lunes, 28 de septiembre de 2020
Regional/ Creado el: 2019-11-13 04:18 - Última actualización: 2019-11-13 04:18

William Becerra, un caficultor con proyección internacional

Su finca está ubicada en la vereda Belén del municipio de San José de Isnos, Huila. Allí en dos hectáreas cultiva café especial que es exportado a los Estados Unidos, donde las compañías de Google y Facebook disfrutan del rico sabor y aroma de su café.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 13 de 2019

 

A 228 kilómetros de la Capital del Río Magdalena, entre hermosas montañas verdes, se encuentra la finca La Florida en la vereda Belén del municipio de San José de Isnos, Huila; allí William Alexander Becerra de 33 años junto con su familia cultivan café, el cual es exportado por Progeny Coffee Farmers  -una empresa colombiana- a los Estados Unidos y distribuido a Google y Facebook.

Desde hace cinco años William se dedicó con mucho sacrificio y esfuerzo a trabajar los cafés especiales; pero como tal, su labor y amor por el grano fue heredada por sus padres, quienes toda la vida cultivaron café.

“Un extensionista del municipio de Isnos que se llama Juan Pablo Rojas de la Federación me hizo la invitación de trabajar cafés especiales y de ahí conformamos un grupo que se llama Elite de Cafés especiales”.

Cuenta que cuando incursionó en los cafés especiales, no fue para nada fácil,  pero su perseverancia, ganas de seguir adelante con su proyecto y minuciosa trazabilidad del café, le permitió obtener un grano de alta calidad. En el 2017, envió una muestra al programa Yara Champion, donde tuvo una puntuación de taza de 89,22, por tanto recibió el tercer puesto “Taza de Bronce”.

Este concurso nacional es apenas un peldaño de lo que espera de su labor como caficultor y además, fue la puerta que le ayudó a darse a conocer a nivel internacional, donde la exigencia es mayor y de mucha competencia.

De Isnos para el mundo

Aunque no logró ganarse el primer puesto, la compañía Yara gratificó su labor enviándolo a una feria de cafés especiales en Seattle, Estados Unidos. “Esta experiencia fue única porque pues como bien sabe, soy un caficultor pequeño y mis sueños siempre fueron que algún día me daría a conocer en un concurso y en otro país, pero nunca pensé llegar tan lejos”.

Este caficultor se fue a Seatle con mucha motivación de querer sacar a su familia adelante y porque también daría a conocer el café que se cultiva en Isnos. “Primero me fui dándole gracias a Dios porque sin Él no hay nada y con ganas de traer clientes”.

El primer día él tenía mucha expectativa de encontrar un cliente que se fijara en su producto, pero no fue así, incluso se sintió hasta desmotivado, “tenía la obligación de traer clientes para la gente del grupo”. Solo hasta el tercer día, a las seis de la tarde, María José Palacio, fundadora de Progeny Coffee, se interesó en el café que estaba exhibiendo, contó.

“Yara llevó el mismo café tostado que había ganado en el concurso y de eso le dieron una muestra a la cliente, ella probó el café, dijo que le gustaba y esperaba que hiciéramos un negocio. Estaba contentísimo”.

Precisamente, se trataba de Progeny Coffee Farmers, una empresa familiar del Quindío que compra café a 50 caficultores de Colombia, de las cuales, aproximadamente cinco son del Huila, y luego lo exportan a los Estados Unidos donde 10 compañías toman café 100% colombiano.

“Hemos tenido un crecimiento muy grande, solo llevamos cinco años en el mercado, es una empresa relativamente nueva, es una empresa familiar, la creamos desde cero, casi que llevando muestricas y se nos fueron abriendo las puertas gracias a Dios”, indicó Daniel Palacio, gerente en Colombia de Progeny Coffee Farmers.

William después de que llegó a Colombia, María José Palacio, lo llamó para concretar el negocio y también para conocer toda la trazabilidad del café.

