Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

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La crisis social y económica que ha provocado la propagación exponencial del Covid-19 en todos los países del mundo y que en el departamento del Huila ha permeado negativamente el bienestar de las familias, generando una incertidumbre donde no se vislumbra una luz al final del túnel para encontrar una salida en el corto plazo. La pérdida de empleos en esta región producto de la semi parálisis que presenta la dinámica productiva y de la aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica en el país, está creando dificultades a las unidades familiares para atender sus demandas de bienes y servicios.

Ante tal situación, los padres de familia y los estudiantes de las universidades públicas en el país están siendo beneficiados del programa nacional que busca garantizar el acceso gratuito a la educación superior, a través de la Matrícula Cero. La Universidad Surcolombiana logró que la gobernación del Huila y algunos municipios del departamento apoyaran esta iniciativa, que les ha permitido a los estudiantes continuar los estudios superiores durante el segundo semestre de 2020, que termina el próximo mes de marzo. Igualmente, la Escuela Superior de Administración Pública, definió que durante el presente periodo académico, que inicia en el mes de febrero, todos los aspirantes y estudiantes van a gozar de estos alivios financieros desde la inscripción y la matrícula.

Lo anterior les permite a todos los discentes que puedan ingresar en los diferentes Cetap en los departamentos del Huila, Caquetá y Putumayo. Inclusive aprovechando la virtualidad, pueden beneficiarse los estudiantes de otras localidades del país. La pandemia del Covid-19, nos ha obligado a utilizar las plataformas virtuales para el desarrollo de las clases. Y me atrevo afirmar, que nos tendremos que acostumbrar a esta metodología, dada la actual coyuntura sanitaria que está atravesando el país y el mundo. La virtualidad nos llegó y se quedó entre nosotros.

Igualmente, el gobierno nacional, ha destinado recursos del Sistema General de Regalías y del Fondo de Mitigación de Emergencia (FOME), que se van a destinar para financiar todas las matrículas de las Universidades públicas. De acuerdo con los informes oficiales, cerca de 600 mil estudiantes matriculados en educación superior, el 83% corresponden a los estratos 1,2 y 3, cuyas familias han sido las más afectadas ante la contingencia sanitaria y cuyos hogares, que representan más del 60% de la población, dependen del mercado informal, que fue impactado negativamente durante los seis meses continuos de cuarentenas.

Así como el gobierno nacional otorgó 60,2 billones de pesos para apoyar la liquidez del sistema financiero sin recibir contraprestación alguna, es una obligación moral destinar los recursos para contribuir con el pago de las matrículas de todos los estudiantes universitarios en el país. Ellos representan el futuro de Colombia. El Estado no puede sustraerse, ni ser mezquino con los sectores poblacionales más vulnerables del país. Hay que evitar la deserción.