La jurisprudencia constitucional establece que conducir es una actividad peligrosa. Ahora bien, si además se  hace mientras se habla por celular, esa peligrosidad se ve multiplicada.  Hoy, muchos conductores lo hacen, y parece que como si fuera muy normal. Qué irresponsabilidad, pero no pasa nada.

El celular cada día toma más fuerza en el diario vivir de los ciudadanos. Gran parte de los habitantes del planeta tiene, al menos uno, y se ha constituido como en una parte de la personalidad, de la vestimenta, de su presentación.

Entre las nuevas tecnologías, los dispositivos de comunicaciones inalámbricas están en el centro del escrutinio público, desatando admiración, fascinación, desazón y también decepción. Para muchos el teléfono celular ha dejado de ser un simple instrumento de comunicación evaluable sólo en su dimensión técnica, para ser elevado a un “objeto social y cultural”, presente en todos los aspectos del diario vivir.

Cada día es mayor su difusión y sus niveles de presentación, dejando con ello suficiente evidencia sobre ciertos tipos de dependencia que se articulan en los usuarios, y de los efectos que se producen en el espacio privado y público, dando lugar a una nueva serie de implicaciones sociales.

El celular provoca una distracción mental cuyos efectos riesgosos pueden prolongarse durante algunos segundos después de acabada la comunicación, indica un estudio británico.

De ahí, que estudios recientes han demostrado que hablar por teléfono celular mientras se conduce un vehículo se constituye en una fuente de distracciones que podrían ser fatales. Algunos estudios explican que del tiempo que la mayoría de esas personas usa el teléfono celular, por lo menos el 60% transcurre mientras están conduciendo.  Pues han estudiado, que las personas se distraen y dejan de observar el doble de las señales de tráfico mientras hablan por celular, en comparación con las que no lo hacen.

Además, se evidenció que se toman más tiempo para reaccionar ante las señales de tráfico que observan y, finalmente, que esas deficiencias se presentan indiferentemente bien mientras se usa el teléfono en la mano o bien cuando se utilizan los dispositivos manos-libres.

Los estudios muestran que casi el 80% de los accidentes y el 65% de las situaciones que estuvieron a punto de convertirse en siniestros, resultaron de una distracción que ocurrió dentro del lapso de los tres segundos previos al evento. Se concluyó que los conductores mientras hacen uso de su teléfono celular tienen cuatro veces más posibilidades de involucrarse en un accidente del que podrían salir severamente lesionados. La tendencia es aún más evidente entre jóvenes de 16 a 24 años.  Uno de cada 10 de ellos reconoce que usa su teléfono y conduce al mismo tiempo.

Ojalá, se tome conciencia de este peligro.