Está comprobado que el combustible de las organizaciones criminales que están generando caos y destrucción de la vida en nuestro país es el narcotráfico. Los permanentes asesinatos de los líderes sociales, los ataques permanentes a la Fuerzas armadas y a la población civil que diariamente se ve afectada por el terror que imprimen estos grupos desadaptados, que solo buscan lucrarse de los negocios que sostienen con la mafia de los carteles de las drogas.

Hay que reconocer que las Fuerzas Militares y la Fuerza Pública, les han venido propiciando contundentes golpes a todas las estructuras narcoterroristas disidentes de las Farc y de las organizaciones criminales que operan en algunos territorios del país. Han sido efectiva la aplicación de la tecnología satelital de última generación contra las estructuras de las diferentes organizaciones narcoterroristas que son direccionados por los cabecillas del ELN y la Narcotalia, que se encuentran en el vecino país de Venezuela, protegidos por el dictador Nicolás Maduro y el cartel de los soles.

Por este motivo, es importante tener en cuenta el documento emitido recientemente por la administración de Joe Biden y su vicepresidenta Kamala Harris con las siete prioridades del nuevo gobierno para el primer año en materia de Drogas ilícitas. La presión de los Estados Unidos establece que se debe empezar de inmediato la aspersión aérea con glifosato, para contrarrestar las áreas cultivadas de coca, que a la fecha superan las 210 mil hectáreas. La posición de la primera potencia mundial, que es el foco de distribución de los narcóticos que se producen en nuestro país, es que, si no se fumiga, no se van a acabar con las drogas en Colombia.

Más cuando la reaparición de las masacres y el desplazamiento forzado en varias zonas del país está asociada, sin duda, a la persistencia de los narcocultivos, sumado a que las disidencias de las Farc han resuelto depredar, por medio de incendios, varios parques naturales del suroriente del país para ampliar la frontera de la coca. Y no podemos olvidar que, a través de las minas antipersonas, y también instrumentalizando a comunidades vulnerables, los narcos, el ELN, las disidencias y las bandas criminales han logrado frenar la acción de los erradicadores manuales.

Lo anterior, ha obligado al gobierno nacional a iniciar en las próximas semanas los procesos de aspersión aérea del glifosato en las regiones, donde se han incrementado los cultivos de coca. Ha venido trabajando en esa tarea, y se avanza en la elaboración de los estudios científicos y los protocolos para garantizar, como lo exige la Corte Constitucional, el mínimo de afectaciones colaterales por el uso de la aspersión aérea contra las plantaciones de coca, así como la reparación por eventuales daños.