Por: Amadeo González Triviño

Había tenido la convicción desde su infancia, que los ríos en su inmensidad eran capaces de devorar las estrellas que se reflejaban en sus aguas, sin importar la turbulencia de las mismas o la forma como se venía a cantaros cuanto se convertían en olas gigantes que aprisionaban contra sus propias aguas correntosas, ese mundo mágico que surcaba los cielos.

Pero el paso del tiempo y la forma atrevida como su padre lo llevó al río, y le fue enseñando las estrategias y los procedimientos para atrapar los peces y sobrevivir como pescadores en una sociedad desparramada por la miseria, el abandono y las injusticias sociales, era su única herencia, su forma de transmitirle sus conocimientos y llevarlo poco a poco, para que edificara su propia personalidad y su camino de búsqueda, de lucha y de conquista de sus amores, como una sirena o una leyenda que surge del fondo del agua o que está aprisionada en ella.

Esta historia, reflejada en el estilo novelesco por el cual se va introduciendo el escritor LEONTE MUÑOZ PERDOMO, es interesante y va perfilando poco a poco, la imagen de las víctimas de una de las peores obras de concreto y de la ambición económica generada en el centro del Departamento del Huila, como sucedió con la construcción de la represa del Quimbo, entregada en concesión a una multinacional que maneja grandes emporios de generación y venta de la energía eléctrica y que destruyó más de once mil hectáreas fértiles de nuestras tierras y trajo desplazamiento, abandono, daño del entorno y forma de vida de sus habitantes.

La pesca, sus pescadores, las aguas de los ríos de nuestra patria, de nuestra región y la evocación de sus tradiciones, de sus historias y de la práctica de este arte milenario, hoy vedado y censurado por los administradores de la represa del Quimbo, que constituían la forma de vida y el sustento de muchos habitantes de la región, se van perfilando poco a poco con las enseñanzas que se recogen y se van transmitiendo de generación en generación, hacen parte de esta historia y de esta obra del escritor huilense que desde Pitalito, conoció y comprendió la práctica y el ejercicio de esta actividad, la cual, aún conserva como forma de vida y de recreación en familia.

En el comentario que encontramos al final del libro, como una reseña de su contenido, sostiene el Escritor y Editor Esmir Garcés Q.:

“Hay libros que muerden; incluso, dan un mazazo en la cabeza, como lo refiere Kafka, pero existen otros que despiertan la vida. Al parecer, este sería el destino que nos acoge la novela “Los peces no comen estrellas”, de Leonte Muñoz Perdomo. Obra literaria que desentraña la vida de un pescador y la de su hijo en las riberas del río Magdalena; personajes que representan a los centenares de pescadores que fueron afectados por la construcción de las represas, poniendo en peligro no sólo la seguridad alimentaria de sus familias, sino la desaparición de saberes y tradiciones que existían alrededor de este oficio artesanal.”

Esta es la segunda obra que nos entrega el escritor luego de haber presentado el año 2020 su libro “La verdad escondida”, donde relata su experiencia y sus vivencias como agente de la policía y de investigador judicial, desarrolladas como funcionario público, y que en esta ocasión ocupa nuestra lectura de escritores regionales.