El gremio tuvo en cuenta que, de los 22 millones de ocupados, solo cerca de la mitad son empleados asalariados y, de estos, alrededor de 7,6 millones son formales

DIARIO DEL HUILA, ECONOMIA

La consigna: “Trabajar, trabajar y trabajar” que se hizo tan popular durante los gobiernos de Álvaro Uribe hoy es cosa del pasado, es lo que se deduce de la iniciativa del Centro Democrático que propuso reducir gradualmente la jornada laboral en 40 horas semanales y que fue aprobada la semana pasada. Hoy parece que el tema es: “Descansar, descansar y descansar”.

El Senado de la República aprobó el proyecto de ley que busca reducir la jornada laboral en Colombia de 48 a 40 horas por semana y que tiene como objetivo que los trabajadores tengan mayor tiempo para compartir con sus familias, desarrollar actividades personales o continuar sus estudios, por lo que no busca afectar el sueldo.

Así como se escucharon muchas voces a favor, otras tantas hablan en contra de la medida.
Así como se escucharon muchas voces a favor, otras tantas hablan en contra de la medida.

Sin embargo, aunque muchas voces han celebrado la aprobación de la iniciativa, otras, incluso el Ministerio de Hacienda, pusieron ‘el grito en el cielo’ porque según sus conceptos, esta reducción de las horas semanales laboradas no aporta a bajar los índices de desempleo.

La Asociación Nacional de Empresario (Andi), calculó que, en promedio, para cubrir las ocho horas no trabajadas en la semana, las empresas tendrían que cargar con un costo semanal promedio de $85.309 por persona. Esto multiplicado por 6,2 millones de empleados que trabajan más de 40 horas dejaría un costo anual de $26,9 billones, equivalente a 2,7% del PIB. Esto bajo el supuesto de que las empresas van a elegir contratar más trabajadores, por el mismo costo, para suplir las horas reducidas, pese a que es probable que muchas empresas paguen horas extras y otras simplemente recarguen el trabajo sobre sus empleados.

Adicionalmente, el gremio tuvo en cuenta que, de los 22 millones de ocupados, solo cerca de la mitad son empleados asalariados y, de estos, alrededor de 7,6 millones son formales, es decir, que cumplir con los requisitos laborales que exige la ley.

Entre estos, hay 6,25 millones de personas que trabajan más de 40 horas a la semana, es decir, 81%. Además, cada hora trabajada a la semana por 7,7 millones de asalariados formales es remunerada con $9.666.

“El cambio de la jornada laboral va en el sentido totalmente contrario al que debería. Se está encareciendo la creación de empleo, se está afectando la competitividad. Lamentable que no se haya tenido en cuenta eso. La responsabilidad que tenemos es grande”, destacó Bruce Mac Master, presidente del gremio.

El análisis advirtió que los resultados cambian según el sector en el que se aplique la medida. Por ejemplo, en el sector industrial el costo será mayor ya que, según el análisis, tendrán que pagar horas extras pues suelen ser labores que requieren estudios y capacitaciones.

Bruce MacMaster, presidente de la Andi.
Bruce MacMaster, presidente de la Andi.

Además, en sectores como el comercio u otros, que requieren de atención al público durante unos horarios específicos, no tendrán la facilidad administrativa y, por lo tanto, el incentivo, de contratar a personas por ocho horas semanales. Estas empresas también optarían muy seguramente por el pago de horas extra.

Impacto en la generación de empleo

Alberto Echavarría, vicepresidente de Asuntos Jurídicos y Sociales, quien firmó el análisis de la Andi, también tuvo en cuenta cuál será el costo en la generación de empleo y advirtió que los sectores que más trabajos generan tendrían “un impacto significativo”, pues la reducción de la jornada laboral no implica necesariamente la contratación de más trabajadores, sino el pago de costos adicionales.

Muchos asalariados trabajan, en promedio, más de 40 horas semanales. Este es el caso de los sectores industrial (46,3) y el comercio (48). Los sectores que, en promedio, trabajan menos de 40 horas son, también, los sectores que mayor facilidad tienen para ajustarse a jornadas reducidas, debido a que no tienen horarios de atención, uso de máquinas 24/7, entre otras restricciones. Es el caso de la educación.

Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.
Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.

El gremio advirtió que estos cálculos no tienen en cuenta el impacto que ha tenido el covid-19 en el mercado laboral, uno de los principales afectados por la pandemia, pues en abril, mayo, junio y julio, se perdieron 5,4 millones, 4,9 millones, 4,3 millones y 4,2 millones de empleos, respectivamente.

Hacienda está en contra

De momento, el Gobierno manifestó que no apoyará la iniciativa, toda vez que generaría efectos negativos en la tasa de desempleo: “Esta Cartera se abstiene de emitir concepto favorable al Proyecto de Ley (…) No es prudente impulsar este tipo de iniciativas. En todo caso, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público manifiesta la disposición de colaborar con la actividad legislativa dentro de los parámetros constitucionales y legales de disciplina fiscal vigente”.