Por lo anterior, la empresa colombiana, lo llevó a San Francisco, California- Estado Unidos-,  para exponer su historia y todo el proceso de su café, de la misma manera para conocer a sus consumidores.

“Conocieron al caficultor, el que pone pecho acá en el campo, el que recolecta el café, el que le hace fermentación, el que lo lava; entonces, la gente que me distinguió allá, estaba muy contenta porque ellos tienen otra visión, creen que el café se da por arte de magia, pero les conté todo lo que se tiene que hacer. Esto es un trabajo duro y de mucha constancia, si usted se desmotiva uno desfallece”.

El papel que ha jugado Progeny Coffee Farmers en la vida de William ha sido muy especial porque lo han dado a conocer y además, han estado en los momentos más difíciles de su labor, esto fue el 4 de mayo de 2018, cuando un vendaval destruyó todo el secadero del café o como él lo llama “El templo del café”;  esta empresa ayudó en los suministros para volver a construir el secadero.

“Uno hace todo en el campo, pero si usted no hace las cosas bien, en el “Templo del café”, ahí se está tirando todo el proceso, desde la siembra, la fertilizada y la recolección”, mencionó lo que significa el secadero del café para él.

El caficultor indicó que “vale la pena seguir cultivando café, siempre y cuando manejándolo en el tema de especiales, para que haya más ingresos a las familias y podamos seguir adelante, porque esto es duro, la vida en el campo es duro y para gente berraca”.

Día a día                        

El trabajo es arduo y de dedicación, por tal razón su día comienza a aproximadamente a las 5 de la mañana, su esposa prepara una buena taza de café y el desayuno, luego riega el grano al secadero, posteriormente sale a su lugar de trabajo que es en otro lote donde tiene la mayor parte de los palos de café. “Yo llegó con los amigos, familiares que me ayudan y uno les dice hagamos esto, cojamos el café de esta manera y si a mí me va bien a todos también”. 

Escogen el 85% del grano maduro, dejando el pintón y el verde; este café está calificado en 85% en taza. “La idea es seguir mejorando, porque cuando uno mejora los puntajes así mismo mejora los precios, siempre y cuando se debe mantener, que lo más duro es mantenerse en calidad”.

Posteriormente,  a las tres de la tarde, “voy al lote con mi caballito, bajo mi maquinita, mi motor e instalo la máquina y despulpo allá, me toca sacarlo en el caballo hasta la carretera y desde ahí pagar una camioneta para llegar a la casa y descargar y pasa el tema de fermentación en los tanques; eso es un trabajo duro, pero pues ha servido muchísimo porque ya hay personas que están fijadas en uno y estamos haciendo negocios”.

Termina su labor de ocho a nueve de la noche, porque su labor no termina en labrar la tierra, sino en consentir el café hasta en el último proceso. “Todas las tardes el café hay que amontonarlo por etapas, porque el día lunes y martes todo hay que echarlo por aparte, no se puede revolver, ya que hay unos que se adelantan más  y hay otros que se demoran más”. Añadió que lo último que le hace al café es acobijarlo en las noches y al otro día a eso de las cinco y media de la mañana se vuelve a destapar.

“Más de uno me dice usted si es chocho con ese café y yo digo no, es que el trabajo que me da mi Dios durante el día, no lo voy a perder durante la noche, yo tengo que asegurar que lo que se seca de día no se devuelva de noche, entonces yo lo tapo.  Es un trabajo más, pero va a garantizar la secada y va a ser un café de calidad”.

Sueños

A futuro William se ve trabajando su tierra y produciendo café, además incentivando a muchos caficultores que están empezando “de que el camino es el café especial”.

Agregó que le gustaría tener su propia marca, que se llame “El sueño de William” y entregarla a tiendas de café para que las demás personas conozcan lo que está haciendo un pequeño caficultor.

Asimismo, el sueño de William y de su esposa es pagar las deudas, poder tener una mejor casa y brindarles a su hija de 13 años y a su hijo de 6 años un mejor futuro.

William Becerra junto con su esposa, hijos, suegra y primo.

 


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