De no entenderse el verdadero reto nacional para lograr, no solo la Presidencia de Colombia que deseamos muchos colombianos, sino el cambio de estilo de gobernar y de la acción política misma, estaremos condenados nuevamente al fracaso por quienes dicen ser amigos cercanos a Petro y a sus estructuras, de quienes hoy tienen la posibilidad de diseñar encuentros y ofrecer salones de reuniones, pues no se comprenden que actos como el lanzamiento del Pacto Histórico en el Huila, se muestran insulsos y desteñidos (poca participación personal y virtual), cuando no dan paso a gente joven y capaz, cuando se vio un acto plagado de antiguos dirigentes locales y nacionales que por muy prestantes que hoy sean, deben dar paso a las nuevas generaciones, a esas mismas que Gustavo Petro les habla y ellos escuchan; desde ya se observan intereses muy marcados, que no permitirán que sea eficaz la intención de aumentar significativamente las curules de Senado y Cámara, no escuchar al resto de coterráneos es un autismo silencioso y mortal, y no ver la realidad del Huila y del país donde la gente desea expresarse y estar en los círculos de poder y decisión, es una miopía política, pues esto se logra con acuerdos abiertos y sinceros, con votos y convencimiento, con capacidad de demostrar ante un círculo cerrado o ante un público masivo, o tal vez en el mismo recinto del Congreso, que estamos listos para afrontar con argumentos y fortaleza los grandes debates de trasformación nacional que el país requiere.

Aquí no podemos cerrar espacios, eche de menos ver los independientes, los sin partidos, los empresarios exitosos, debemos ver también ciudadanos que traen otra visión de país contestatario pero que desean el tránsito democrático sin violencia y daños a los bienes públicos,  aquí no se puede dejar secuestrar la lista al congreso por unos pocos especialistas en este arte, hoy nada se ha ganado, todo es expectativa, las elecciones se ganan el día no antes, no con discursos contra el imperio yanqui, no con vivas que solo escuchan en su interior muy cercano.

Así las cosas, hoy sugiero que, para el caso de Senado y su lista cerrada, nos preocupemos por conseguir los últimos treinta y no los primeros treinta que podrían ser elegidos, pues los últimos deben ser el soporte moral y ético de este proceso, enviando un mensaje al país de apoyo a un equipo que se requiere para apoyar a Petro presidente.