El viceministro Técnico de Hacienda, Juan Pablo Zárate, envió un concepto negativo al proyecto de ley que busca reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana y que debe ser aprobado por la Plenaria de la Cámara de Representantes para convertirse en ley.

Esta cartera se abstuvo de emitir concepto favorable al proyecto de ley toda vez que la reducción del horario laboral generaría efectos negativos sobre la tasa de desempleo nacional, que en este momento es alta y viene en aumento. Por esta razón no es prudente impulsar este tipo de iniciativas. “Tomar este tipo de decisiones le darían una estocada al empleo en el país”, consideró el Ministerio.

De acuerdo con el Gobierno de Iván Duque, es necesario contratar a más trabajadores cuando se reduce el tiempo de trabajo semanal generando incrementos en el costo de la nómina. Además, agregó que no es factible aplicar esta iniciativa en el marco del desempleo que se mantiene por encima del 14% y la crisis económica, social y sanitaria a causa de la pandemia por el Covid-19, la cual obligó a millones de personas a trabajar desde casa haciendo que aumenten las horas laborales.

Es una mala idea

Desde el momento cuando fue aprobada la iniciativa, varios congresistas hablaron del riesgo que suponía el proyecto para la reducción de salarios de los trabajadores colombianos. Sin embargo, el articulado da cuenta de que el cambio en la jornada laboral no puede afectar la remuneración de los trabajadores.

El debate sigue. Los comerciantes creen que es una mala idea: “Es irresponsable y va en contravía de la reactivación que necesita el país”, dijo Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco).

Sin embargo, Rafael Pardo, exministro de Trabajo de Colombia, aseguró que el resultado de esa reducción puede ser exitosa, siempre y cuando se tengan en cuenta algunos ajustes, el más importante: garantizar los niveles en los salarios de los trabajadores, por lo que se debería entonces reducir el costo de la seguridad social para los empleadores.

“Pensiones, salud y cajas de compensación deben pasar al Estado (…) Y se debe autorizar el trabajo por horas, que es lo que falta para incorporar a millones de trabajadores que perdieron el empleo en esta pandemia. El trabajo por horas está en el Código del Trabajo. Falta es el pago de la seguridad social que se debe autorizar”, dijo Pardo.

Fernando Nicolás Araujo, senador por el Centro Democrático, explicó que el cambio en la jornada laboral deberá ir acompañado de otra serie de iniciativas que hagan más sólida la propuesta.

“Se complementa con impuestos de la Ley de Crecimiento económico: renta del 40 % al 30 %, el desmonte total de la renta presuntiva, entre otros beneficios”, explicó el congresista.

Es necesario entonces entender que un cambio en la jornada laboral no puede concebirse como una propuesta suelta, o al menos es el llamado que hacen algunos empresarios del país.

Es indispensable incorporar los parafiscales, legislación de horas extras, beneficios tributarios a quien genere empleo, y muchos otros factores. Solamente incorporando la legislación laboral como un todo se podrá llegar a conclusiones prácticas.

La bancada opositora pidió que se revisara la iniciativa toda vez que una reducción en la jornada laboral sería perjudicial para los ingresos de los trabajadores colombianos.

Aida Avella, senadora.
Aida Avella, senadora.

Aída Avella, senadora por la Coalición Lista de la Decencia, aseguró: “No es posible que estemos planteando que todos tengan 40 horas, cuando los vigilantes en este país trabajan 12 horas diarias, durante toda la semana, y cada 15 días les dan un día de descanso. ¿A estos hombres y mujeres que son vigilantes les van a dar 40 horas?”

La senadora considera que con la reducción de las horas semanales laboradas se hace modificando el art. 161 del Código Sustantivo del Trabajo, eliminando el mínimo diario de horas trabajadas, abriendo la posibilidad del trabajo por horas, precarizando aún más las condiciones laborales. “Además esta medida no aplicaría para más del 50% de los colombianos que dependen de la tercerización y la informalidad”.

Donde más se trabaja

De acuerdo con la ley vigente, la duración máxima de la jornada laboral en Colombia es de 48 horas a la semana, distribuidas en ocho horas diarias, seis días a la semana. Colombia tiene una de las jornadas laborales más largas de Suramérica. En Canadá y Estados Unidos ya tienen un límite de 40 horas semanales, mientras que el promedio de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de apenas 36,8 horas semanales, Colombia ha estado casi 12 horas por encima de este margen.

RECUADRO

Costo de reducción de la jornada laboral

El costo de cubrir 8 horas no trabajadas en la semana, en promedio, es de$85.309 por persona

Esto equivale a $26,9 billones para los 6,2 millones de empleados que trabajan más de 40 horas.

Es equivalente al 2,7% del PIB

El 50% de los trabajadores en Colombia dependen de la tercerización y la informalidad

Asalariados que trabajan, en promedio, más de 40 horas semanales. Sector industrial (46,3) Sector comercio (48).

Los países que hacen parte de la Ocde trabajan en promedio 36,8 horas a la semana. Colombia ha estado más de 12 horas por encima del margen.