15 días de paro, el pueblo perdió el miedo a la autoridad, una autoridad que se perdió el respeto a sí misma al disparar a los ojos y a la humanidad de los jóvenes manifestantes, el gobierno, mientras tanto dando palos de ciego al invitar al diálogo a representantes de su misma camarilla, se sentó con los Peñalosa, los Fajardo, los Galán, gente totalmente ajena a la realidad del país, una gente a la que lo que les sobra de soberbia, les falta de empatía con el pueblo.

Mientras tanto el país se divide en dos realidades totalmente opuestas:

De un lado el pueblo marchando y pidiendo cada vez más cosas; en parte como respuesta a todas las veces en que el gobierno ha quedado mal, y ha incumplido. Quedo mal con indígenas, con sindicatos, con estudiantes, con camioneros, y con los docentes, no se quiso sentar a tiempo y ahora se les creció el enano, todos frustrados por la falta de esperanza, por la falta de oportunidades, un país que marcha a pesar de la pandemia, porque saben que es más peligroso el gobierno que tenemos que el virus.

Pero el enano se le creció al gobierno, y también hay que decirlo, a los líderes del paro que hoy no aparecen, no saben cómo apaciguar los ánimos, o no tienen el liderazgo que creían tener, para poner un alto, de ahí, que día a día las marchas siguen y la violencia sigue, y el abuso de unos pocos, porque también hay que decirlo son pocos, y de ambos lados, así se noten más que los eventos culturales y las marchas pacíficas, nada como el caos, para generar zozobra.

De otro lado están los colombianos que se dicen “de bien”, los que no marchan, no protestan, y censuran las protestas, pero que en los últimos días en Cali, han salido armados supuestamente a defenderse, pero han atacado a la minga indígena. Al lado de estos, esta obviamente los líderes de ultraderecha que claman por la militarización, por la mano dura, por el retorno a costa de lo que sea del orden.

En medio de ellos, un gobierno perdido, desconectado del país que gobierna, falto de liderazgo y de empatía para entender que el descontento es más profundo, y que viene de muchos años de desgobierno y de abuso del poder, un pueblo frustrado, una juventud sin esperanzas y anhelos, pues igual no hay oportunidades reales. Un gobierno que se escondía tras la pandemia, y que pensó que saliendo en televisión todos los días era como se gobernaba, olvidados compromisos adquiridos en el paro de 2019, intentando destruir lo construido en el proceso de paz, y sirviendo solamente a sus socios del poder.

Y ahora ¿qué hacer?, sentarse. Pero ya con FECODE, ellos tienen presencia en todo el territorio nacional, y tienen el liderazgo construido con muchos años de lucha sin cuartel contra el establecimiento. Y empezar a solucionar uno a uno los retrasos sociales; y que no hay plata?, pues deroguemos la reforma tributaria de 2019, que dio beneficios a los grandes capitales y a las multinacionales, según los economistas solo ahí podríamos encontrar tres veces más lo que supuestamente quería el gobierno recaudar en la fallida reforma tributaria.

Entre tanto: que dicen nuestros representantes y senadores?, nada…, como siempre.