen explicar a las víctimas sus razones. Las acusaciones al Ejército y el papel del Estado en los crímenes cometidos en el conflicto colombiano ocuparon gran parte del encuentro entre Londoño y Mancuso.

Mancuso justificó que su implicación inicial en el conflicto colombiano fue como víctima de la guerrilla y en un intento de rebelarse contra el hostigamiento a la población civil, y que fue el Ejército el que le puso un fusil en la mano.

Londoño, reconoció que hay una parte de las Farc la que está “aprendiendo a odiar” porque “no le cabe a uno en la cabeza” ciertas acciones que se cometieron.

En el encuentro los dos protagonistas, se enfrentaron a preguntas de los comisionados y dieron rodeos sobre cuestiones como los vínculos directos con el narcotráfico. El encuentro también sirvió para que los líderes reconocieran errores.

Mancuso alegó que el conflicto “no admite verdades unilaterales”. “Es un entramado de situaciones que implica la voz de unos y de otros. Esa composición es la única que puede brindar una visión extensa y real de lo que pasó”.

Si estos dos personajes, otrora enemigos, hoy pueden expresar sus opiniones sin que del otro lado sea atacado. Todos estamos en el derecho de pensar diferente, y no por eso debemos recibir ataques de quienes no opinen igual.

Voces desde los dos bandos

Estamos viviendo unos tiempos difíciles por la falta de tolerancia y de aceptar las diferencias, un estado de polarización social donde el campo de batalla de esta particular ‘guerra’ son las redes sociales, desde donde se dispara en diferentes frentes y distintos enemigos.

Hoy la guerra que enfrentamos es de ideas, de formas de pensar, unas muy interesantes, otras no tanto y las más, insulsas y sin sentido. Nos estamos llenando de enemigos gratuitos e invisibles, porque en muchas ocasiones atacamos contra aquél, que sin saber realmente quién es, se toma el atrevimiento de contradecir nuestras opiniones.

Frente a todo lo anterior, toma aún más importancia la reunión que sostuvieron ayer en la Comisión de la Verdad, el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso y uno de los jefes de las exFarc, Rodrigo Londoño, más conocido como ‘Timochenko’. En otros tiempos, enemigos de verdad, batallando desde orillas opuestas, pero ayer tuvieron el coraje y la gallardía de sentarse a hablar de la absurda guerra que ambos enfrentaron.

La Comisión, creada por el acuerdo de paz firmado en 2016 por el Gobierno y las Farc, convocó a estos dos protagonistas del conflicto para que, de manera virtual, diesen su versión sobre ciertos episodios y pudiesen explicar a las víctimas sus razones. Las acusaciones al Ejército y el papel del Estado en los crímenes cometidos en el conflicto colombiano ocuparon gran parte del encuentro entre Londoño y Mancuso.

Mancuso justificó que su implicación inicial en el conflicto colombiano fue como víctima de la guerrilla y en un intento de rebelarse contra el hostigamiento a la población civil, y que fue el Ejército el que le puso un fusil en la mano.

Londoño, reconoció que hay una parte de las Farc la que está “aprendiendo a odiar” porque “no le cabe a uno en la cabeza” ciertas acciones que se cometieron.

En el encuentro los dos protagonistas, se enfrentaron a preguntas de los comisionados y dieron rodeos sobre cuestiones como los vínculos directos con el narcotráfico. El encuentro también sirvió para que los líderes reconocieran errores.

Mancuso alegó que el conflicto “no admite verdades unilaterales”. “Es un entramado de situaciones que implica la voz de unos y de otros. Esa composición es la única que puede brindar una visión extensa y real de lo que pasó”.

Si estos dos personajes, otrora enemigos, hoy pueden expresar sus opiniones sin que del otro lado sea atacado. Todos estamos en el derecho de pensar diferente, y no por eso debemos recibir ataques de quienes no opinen igual.