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A veces llegan cartas

Sep 11, 2021

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Siguen ocurriendo episodios que demuestran de forma contundente que nuestra sociedad y por consiguiente el Estado, pomposamente denominado SOCIAL DE DERECHO, está atrapados en las sangrientas garras del narcotráfico.

Me refiero en particular a la carta que, conocida hace ya más de tantos años, el expresidente Pastrana publicó en sus memorias y que recientemente entregara a la Comisión de la Verdad. En ella, desvela con detalle la manera en que el cartel de Cali financió gran parte de la elección de Samper en 1994, hecho delictivo que se conoció en su momento con la publicación de los famosos casettes que entregó al presidente Gaviria la víspera de la elección presidencial.

Ahora hemos sido sorprendidos con la publicación de la carta suscrita por los hermanos Rodríguez Orejuela, los jefes de dicho cartel, en la que ratifican que sí financiaron la elección de Samper pero que también lo hicieron con la campaña del propio expresidente Pastrana. Es decir, hunden a Samper pero al tiempo enlodan a Pastrana, con una inequívoca intención de colocarlos en igualdad de condiciones, propósito con el cual, en el fondo, lo que significa es que quieren restarle credibilidad a la denuncia de Pastrana, para favorecer a Samper.

Pero me parece que existen circunstancias más de fondo. Una de ellas es que probablemente pretenden ocultar o bajarle el tono a los hechos que rodearon el magnicidio de ALVARO GOMEZ HURTADO, ahora que hemos conocido episodios donde sale involucrado el señor Lozada como determinador, en la propia versión de sus compañeros de las Farc y en donde Piedad Córdoba ha pretendido desviar las investigaciones reactivadas por la Fiscalía. Toda una novela cuyo único fin es proteger a sus autores intelectuales, cómplices y autores materiales.

En últimas, lo que sí están consiguiendo, es ocultar un hecho criminal, como tantos otros relevantes en la oscura historia nacional sobre los cuales impera la impunidad. Tal parece que estuviéramos condenados a que la justicia ordinaria y ahora la especial para la paz-JEP- constituyan elocuentes monumentos a la impunidad. Ni para que hablar entonces del cartel de la toga.

Los acontecimientos que rodearon la fuga de Santrich son prueba al canto que también indica la enorme crisis de credibilidad y desconfianza que hoy aqueja al sistema judicial colombiano. Ojalá la dilatada extradición del señor Alex Saab finalmente autorizada por Cabo Verde a los Estados Unidos, permita desvelar muchos episodios aún desconocidos de nuestra trágica realidad colombiana.

En este contexto; en el que nos han querido colocar los promotores y defensores del Acuerdo, como la catarsis a que estamos obligados a sufrir los colombianos; es decir, para afrontar verdad, justicia, reparación y no repetición; existen hechos y circunstancias que podríamos resumir en una sola frase. El narcotráfico y su consecuente violencia son, sin duda alguna, la peor desgracia. Adicionalmente, nos ha traído la corrupción en la política y en ciertas esferas de la rama judicial.

Ello explica la razón por la cual el nefasto matrimonio entre el sistema judicial y el congreso, derivado de la constitución del 91; nunca ha permitido que se reformen estructuralmente la justicia y la política, siendo las tareas más urgentes que debemos emprender.

COLETILLA.- A propósito de cartas que a veces llegan, por fin conocimos la de la ministra de las Tic. ¿Vergonzoso episodio en que se equivocó nuevamente el presidente Duque, o será que estaba esperando la aprobación de la reforma tributaria?

Autor: WebMaster

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