Por: Juan Manuel Macias Medina

Artemio Anacona y Edwin Camacho son dos caficultores del municipio de San Agustín que tienen algo en común aparte del amor por el grano que les ha dado para vivir durante toda su vida; no hay recolectores que realicen las tareas de recaudo en sus parcelas; por esta razón, el café se les está perdiendo.

Preocupados por la situación, decidieron empezar a recolectar el grano por su propia cuenta. Sin embargo, la cantidad de café que brota de la tierra de sus fincas, no es posible recogerla a dos manos.

Según ellos, la pandemia es la responsable de la falta de recolectores en el municipio de San Agustín, pues el desplazamiento de trabajadores de otros municipios y departamentos hacia las tierras sanagustinianas se ha visto limitado debido al coronavirus. “La cosecha llegó, pero hacen falta recolectores, nosotros creemos que es por la pandemia, pues porque las personas que siempre venían del Cauca y otros departamentos a coger el café esta vez no pudieron venir”, aseguró Edwin Camacho, caficultor huilense.

A 3.000.000 millones de pesos ascienden las pérdidas de Artemio.

El alto costo de los pasajes para desplazarse, creen los caficultores, que fue la razón principal que impidió la llegada de recolectores a este municipio ubicado al sur del departamento del Huila. “Nosotros creemos que los trabajadores de otras partes no pudieron venir a San Agustín porque los pasajes estaban muy costosos”, indicó Camacho.

Artemio Anacona, es un adulto mayor con discapacidad para comunicarse verbalmente, el caficultor de 76 años es propietario de una finca cafetera ubicada en la vereda Los Cauchos. Las tierras de Anacona producen cerca de 1000 kilogramos de café cada nueve meses, esto proveniente de los cerca de 2000 árboles que reposan en su terreno. Danilo Garzón Serrato, sobrino del campesino, sostuvo que la situación de su tío es muy difícil, pues no hay personas que lo ayuden en las tareas de recolección. “Él es sordomudo, tiene 76 años, el ya no está en condiciones para recoger el café, tiene 2000 palos que le dan para comer, y esta vez no puede recogerlo porque necesita ayuda y no hay nadie que trabaje”, sostuvo el familiar.

A su vez, los caficultores manifestaron que debido a la falta de trabajadores que recolecten el café, el cobro por la arroba del producto recogido ha aumentado sustancialmente, cuestión que afecta el bolsillo de los agricultores. “Por a la falta de recolectores, los trabajadores están poniendo su propio precio, antes la arroba recogida la pagábamos a 5.500, hoy se paga a 8.000 pesos por cada arroba recolectada, son cerca de 3.000 pesos que estamos dejando de ganar nosotros por esta situación”, manifestó Edwin Camacho.

La temporada de lluvias, aceleró la maduración del café. Edwin Camacho no tiene como recoger el grano.

Temporada de lluvias, otro problema para el café

Como si fuera poco, los campesinos no solo tienen que preocuparse por la falta de recolectores de café, sino tambien por la rápida maduración que tiene el café debido a segunda temporada de lluvias. “Estamos en un momento crítico porque estamos en temporada de lluvias, esto hace que el café se vaya al suelo y se pierda. La lluvia hace que el café se caiga más rápido, esa es la preocupación, el café tiene un tiempo muy corto para recolectarse y si no se hace se pierde todo el trabajo”, indicó Edwin Camacho preocupado por el afán con el que deben ser recogidos los granos que le han dado gran reconocimiento al departamento no solo a nivel nacional sino también a nivel internacional.

La situación de Artemio Anacona es aún más preocupante, la falta de recolectores a raíz de la pandemia y la temporada de lluvias, hizo que el caficultor no tuviera otra salida que comenzar a recoger el grano con sus propias manos, sin embargo, las pérdidas para el campesino fueron abismales. “Una parte se le alcanzó a caer porque no hubo quien le ayudara a recogerlo, solo pudo sacar tres cargas, anteriormente sacaba el doble y hasta más”, dijo el sobrino del caficultor.

Las pérdidas

Artemio Anacona, tuvo pérdidas de cerca de 3.000.000 millones de pesos, cuestión que pone en vilo la supervivencia del adulto mayor que ha entregado su vida a los cultivos de Café. Nueve meses tendrá que esperar el campesino sanagustiniano para poder volver a tener nuevamente el grano insignia de Colombia sobre las montañas de su parcela.

Los caficultores pidieron a las autoridades que tomen cartas en el asunto, pues no solamente los terrenos cafeteros pequeños se han visto afectados. “No solo nosotros somos los afectados, las grandes tierras cafeteras también se han visto afectadas porque no tienen gente para trabajar y recoger todo el café, queremos pedirles a las autoridades que tomen cartas en este asunto y solucionen la situación porque nosotros no tenemos el dinero todos los días, es cada nueve meses, y vea, se nos está perdiendo”, puntualizó Edwin Sánchez, caficultor huilense.

El comité se pronunció

Según el Comité de Cafeteros del Huila, hay sitios específicos en el departamento que presentan perdida de café debido a circunstancias naturales, por lo que, según los reportes semanales del Comité, la falta de mano de obra no ha sido, hasta el momento, un problema en el municipio de San Agustín.

“La cosecha de café en el departamento del Huila ya pasó en un 85%. Lo que si sucedió hace algunos días fue que el aguacero hizo que alguna parte del café se cayera, pero no es de forma general, solo fue en algunas partes”, dijo Jorge Enrique Montenegro, director ejecutivo del Comité de Cafeteros del Huila.

Montenegro fue enfático al momento de referirse a la supuesta falta de recolectores que relatan Artemio Anacona y Edwin Camacho. “No ha habido falta de mano de obra. Se presenció una caída de café de manera puntual en algunas veredas de San Agustín, esto se presentó por las fuertes lluvias y no por falta de la mano de obra”, puntualizó Montenegro.