Por: Carlos Eduardo Trujillo González

Según el diccionario de la lengua española, la cerveza es una “bebida alcohólica hecha con granos germinados de cebada u otros cereales fermentados en agua, y aromatizados con lúpulo, boj, casia, etc.; ratificando que, aunque no es determinada como licor, si es una bebida alcohólica.

Datos de Euromonitor, nuestro país es el tercer mayor consumidor de cerveza de américa latina después de México y Brasil con un promedio por persona de 51,4 litros por año, lo que representa un negocio de cerca de 10 billones de pesos y se calcula ya una proyección de producción para el año 2022 de aproximadamente  29 millones de hectolitros, donde las nacionales y artesanales lideran su participación en ventas del 51% y las importadas el 49%, además según los  grandes almacenes de cadena, de cada 100 clientes, 25 incluyen este producto en sus compras cotidianas; consecuencia de ello, la cerveza en Colombia es de las más baratas en el mundo, según estudio de Numbeo, análisis replicado por Exame que nos ubica en la casilla 89 entre 103 países.

Para embriagar a la gente o multar por alicoramiento entre la cerveza y los demás licores en Colombia no hay diferencia, lo que sí existe es una amplia permisividad fiscal y tributaria para quienes fabrican, importan y la distribuyen en nuestro país. Mientras los demás licores pagan impuesto ad valoren según resolución del DANE, la cerveza paga impuesto al consumo con el precio que ellos imponen y miden en hectolitros producidos, donde además nos preguntamos ¿quién los mide y controla? Todas las demás bebidas alcohólicas en Colombia pagan por cada grado de alcohol que contiene alrededor, y cerca de $250 pesos por grado, la cerveza a pesar de tener un contenido aproximado de 4 grados promedio de alcohol, no paga por este concepto.

Es por ello, que hoy cuando el gobierno nacional en la búsqueda de recursos para que el Estado se mantenga y después de afrontar semejante crisis social, económica y fiscal originada por la pandemia, sería importante en mi opinión encontrar recursos que no golpeen más la canasta familiar ni los menguados ingresos de los colombianos, consecuencia de la caída del comercio, la alta tasa de desocupación laboral y el cierre de tantas empresas como resultado de la crisis.

Para el año 2022 se calcula una producción de 29 billones de hectolitros que originarían alrededor de 9,6 billones de unidades de cerveza, los que, si tributarán por los 4 grados de alcohol que contienen, le generarían a la Nación unos muy buenos recursos que evitarían tocar la vulnerabilidad de la clase más pobre del país. Solo se requiere voluntad política y responsabilidad social de los industriales e importadores del producto.