La teniente Diana María Parra Becerra y la cabo primera Silvia Marcela Londoño Díaz decidieron, hace diez años, cumplir sus sueños de ser parte del Ejército Nacional y desde ese momento, desempeñando cargos importantes y totalmente diferentes, han demostrado la gran capacidad que tienen las mujeres para asumir grandes retos en la Institución.

La Oficial y la Suboficial, que llevan varios meses prestando su labor militar en la Tercera Brigada del Ejército, que tiene sede en Cali, coinciden en que la capital del Valle es la ciudad donde quieren continuar brindándole un toque femenino y cálido a las Fuerzas Militares.

De las dos, la que más se ilusiona con esta idea es tal vez la teniente Parra, una ingeniera civil caleña, quien desde que se vinculó a la Institución, cuando tenía 17 años, no había tenido la oportunidad de ejercer su rol como militar en su ciudad y cerca a su familia.

La Teniente, de 27 años, que es Oficial de Armas y se desempeña como Comandante del Primer Pelotón de la Compañía Aspc, brinda apoyo logístico junto a los 40 soldados que tiene a su cargo y, además, participa en patrullajes que garantizan la seguridad de la zona urbana de la ciudad.

“Mi labor principal es el mando de tropa y estoy disponible las 24 horas de los siete días de la semana. Todos los días verifico el personal y cumplo mi labor administrativa, los hombres que están bajo mi mando saben que las órdenes que les doy son claras, precisas, concisas y todas las deben cumplir”, detalló la Teniente.

“Esto es de vocación porque tenemos muchos sacrificios, las labores son complejas, cada cargo es un reto diferente. Cuando veo a una mujer preguntar por el servicio militar me hace feliz porque estamos creciendo como sociedad, estamos entendiendo que las mujeres somos muy capaces” mencionó la Oficial.

Parra, que mide un metro con 70 centímetros y es hija única, aseguró que aunque no tiene un cargo anhelado dentro del Ejército, sí sueña con alcanzar el rango de General, por lo cual, día a día se propone dar su 110 % porque, según manifestó, el principal crítico de su trabajo es ella misma.

Líder del grupo musical del Ejército

Por su parte, la cabo primera Silvia Londoño, oriunda de Bucaramanga y licenciada en música, está cumpliendo dos de sus grandes sueños en el Ejército: pertenecer a las Fuerzas Militares y ser parte de un grupo musical militar.

De acuerdo con lo que explicó Londoño, mientras guardaba con cuidado la batuta con la que dirige a los quince hombres que conforman el grupo musical, todos los días se realizan al menos dos ensayos para que la banda esté siempre preparada para cumplir actos protocolarios con la Institución y la comunidad.

Pero ser líder del grupo musical no es su única labor, la Suboficial también hace parte del Comando de Acción Integral del Ejército Nacional, a través del cual cumple, según precisó con convicción, la labor que más le apasiona, que es poder servirle a la gente.

“Lo que más me gusta es ejercer lo que estudié y lo que me apasiona porque siento que no trabajo. Acción Integral es un puente entre la población civil y el Ejército, me ha permitido ayudar a quienes más lo necesitan porque nos encargamos de dar a conocer la labor social que tiene la Institución”, explicó esta músico militar.

La Cabo Primera, que es discreta cuando se le pregunta cuál es su meta en la Institución, recalcó que su único anhelo es tener una carrera militar de 25 años, durante la cual pueda seguir teniendo experiencias reconfortantes, como la que vivió cuando prestaba su labor en el Catatumbo, en Norte de Santander.

“La experiencia más satisfactoria ha sido poder llegar a las montañas del Catatumbo a liderar una banda de músicos y, sobre todo, a regalar útiles escolares a menores de poblaciones vulnerables, eso ha sido muy gratificante en