Por: Faiver Eduardo Hoyos

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Han pasado varios años desde que mi padre y mi abuelo, ambos comentaristas deportivos para la época, me llevaron al estadio Guillermo Plazas Alcid para observar por primera vez un partido del Atlético Huila. Un momento muy valioso y digno de enmarcar, uno de los momentos más felices de mi vida: conocería el fútbol profesional en carne y hueso, el sueño de casi todo niño.

Aún recuerdo aquellos domingos soleados, esos en los que no corría prisa y el mayor afán, era escuchar el pitido inicial por aquel hombre de negro, encargado de impartir justicia dentro del campo y el responsable de dar la orden para poner a rodar la pecosa.

Un 29 de noviembre de 1990, hace 30 años, la percepción que tenía la gente sobre el deporte y el fútbol específicamente en Neiva, darían un giro radical. Esa fecha sería la fundación del Club Deportivo Atlético Huila y a su vez, sería importante para incentivar el deporte en la región y generar un sentimiento de unidad en todo un departamento en pro de un equipo de fútbol.

Solo dos años después de su fundación, llegaría al banquillo del Club un hombre de la casa, el profesor Alberto Rujana, quien en una magnifica campaña y de la mano de uno de nuestros jugadores históricos como fue Guillermo “el teacher” Berrio, le darían una gran alegría al pueblo huilense: el departamento del Huila tendría equipo de Fútbol en la categoría Profesional.

Son muchas las alegrías y las tristezas al lado del Atlético Huila, y no recuerdo un capitulo que describa a la perfección el sentimiento cruzado de amor y dolor, como sucedió en aquellas finales contra los equipos paisas, una en 2007 frente al Atlético Nacional y la otra en 2009 contra el “Poderoso de la montaña”. Fue lo más cerca que estuvimos de alcanzar la tan anhelada estrella.

Sus buenas actuaciones localmente le permitirían al Conjunto Opita jugar torneos de talla internacional, como fue el caso de la Copa Sudamericana. En donde alcanzaría a llegar hasta la segunda fase del torneo en donde caería con el equipo boliviano, el San José de Oruro.

El Huila empezaba a coger peso en el fútbol Colombiano gracias a sus buenas presentaciones ante rivales importantes en el torneo local, pero no todo lo que brilla es oro. Los malos manejos dentro del Club y  la importancia que le daban a los intereses personales por encima del bien general del equipo, empezarían a pasar factura.

Después de mucho luchar contra la corriente y aplazar su fatal destino por varias temporadas, el 2019 fue un año para el olvido en todo el departamento, después de 23 años el Atlético Huila volvía a descender.

Después de las malas decisiones, las flojas contrataciones, la poca inversión, el no tener el apoyo de toda la afición, no contar con una infraestructura adecuada como estadio por causa de la corrupción, las directivas, los jugadores, el cuerpo técnico y muchas otras causas llevarían al fracaso deportivo al conjunto huilense.

Hoy en pleno 2020 seguimos con la camiseta puesta y la ilusión de que el Atlético Huila vuelva a la máxima categoría del Fútbol en Colombia. Sin duda alguna el ascenso a la A sería el mejor regalo de fin de año para todo el departamento. Felices 30 años Club Deportivo Atlético Huila!!!